Contante & Sonante

Donde dije crisis ahora digo...

Otra noticia positiva. Estamos tan necesitados de mensajes optimistas que puede que en varias ocasiones se exageren los existentes. Una de estas noticias que tiene su cara positiva y su cruz negativa es la del fin del rescate de la banca española. El jueves pasado, y por primera vez, el Eurogrupo se felicitó por el fin del programa de ayudas al sector financiero español. También por la conclusión del de Irlanda.

Esa es la cara positiva. Las entidades españolas vuelven a ser consideradas firmas sanas. La cruz o parte negativa es que, al final, el contribuyente ha sido el gran perdedor de este lamentable episodio de las finanzas españolas. Los españoles han tenido que rascarse los bolsillos para hacer frente a la factura de más de 36.000 millones de euros que, por el momento, ha costado la crisis de las cajas de ahorros. Pero la cruz tiene más aristas negativas. Pese a esta multimillonaria factura, el crédito sigue sin fluir y el escaso que puede encontrarse tiene un coste tan elevado para el ciudadano que se ha convertido en un auténtico artículo de lujo, un tesoro.

Pese a ello, y volviendo a las noticias positivas, prácticamente todos los empresarios coinciden con el Gobierno –aunque en algún caso no son tan optimistas– en que hay señales para pensar que la recesión ha tocado suelo. Uno de los últimos en hacer una declaración en este sentido ha sido el presidente de La Caixa, Isidro Fainé. El banquero afirmó el jueves en Málaga que la economía española “comienza a dar señales claras de estabilidad y de recuperación incipiente”. Un mensaje de cierto “optimismo cauteloso”, como declaró.

Pero mientras se siguen analizando los datos macroeconómicos para despejar las dudas sobre si hay o no recuperación, los bancos españoles deben someterse otra vez a nuevos exámenes para comprobar su salud. Sus homólogos europeos también.

Aunque los futuros test de estrés se llevarán a cabo en la última parte del próximo año, el Banco Central Europeo ha comenzado ya las rondas de contacto para poner en antecedentes a los banqueros sobre los criterios que se emplearán en estas futuras pruebas de solvencia.

Las entidades españolas vuelven a ser consideradas firmas sanas. Al final, el contribuyente ha sido el gran perdedor de este episodio

Los primeros ejecutivos de las 16 entidades españolas que tendrán que pasar por este examen se reunirán hoy en Fráncfort con el presidente del Banco Central Europeo. Aunque es una reunión informativa, la expectación que se ha generado es grande, según reconoce el directivo de una destacada entidad financiera. Como telón de fondo de la reunión de hoy –y volvemos a las noticias negativas– está la sombra de los desacuerdos que imperan entre los miembros de la Unión Europea para llegar a un pacto sobre la creación de un mecanismo de resolución de bancos en dificultades. Alemania mantuvo el viernes su oposición, pese a una mayoría que la apoya.

Cambiando de asunto y regresando al mercado doméstico. Parece claro que habrá subasta de Novagalicia, aunque con cierto retraso sobre el calendario inicial anunciado por el FROB el pasado verano. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) abrirá mañana el proceso de ofertas vinculantes para la venta de la firma gallega. Se espera que la decisión sobre la adjudicación se adopte en un plazo máximo de cuatro semanas.

El Gobierno, como declaró el viernes el ministro de Economía, Luis de Guindos, espera que se presenten “bastantes ofertas vinculantes”. La gran duda es si el Gobierno mantiene su objetivo de recuperar una parte mínima de las ayudas que ha inyectado en Novagalicia. La firma gallega ha recibido 8.981 millones de euros desde junio de 2010. De ello, el FROB espera recuperar un máximo de 1.500 millones de euros. Pero la banca interesada –Santander, BBVA, La Caixa y el venezolano Banesco–, de momento, mantiene su pretensión de adquirir NCG con ayudas públicas, es decir, con un esquema de protección de activos (EPA). Si alguno de los interesados, entre los que se encuentran cinco fondos de inversión, no desiste de este objetivo, difícilmente el Estado podrá recuperar una parte, aunque sea ínfima, de los fondos públicos inyectados.

El miércoles también habrá que estar atentos al Senado. Es la fecha en la que los senadores deberán presentar las enmiendas al proyecto de la Ley de Cajas. Estas entidades ya lograron gran parte de sus objetivos en la presentación de enmiendas al proyecto en el Congreso. Pero queda una petición sin cumplirse aún, la de la incompatibilidad marcada por la troika para que los presidentes de las cajas (ahora bancos) se sienten en las fundaciones. Las negociaciones entre el PP y CiU en las últimas semanas hacen pensar que, al final, incluso esto lo pueden conseguir.

La Junta de Andalucía también parece que cumplirá su sueño. Crear un banco público andaluz, aunque este sea un poco light frente al proyecto inicial. De momento, ha renunciado a tener ficha bancaria y se limitará a constituir una especie de ICO a la andaluza para financiar a las pymes de la región. La idea puede ser buena, lo malo es que se mantenga la idea original de contar con una licencia bancaria.

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