Tribuna

En beneficio de todos

Cada vez que uno de nuestros clientes utiliza su tarjeta para pagar, los sistemas de tarjetas de pago aplican una tasa por procesar la transacción. Las tasas multilaterales de intercambio (TMI) son invisibles pero están ahí. A nivel europeo cuestan al comerciante y, en última instancia a los propios consumidores, decenas de miles de millones de euros cada año.

Desde BricoDepôt España apoyamos firmemente la acción de reglamentación con respecto a las TMI. El Vicepresidente Joaquín Almunia declaró recientemente[2] que gracias a la reducción de dichas comisiones, los minoristas lograremos ahorros importantes y los consumidores se beneficiarán de precios de venta más bajos. “Como complemento a la aplicación de las normas antitrust, el Reglamento por el que se limitan las tasas de intercambio evitará unos niveles excesivos de este tipo de comisiones sin excepciones. Se establecerán unas condiciones equitativas para los proveedores de servicios de pago, nuevos operadores podrán incorporarse al mercado y ofrecer servicios innovadores,” reiteraba Almunia.

La rápida aplicación del Reglamento repercutirá de forma positiva en las pymes, la innovación y el crecimiento económico. Ahora que el debate se reabre en Bruselas, esperamos que el Parlamento Europeo y el Consejo alcancen rápidamente un acuerdo sobre este asunto, a fin de lograr desarrollar un mercado de servicios de pago más competitivo y eficaz. Esperamos, dicho de otro modo, que no solo sea un paso adelante, sino el paso definitivo. No podemos permitirnos el lujo de dejar pasar esta oportunidad.

La venta al por menor es un mercado altamente competitivo. La búsqueda constante de formas para reducir los precios es parte del ADN de nuestro modelo de negocio en BricoDepôt.

Nuestro grupo cuenta con 24 tiendas y emplea a cerca de 1.500 personas. En 2013, hemos invertido más de 30 millones de euros. Calculamos que, solo en nuestro país, podemos llegar a ahorrar un millón de euros en tasas de intercambio. No es una cantidad que nos deja indiferentes. El ahorro derivado de una reducción en las tasas repercutiría en nuestra capacidad de ofrecer productos a precios más competitivos y sin duda en nuestra capacidad de invertir más en nuestras tiendas, con los potenciales beneficios de creación de empleo que ello acarrearía.

Hoy en día, las tasas son injustificadamente altas, no negociables y poco transparentes. Nos afectan a todos. Las pequeñas y medianas empresas aún tienen menos margen de actuación y se ven afectadas con especial dureza. Incluso también aquellos consumidores que deciden pagar en efectivo están de alguna manera subsidiando a los que pagan con tarjeta. Ya existen numerosas barreras que coartan nuestro poder adquisitivo, si no regulamos adecuadamente las tasas, la situación solo empeorará.

Consideramos que es de suma importancia que el asunto se resuelva cuanto antes y no quede relegado a una segunda instancia. Un clima favorable es imprescindible y existen numerosos ejemplos de decisiones que nos ayudan a continuar incluso en estos tiempos difíciles. Por ejemplo, BricoDepôt España se está expandiendo en Madrid entre otros factores, por disfrutar ésta Comunidad Autónoma de una legislación autonómica más favorable al desarrollo económico gracias a la supresión de la Licencia comercial en aplicación de la Directiva de Servicios.

La propuesta de Reglamento de las tasas de intercambio promoverá el mercado único europeo e intensificará la competencia en los servicios de pago al tiempo que fomentará la innovación y reducirá las barreras de acceso al mercado. Al regular las tasas, Bruselas ayudará a impulsar la innovación y el crecimiento económico y sentará las bases para que la situación actual no se reproduzca en el mercado digital.

Entendemos que una pequeña proporción de esta tasa es legítima, dado que cubre el coste de suministrar el servicio. Los límites del 0,2 % y 0, 3% propuestos por la Comisión Europea establecen un marco equitativo para ambas partes.

El Reglamento propuesto deberá promover que ambas partes negocien. En la actualidad, son los sistemas de tarjetas de pago dominantes quienes establecen en exclusiva estas tasas de intercambio y las ejecutan a través de sus cláusulas contractuales. Los minoristas no pueden oponerse a las subidas de los precios de intercambio.

Con unas tasas más justas y reguladas, ganamos todos. ¿Por qué esperar entonces?

Pascal Gil es Director General de BricoDepôt España

 

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