El expediente contra Alemania conlleva sanción

La Comisión Europea ha incluido hoy a Alemania entre los 16 países de la Unión Europea que incuban desequilibrios macroeconómicos potencialmente peligrosos para el resto. Y aunque Bruselas se empeña en presentar el expediente como inocuo, para no soliviantar a Berlín, lo cierto es que en conlleva el mismo castigo político que para el resto de países, incluida España. Y como en el resto de países de la zona euro, podría también acabar en una multa de cientos de millones de euros.

Las normas que regulan el procedimiento de desequilibrio excesivo no son más benévolas con unas causas que con otras, de modo que la posible sanción del 0,1% del PIB por desacato puede afectar a un país expedientado por superávit comercial (como es el caso de Alemania) o por déficit.

Cierto que en noviembre de 2011, la Comisión Europea se comprometió ante el consejo de ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin) a no multar a ningún país por su superávit (página 9, punto 4). Pero, en primer lugar, se trata de un acuerdo político frente a una norma legal. Y en segundo lugar, aun respetando ese acuerdo, Alemania no se libraría de la amenaza de una sanción porque incumple también otros indicadores macroeconómicos, no solo el del superávit. Por último, las multas no se imponen por rebasar un baremo u otro, sino por negarse a adoptar las medidas para corregir un desequilibrio, sea positivo o negativo.

Por supuesto, no parece que nadie en Bruselas se esté planteando sancionar a la economía más competitiva de la UE. Como tampoco nadie contempla multar a España por su "insostenible" tasa de paro. Pero la posibilidad existe en ambos casos.

Y en ambos casos, la importancia del expediente no es la potencial sanción pecuniaria sino la política. Y qué duda cabe que, en ese sentido, Berlín hoy ha recibido su primer castigo desde que comenzó la crisis de la zona euro, igual que España y otros países lo recibieron en 2011.

El tiempo dirá hasta dónde llega la investigación sobre la economía alemana. De momento, lo que está claro es que, según ha puesto la Comisión negro sobre blanco, los esfuerzos de los países de la periferia de la zona euro son estériles si el motor no se ajusta en beneficio de todos.

Un ajuste que, según el departamento de Olli Rehn, comisario europeo de Asuntos Económicos, iría en beneficio de ambas partes, porque antes de la crisis Alemania "desperdició" gran parte de su potencial inversor en burbujas meridionales varias, en lugar de mejorar sus infraestructuras o sus medios de producción. Al final, sin necesidad de ninguna multa, el interés general debería ser que la Unión Monetaria funcionase lo mejor posible y en beneficio de todos.

Comentarios

Lo mejor es estar en el medio, pero es tan difícil. O caliente o frío, no hay forma de estar templado ni en el ecuador. Nos gustan los extremos, y ya sabemos que los extremos se tocan.
No me parece creíble una sanción económica a Alemania. En cuanto a la sanción política, depende de la opinión pública y como denuncia Habermas, la prensa no es en absoluto crítica con la gestión europea de Merkel. Si hay sanción política, los únicos que van a ganar son los antieuropeos de AfD
Hay dos elementos fundamentales en el funcionamiento de la economía alemana. En primer lugar el excesivo proteccionismo del mercado interior alemán frente a terceros sean de la Unión Monetario o no lo sean. Lo primero que mira un alemán de un producto es si es made in Germany, no el precio. La fruta española, que comparo en las ofertas de los supermercados alemanes, es la mejor y sin embargo la veo relegada a ofertas testimoniales.En segundo lugar su excesivo celo en exportar dinero a otros países y no invertirlo en el propio. La austeridad alemana raya, en algunos aspectos, en la austeridad monacal. Prefieren provocar burbujas ajenas que buenos servicios propios. La educación obligatoria no empieza hasta los 6 años. Y los niños con menores edades se las ven y se las desean para encontrar guardería y parvularios, solo existen los privados, que tienen que pagar religiosamente. No se puede tener a los niños en esa situación en un país con un superávit comercial de 200.000 millones de euros. Es una crueldad.También es verdad que hay que quitarse el sombrero ante la calidad de sus productos y su apoyo a las empresas manufactureras. Ahí hay mucho a imitar.
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