Clínicas estéticas
Latanoprost, el ‘crecepelo’ más esperado

Latanoprost, el ‘crecepelo’ más esperado

El nuevo principio activo, ya a la venta, ayuda en los casos de calvicies incipientes

De una pura casualidad nace uno de los remedios capilares más esperados de los últimos años. El latanoprost es un principio activo (una prostaglandina) indicado en oftalmología contra el glaucoma. Pacientes y médicos se dieron cuenta de que quien lo utilizaba observaba como efecto no esperado unas pestañas mucho más densas y fuertes.

Y surgió la idea. ¿Y si se utiliza para la calvicie? ¿Tendrá resultado? De ahí llega una nueva indicación médica que puede ayudar a mejorar el aspecto del cabello de muchas personas.

“Hay que ser prudentes. El crecepelo es el timo más antiguo del mundo. Pero sí es cierto que en diferentes estudios el latanoprost ha dado muy buenos resultados”, comenta Víctor Salagaray, reconocido especialista con una clínica madrileña que lleva su nombre.

“Los pacientes perciben ellos mismos una mayor densidad en su pelo”, asegura. Aunque no es un producto milagroso. Su uso se circunscribe a los primeros grados de alopecia. “Ha demostrado ser bastante efectivo en el caso de las pestañas. Tenemos que esperar a ver los resultados en el cuero cabelludo. Todavía no se ha aprobado ninguna marca comercial para esta indicación”, explica Francisco Jiménez Acosta, de la clínica Jiménez Acosta de Las Palmas de Gran Canaria.

El negocio de cirugía estética se redujo un 14,6% en 2012

Aunque no hay una farmacéutica que lo comercialice bajo una marca, el principio activo sí se puede conseguir ya en las farmacias. Lo distribuye el laboratorio catalán Fagron desde hace un mes. “Lo vendemos a las farmacias como materia prima para sus fórmulas magistrales”, indica Juan Manuel Martín, director general de Fagron.

Cualquier interesado puede ir a su botica con la indicación del médico y pedir este producto, de uso tópico directamente sobre el cabello en solución o espuma. El paciente se aplica dos mililitros una vez al día.

El nuevo producto tiene un coste de entre 80 y 90 euros por mes, siempre con receta. “Hemos tenido multitud de peticiones de información de médicos en los últimos tiempos”, relata Martín, “a los que hemos enviado la bibliografía sobre este tema”.

Salagaray acota su uso a los pacientes más jóvenes (y por tanto menos afectado por procesos irreversibles) o de menor grado de alopecia androgenética. Esta patología es la más común y está causada por la hormona dihidrotestosterona y agravada por factores ambientales como el estrés, “aunque también afecta al 50% de las mujeres a partir de los 50 años”, dice el doctor Salagaray.

Los pasos para controlar la caída de cabello son muy individualizados, pero normalmente pasan por, primero de todo, controlar los niveles de hormona mediante las pastillas de finasteride. “Este es un tratamiento crónico que puede ir perfectamente desde los 20 años hasta que el paciente tiene 45 años”.

La segunda etapa es la clásica solución tópica minoxidil. El nuevo latanoprost se sumaría también a dar densidad al cabello una vez que la hormona está controlada mediante el finasteride. Una combinación que puede retrasar el pisar el quirófano en busca de los microinjertos capilares.


Avances para el futuro
Tanto las clínicas capilares como las de estética están incorporando avances relacionados con sustancias del propio organismo. “En un futuro se usarán las células madre para regenerar tejidos”, cuenta el doctor Jiménez Acosta.

“Otra novedad es la utilización de factores de crecimiento del paciente, provenientes de su plasma sanguíneo, como elemento reparador. Se inyecta en el cuero cabelludo y tiene una efectividad media-baja”, reconoce Salagaray, por lo que suele ser complementario a otras terapias.

En las clínicas de estética, la grasa propia, en este caso, es también la tendencia. “El futuro pasa por la utilización de los recursos propios del paciente. Aporta mejor proporción y naturalidad”, afirma Jorge Planas, director médico de la Clínica Planas.

Estas terapias se usan cada vez más en las mamas, con resultados entre el 30% y el 70% de mantenimiento de la grasa sin absorción del organismo. “Y también los factores de crecimiento se inyectan en la cara”, añade.

Además, este centro ha introducido un nuevo tratamiento llamado Nanograft, que consiste en células provenientes de la grasa del paciente que se inyectan en ojeras, escote, rostro y manos para recuperar la luminosidad de la piel.

Las clínicas de belleza siguen en caída

“La crisis hace que los pacientes se piensen más los tratamientos de cirugía y apuesten más por otras soluciones de medicina estética, más baratas pero menos efectivas”, explica Jorge Planas, director médico de la Clínica Planas.

“El negocio ha bajado y han caído los precios y los márgenes. También por la competencia poco profesional con la que no puedes luchar en costes”, advierte Julio Millán, director del Instituto de Cirugía Estética que lleva su nombre en la clínica Ruber.

Este médico señala como novedades en su centro el ultrasonido en cirugías, el uso de células madre y grasa propia de los pacientes.

“El número de clínicas de cirugía estética se ha reducido en los últimos años, en un contexto marcado por el negativo comportamiento de la demanda, que ha llevado al cierre de un buen número de centros de pequeño tamaño”, asegura el último informe sectorial de la consultora DBK.

Su volumen de negocio, que había descendido un 6,8% en 2011, se redujo un 14,6% adicional en 2012, situándose en alrededor de 165 millones de euros.

Pero incluso el panorama pinta a peor. Se prevé un comportamiento negativo a corto plazo, aunque más moderado que en 2012. “Así, en el bienio 2013-2014 la facturación podría reducirse en torno a un 3%-5% anual, situándose en unos 150 millones de euros al cierre de 2014”, se indica en el informe, que contabiliza los ingresos de 106 centros.

Este mercado está además poco concentrado, con muchos médicos independientes. Las primeras cinco cadenas de estética cuentan con una cuota conjunta de mercado del 42%.

Según el doctor Planas, el 80% de los ingresos de su empresa provienen de la cirugía y el resto, de otras terapias estéticas.

Normas