Editorial

El precio también manda en Renfe

Hará en breve un año que Renfe cambió radicalmente su política comercial, con agresivas bajadas de las tarifas con carácter general en todos los trayectos de la Alta Velocidad Española, y de forma más intensa en colectivos juveniles y clientes habituales. El retorno de la iniciativa es esclarecedor: el negocio del AVE ha pasado de las caídas reiteradas de tráfico e ingresos desde que se inició la crisis, a incrementos en ambas variables, y a alcanzar tasas muy cercanas a la ocupación plena en varios servicios. Y la conclusión, de libro de teoría económica: el precio es el amo del mercado y una bajada que conserve los estándares de calidad significa un incremento en el uso del servicio, generalmente suficiente como para incrementar las ventas del negocio.

Este ensayo de gestión empresarial es evidentemente más fácil en un servicio monopolístico, en el que existía además margen de maniobra suficiente. Pero Renfe ha agitado un mercado del transporte de viajeros en el que también juegan las aerolíneas, y ha resultado ganador. Eso demuestra al menos tres cosas: que se puede competir en mercados semicautivos, que la competencia incrementa el desempeño empresarial, y que presiona a la baja los precios y favorece a la clientela.

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