La inmobiliaria entró en concurso en 2009 con más de 1.000 millones de pasivo
Jesús Ruiz, presidente de Aifos, hace dos semanas en Madrid.
Jesús Ruiz, presidente de Aifos, hace dos semanas en Madrid.

Aifos busca a 1.600 compradores de sus casas para devolverles el dinero

700 compradores de las casas de Aifos viven en Reino Unido y otros 300 en Irlanda

El presidente del grupo asegura que les devolverá el 100% de su inversión en 10 años

Aifos, que se declaró en concurso de acreedores en 2009 con un pasivo de más de 1.000 millones de euros, está buscando a 1.600 personas que compraron sus casas y perdieron su dinero cuando quebró la empresa.

Jesús Ruiz, presidente de la inmobiliaria, asegura que pretende “devolverles el 100% más los intereses legales”, lo que supondrá, según sus estimaciones, un pago de más de 40 millones de euros, en 10 años. “Cuando entramos en concurso los compradores de nuestras casas acabaron por no querer saber nada de nosotros... Muchos viven fuera de España, el primer año siguieron el caso, contrataron abogados, pero el segundo dejaron de gastarse el dinero en letrados y el tercero ya ni nos cogían el teléfono, lo entendemos”, explica el presidente de Aifos. La detención, en 2006, de la cúpula de la compañía, incluyendo a Jesús Ruiz, por el caso Malaya, pesa también a la hora de transmitir credibilidad. El presidente de Aifos ha sido condenado este año a tres años de prisión. “A partir de lo de Malaya se nos cerraron todas las puertas”, admite.

Pero ahora la empresa necesita devolver su dinero a esas 1.600 personas: de ello depende en buena parte que la compañía atisbe la salida de la situación concursal en la que se encuentra.

La deuda concursal de Aifos está compuesta por créditos con privilegio especial por 571 millones de euros (deuda con entidades bancarias, créditos garantizados con hipoteca inmobiliaria; los créditos privilegiados no computan en la votación de la propuesta de convenio); créditos con privilegio general por 49 millones (Hacienda, organismos públicos); créditos ordinarios por 209 millones (clientes, compradores de pisos, proveedores y créditos bancarios sin garantía; sí votan convenio), y créditos subordinados por 239 millones (entre empresas del grupo, son los últimos que se pagan). La deuda con esos 1.600 compradores de viviendas de Aifos entran en la categoría de créditos ordinarios.

La compañía trata de obtener entre los acreedores con créditos ordinarios el apoyo de más del 50% a la misma para impulsar la salida del concurso. Según las estimaciones del grupo, en la actualidad cuenta con el 33% de apoyo entre estos acreedores. Si logra que esos 1.600 compradores de sus viviendas firmen también su propuesta, ese porcentaje se acercará al 50%. “A los que compraron varias casas de Aifos, sociedades o particulares, les proponemos otro plan de pago, una quita del 55% y el pago en 15 años, entendemos que eran inversores que asumían el riesgo de su inversión”, señala Ruiz.

De esos 1.600 compradores de viviendas que Aifos está tratando de localizar, 700 se encuentran en Reino Unido y otros 300 en Irlanda; el resto está en España. “Nos hemos puesto en contacto con los consulados y hemos contratado una empresa británica que nos asegura la dirección y teléfono de los compradores ingleses que estamos tratando de localizar”, comenta Jesús Ruiz.

Otro de los acreedores importantes de Aifos es el banco malo, Sareb. “Estamos intentando tener una reunión con Sareb para explicar nuestra propuesta”, señala el presidente de la inmobiliaria. En total, contando créditos subordinados y con privilegio especial, Aifos debe al banco malo español 215,9 millones de euros. De esos 215,9 millones, 25 millones son créditos ordinarios.

Aifos adeuda a organismos públicos cerca de 65 millones, de los que 49 millones son créditos privilegiados y el resto ordinarios. “Tenemos activos para garantizar el pago de los créditos privilegiados con Hacienda”, asegura Ruiz. “La alternativa a no firmar el convenio simplemente es la liquidación”, advierte.

Demandas por más de 1.800 millones a los bancos acreedores

Los bancos acreedores de Aifos reclaman a la compañía 571 millones de euros. Constituyen la parte más dura en la negociación de convenio de acreedores. “No quieren saber nada de nosotros, no nos reciben”, dice Jesús Ruiz. Para forzar una negociación sobre la deuda bancaria, Aifos o sociedades acreedoras ha presentado 132 demandas contra entidades, a las que reclama 1.882 millones de euros. “Aifos entiende que algunas de las operaciones de financiación son susceptibles de retrotraerse o que existen situaciones de administraciones de hecho en las que ha incurrido la banca”.

Con la presentación de las demandas, que entorpece la actividad en el juzgado mercantil de Málaga donde se sigue el concurso de Aifos, la inmobiliaria paraliza los embargos de activos que ejecutarían los bancos acreedores, al menos hasta que se dicte sentencia. Además, asegura el presidente de Aifos, los bancos se arriesgan a una sentencia en contra, y asegura que ya ha logrado tres favorables valoradas en 55,8 millones. “Caixa Catalunya fue condenada por administradora de hecho de promociones de Aifos y sus créditos se han convertido en subordinados”, afirma. “Todo lo que saquemos de los juicios va para los acreedores”, dice. Los administradores concursales de Aifos no apoyan esta vía.

La detención de ejecutivos de Aifos por Malaya y las sentencias en contra impiden una relación fluida con los bancos. “Sí, cometí errores”, admite Ruiz, que ha sido condenado a un año de prisión por cohecho y a otros dos por un convenio lesivo para el Ayuntamiento de Marbella. “¿Si lo he pasado mal...? Es la familia quien más lo sufre”, comenta. “No valoré el daño reputacional a la compañía”, reconoce.

De una plantilla de 2.600 personas a otra de 60

En 2006, Aifos era la mayor inmobiliaria residencial de Andalucía. La compañía, que desde 1994 ha levantado 18.000 viviendas (ninguna en Marbella, donde posee dos hoteles), empleaba a 2.600 personas, contaba con 53 oficinas propias en cuatro países y una red de 4.700 agencias inmobiliarias en toda Europa. En 2005 había ingresado 347 millones y alcanzado un ebitda de 137 millones. En 2006 el grupo encargó a UBS un estudio de salida a Bolsa. Todo estaba preparado para que Aifos saltara al parqué, con una previsión de negocio para 2008 de 890 millones. Pero en julio de 2006 fueron detenidos el presidente, Jesús Ruiz Casado; el director general de la compañía, Jenaro Briales, y el director financiero, José Andrés León. Entonces el fiscal jefe de la Fiscalía Anticorrupción, Antonio Salinas, explicó que el presidente y los administradores de Aifos habían pagado cuatro millones de euros a Juan Antonio Roca a cambio de licencias urbanísticas. La implicación de Aifos en Malaya supuso el fin financiero. Los bancos cerraron las puertas a la compañía, que pudo aguantar tres años más antes de declararse en concurso de acreedores.

Aifos, que ahora emplea a 60 personas, ha preparado un plan de negocio “diseñado para poder devolver el 45% de la deuda a los acreedores ordinarios en 15 años”. La generación de ingresos prevista se basa en el desarrollo y venta de producto terminado y gestión de promociones, hasta lograr 255,6 millones (se genera el 84% de los ingresos del plan con los activos que ahora son propiedad de Aifos, explica el grupo) y en la negociación con la banca para liberar activos. Aifos prevé poner a la venta viviendas por 100.000 euros, vendiendo 100 al año a partir del tercer año de salida del concurso.

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