En 2012 recibían hasta 2 dólares por cada 1.000 visitas a sus vídeos
Mangel y El Rubius.
Mangel y El Rubius.

‘Youtuber’, ¿profesión del futuro o la gamberrada de moda?

No son estrellas del rock, ni los actores de la saga cinematográfica del momento. Son youtubers, el último fenómeno de masas que han creado las redes sociales. Miles de adolescentes siguen cada día las andanzas por internet de un grupo de personas, en su mayoría hombres de entre 20 y 30 años, que comentan en vídeos caseros que suben a sus canales de YouTube desde los últimos lanzamientos de videojuegos, los trucos para pasar a la siguiente pantalla, hasta consejos y trucos de moda o maquillaje.

Este fin de semana miles de fans han podido ver en el Madrid Games Week a algunos de los youtubers más importantes en España entre los que estaban ElRubius y Mangel, que se dieron todo un baño de masas con su más fieles seguidores, que el sábado agotaron todas las entradas para acceder a la feria de videojuegos celebrada en Ifema. "La gente se vuelve loca y no te deja respirar. Eres como un famoso cercano con el que quieren estar", afirma Mangel.

Detrás del nombre de ElRubius se encuentra Rubén Doblas, que a sus 23 años se ha convertido en el youtuber con más seguidores en España. De hecho, su canal de YouTube superó la semana pasada los cuatro millones de suscriptores y que empezó a grabar su primeros vídeos en 2006 para compartirlos con sus amigos. “Fue en 2011 cuando realmente empecé a tener seguidores y visitas, ya que tuve un par de vídeos virales sobre un videojuego llamado Skyrim, y a partir de ahí empecé a subir vídeos de otros juegos, sketches y distintas cosas que le gustaban a la gente”, afirma ElRubius.

Junto a él destacan otros gameplayers como Guillermo Díaz, conocido en internet como WillyRex, que con sus dos canales de YouTube (thewilllyrex y willyex) acumula más de 4,3 millones de seguidores y rivaliza en cifras con ElRubius, o Mangel, el alias de Miguel Ángel Rogel, que comparte en muchos vídeos junto a su amigo ElRubius y que tiene 1,3 millones de seguidores de sus andanzas. Unas andanzas que se han convertido para ellos en su trabajo y forma de vida. “Para mi es un trabajo muy creativo que me satisface en gran manera. Es el trabajo que siempre soñé tener”, afirma ElRubius.

Un trabajo sujeto a estrictos contratos de confidencialidad pero que mueve importantes cifras económicas. Aunque en el sector no se dan cifras concretas, lo cierto es que los youtubers más relevantes podían obtener hasta dos dólares por cada 1.000 visionados en 2012. Es decir, si un vídeo alcanza las cinco millones de visitas a través de YouTube, el propietario del canal podría recibir unos 10.000 dólares solo por ese vídeo. Unas cifras que en el caso de España se han visto reducidas por, según comentan en el sector, la caída de la publicidad, algo que no sucede en Estados Unidos. Ninguno de los youtubers se aventura a dar sus cifras de ingresos aunque reconocen, como es el caso de Mangel, que “si eres conocido da para vivir bastante bien”, aunque destaca que en la red se ofrecen estimaciones de ingresos muy altas “que son falsas”.

¿Cómo se consiguen monetarizar las visitas de los videos alojados en internet? Los youtubers con más visitas suelen trabajar de la mano de empresas de medios digitales que distribuyen, gestionan y monetizan contenidos audiovisuales de terceros, las networks. ElRubius aclara que “las principales networks a nivel mundial son anglosajonas con alguna pequeña excepción centroeuropea. En España está todo por hacer” y critica que mientras que en otros países “se fomenta y alienta con medidas legislativas el desarrollo de esta industria”, para la Administración española “internet en general y YouTube en particular son unos grandes desconocidos. Y es una lástima, porque estamos inmersos en medio de la era digital y en nuestro país parece que solo se han enterado los menores de 25 años”.

El fenómeno youtubers se enmarca por tanto dentro de la renovación de la industria del entretenimiento, ligada a internet, al auge de los nuevos dispositivos móviles y a los nuevos hábitos de consumo. Una moda que, a la espera de conocer si ha llegado para quedarse, ha implantado un nuevo perfil de consumidor que demanda estos vídeos y que mueve a una industria emergente. “La gente te ve como un famoso cercano, no es lo mismo que ver la televisión. Esto es más desenfadado, más cercano”, aclara Mangel. Con todo, tanto Rubén Doblas como Miguel Ángel Rogel lo tienen claro y apuntan a que lo fundamental “es ser uno mismo y dejar que el público decida. Hazlo por diversión”, concluye Doblas.

Sobre cuánto durará su profesión, Mangel reconoce que "es algo nuevo, que no sabe lo que de durará. Si tienes seguidores, seguirás teniendo un hueco en el negocio", concluye.

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“No quiero que se compre un producto porque lo haya recomendado”

La bloguera Isasaweis.
La bloguera Isasaweis.

La blogger Isabel Llano, más conocida como Isasaweis, explica que entró en este mundo “por casualidad”. Hace cuatro años subió a internet su primer vídeo tras descubrir otros en los que varias chicas mostraban cómo maquillarse. “Me pareció una idea fresca y divertida y me compré una cámara de vídeo”.

Así es como puso en marcha el blog Isasaweis, en el que ofrece trucos de maquillaje, peinados, consejos de nutrición y recetas de cocina. Sus vídeos acumulan casi 70 millones de reproducciones y su fama le ha llevado a participar en programas de televisión, publicar un libro y dar charlas a emprendedores.

Llano asegura que “el blog no da de comer” y reconoce que optó por mantener su profesión. “Sería una locura dejar mi trabajo porque nadie sabe cuánto va a durar la fama”.

La blogger se muestra además muy crítica con el ecosistema de bloggers y su relación con las marcas. “No quiero que nadie compre un producto porque yo lo he recomendado”, afirma Llano, quien reconoce haber recibido ofertas para promocionar productos de marcas a cambio de comisiones por ventas pero dice que siempre lo ha rechazado. “Quiero ganar dinero en función de mi trabajo, ya sea como informática, con el blog o con el libro, pero no recomendando el mismo producto que otras cinco chicas”, apunta.

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