Obtiene un resultado operativo positivo en el tercer trimestre
Willie Walsh, consejero delegado de IAG.
Willie Walsh, consejero delegado de IAG.

Walsh ve a Iberia en el buen camino, pero pide más

IAG mete presión a los sindicatos españoles congelando el crecimiento de Iberia

El consejero delegado de IAG, Willie Walsh, sigue condicionando el hipotético crecimiento de Iberia a un acuerdo entre la dirección y los sindicatos para mejorar los índices de productividad y rebajar los costes. La aerolínea española ha reducido su capacidad un 15% en 2013 y todo parece indicar que la recuperación en 2014 será nula si no llegan esos pactos. Toda una medida de presión sobre una negociación a la que la dirección de Iberia restó incertidumbre a finales de octubre con la ampliación de los convenios del personal de tierra y tripulantes de cabina de pasajeros (TCP) hasta finales de 2014.

Willie Walsh dice estar contento con el beneficio operativo de 74 millones alcanzado por Iberia en el tercer trimestre: "Demuestra que las actuaciones emprendidas empiezan a tener impacto”. Sin embargo, la filial española de IAG pierde 163 millones hasta finales de septiembre. "Queda mucho por hacer, todavía pierde mucho dinero", ha sentenciado el consejero delegado del holding de aerolíneas.

En la conferencia para explicar los resultados trimestrales, el ejecutivo de IAG también ha hecho referencia a la "frustrante" decisión que impide crecer a la low cost Iberia Express, limitada por el laudo de obligado cumplimiento dictado por Jaime Montalvo.

Para la que si ven potencial en IAG es para Vueling, máxime tras el anuncio por parte de Fomento del recorte en la tasa de pasajeros en nuevas rutas y en las que presenten crecimiento. Vueling declara un resultado operativo positivo de 139 millones en los tres primeros trimestres, con un margen del 25% en comparación con el 12,8% de British Airways y el 6,2% de Iberia.

Por último, Walsh ha aclarado que los cambios organizativos tanto en Iberia como en British, con la salida ayer de sus presidentes, no suponen ahorro para IAG a la vista de que no afectan a las retribuciones de sus primeros ejecutivos. Se trataba, según Walsh, de equilibrar las direcciones de las aerolíneas de IAG con un único presidente y consejero delegado en cada una de ellas.

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