Luis Gallego sustitutye a Antonio Vázquez
Luis Gallego, hasta ahora consejero delegado de Iberia
Luis Gallego, hasta ahora consejero delegado de Iberia Efe

Así es el nuevo presidente de Iberia

Un año después de la presentación del Plan de Transformación de Iberia, que ha costado despidos, el cierre de rutas deficitarias y rebajas salariales en busca de atajar las pérdidas, Luis Gallego toma los mandos. El hasta ahora consejero delegado asume la presidencia de la aerolínea, en sustitución de Antonio Vázquez, en un momento crucial para la compañía: con los flecos del ajuste aún en marcha, lo que se espera ahora es un Plan de Futuro, una tarea que pondrá a prueba las capacidades del nuevo presidente que seguirá reportando al consejero delegado de IAG, Willie Walsh.

El ascenso de Luis Gallego dentro de la estructura directiva de Iberia ha sido rápida: fue en la primavera pasada cuando la aerolínea anunciaba la dimisión de su hasta entonces consejero delegado, Rafael Sánchez-Lozano, desgastado tras varios meses de convulsión en la aerolínea española, y que catapultaba a Gallego a lo más alto de la aerolínea.

Gallego asume como primer reto el de gestionar el plan de ajustes que provocó no pocos roces en la plantilla y diseñar las bases del futuro de la compañía. Sus colaboradores le atribuyen una mentalidad conciliadora, una predisposición a escuchar a todas las partes e intentar llegar a acuerdos, más que imponer unas condiciones estrictas e inamovibles. El reciente acuerdo con los sindicatos de tierra un año de prórroga en la ultraactividad para el Convenio Colectivo, que asegura un año de paz social en la compañía con estos colectivos, son una muestra.

En esta actitud conciliadora puede tener que ver el hecho de que Luis Gallego no se ha formado en una concepción pura de las finanzas empresariales. El presidente de Iberia ha dedicado toda su vida al sector de la aviación, lo que le hace ser un gran conocedor de todas las particularidades que lo componen. De hecho, es Licenciado en Ingeniería Aeronáutica por la Universidad Politécnica de Madrid, y sus primeras experiencias profesionales las vivió en el Ejército del Aire, en el servicio de formación de Cuadros de Mando. Una pasión por la aviación marcada en su entorno familiar. Su padre y sus tíos eran empleados del constructor aeronáutico CASA, con sede en Getafe e incluida desde 1999 en el consorcio europeo EADS. Más tarde, Gallego enfocaría su formación hacia la gestión empresarial con el Programa de Desarrollo Directivo (PDD) del IESE.

Con apenas 28 años, Gallego ya había acumulado experiencia, además de en el Ejército del Aire, en compañías de primer nivel como Aviaco e Indra, que sería su último paso antes de ser contratado por Air Nostrum en 1997, mismo año en que pasaría a formar parte del tejido de Iberia. Por tanto, ahí comenzaba su relación laboral con la compañía de la que ahora es consejero delegado. Y lo haría en puestos principalmente técnicos, como la dirección del taller de mantenimiento en su última etapa en la aerolínea franquiciada.

A partir de ahí empezó a granjear su fama de gestor de éxito de aerolíneas de bajo coste. Primero en Clickair, formando parte del equipo que la fundó, como director de operaciones. La compañía que dirigía Álex Cruz, con quien Gallego conserva una gran relación, experimentó un gran crecimiento en sus primeros meses de vida, y después supo adaptarse a un segmento, el de las low-cost, cada vez más saturado, sacrificando posibles expansiones por mantener un cierto grado de rentabilidad. Tras la fusión con Vueling en 2009, Luis Gallego pasó a ser su director de producción, con responsabilidad directa en las operaciones de vuelo. Allí ganaría méritos para ser tenido muy en cuenta por la matriz. Los vuelos de la aerolínea catalana destacaban, en la mayoría de los casos, por su gran puntualidad, y se confirmaba como una de las más rentables del sector en España, con una política estricta de contención de gastos, algo que también aplicó en el lanzamiento de Iberia Express y en el año que se ha mantenido como su consejero delegado, conservando esa puntualidad casi británica en los despegues y el principio de máxima rentabilidad.

En un periodo en el que Iberia busca recortar sus gastos y mejorar sus números, una figura como la de Gallego no ha pasado desapercibida para el mandamás de IAG, Willie Walsh, y tampoco ha levantado voces contrarias en el Gobierno español.

Sí levanta ciertas suspicacias entre los trabajadores, intranquilos ante la posibilidad de que se apliquen recetas de low-cost a una aerolínea del tamaño y el recorrido de Iberia. El plan de crecimiento futuro será clave sobre estas precauciones.

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