Editorial

Fagor, en el peor de los escenarios

Fagor Electrodomésticos pasará el viernes de preconsurso de acreedores a consurso, y solo como un paso previo a su liquidación, en el que es el más dramático de cuantos escenarios ha barajado la compañía en las últimas semanas. El maratón de contactos con la corporación matriz, con las autopridades económicas del País Vasco y del Estado, así como con los acreedores y socios industriales, culmina con la devastadora salida de la liquidación de la empresa, de la que únicamente habrá puntuales recolocaciones en las empresas de Mondragón Corporación Cooperativa.

La compañía es una víctima más de la violenta crisis económica, que ha hundido el consumo en equipamiento de los hogares hasta niveles desconocidamente contractivos, a la que ha reaccionado demasiado tarde con una expansión equivocada. Pero víctima puede ser también el movimiento cooperativo, de intensa implantación en el País Vasco, que tendrá que ajustar una parte de sus fundamentos para evitar réplicas indeseadas. La demasiado estrecha vinculación de la propiedad y la plantilla, en buena parte también financiadora de la expansión industrial, debería ser revisada tanto para evitar parálisis de decisiones en los momentos difíciles como la pérdida paralela de renta regular y ahorros de los socios.

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