Editorial

La banca suelta el lastre del ladrillo

Una de las consecuencias más tangibles de la burbuja inmobiliaria ha sido, como era de esperar, que la banca se convirtió en el líder del sector inmobiliario de España y las entidades, en las principales propietarias directas de los activos. Es una situación tan anómala como indeseada por el sector financiero, una losa que algunas entidades ya sufrieron en tiempos en sus propias carnes y que para las intervenidas o auxiliadas dispuso de una solución de urgencia con la creación de Sareb, que se hizo cargo de sus activos tóxicos. Pero lo cierto es que, asistida o no, toda la banca se ha encontrado con una enorme cartera inmobiliaria que digerir. Por eso la gran banca española está focalizando los esfuerzos en soltar ladrillo, el mayor lastre en sus balances. Y para ello ha echado mano de la única estrategia posible: bajar los precios. El duro régimen de provisiones inmobiliarias al que ha sometido el Gobierno al sector ha permitido a las entidades reforzar su oferta comercial por la vía de los precios. Y lo está haciendo hasta tal punto que a día de hoy los grandes bancos ya venden más casas que Sareb. Mientras, unos y otro se están encontrando con un creciente interés de inversores internacionales, animados por una normativa favorable, pero sobre todo por la solución más clara para el sector banco-inmobiliario, las rebajas.

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