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RBS contiene el 'banco malo'

El gobierno del Reino Unido ha necesitado cuatro meses para entender lo que casi todo el mundo sabía desde el principio. La división de los activos tóxicos de Royal Bank of Scotland en un banco malo independiente es una mala idea. El 81% del banco que poseen los contribuyentes seguirá ahora un plan eminentemente más sensato para conseguir capital disminuyendo los activos secundarios con mayor rapidez.

Si RBS hubiera escindido sus peores activos en 2010, podría haber evitado críticas como las de Andrew Grande el viernes. Según su estudio, la búsqueda permanente de RBS para reducir 258.000 millones de libras en activos no estratégicos distrae la atención de su pequeño negocio de préstamos. Con esos activos ahora por debajo de los 50.000 millones de libras, un banco malo independiente es superfluo. Su creación cristalizaría grandes pérdidas iniciales, se enfrentan a la normativa europea sobre ayudas estatales, y necesitaría entre 12 y 18 meses.

El plan de McEwan implicaría mayores provisiones a corto plazo y menor beneficio

La alternativa del nuevo consejero delegado, Ross McEwan, tiene más sentido. RBS quiere quitarse de encima a US Citizens hacia finales de 2016, y reorganizar los activos no esenciales para que los peores –que consumen el 20% del capital del grupo– se reduzcan paulatinamente. También quiere que entre el 55 y el 70% de este banco malo interno sea eliminado hacia 2016.

El plan de McEwan podría significar acelerar las pérdidas, lo que requeriá mayores provisiones a corto plazo y un menor beneficio. Eso podría hacer más difícil a RBS pagar dividendo a corto plazo. Y esa es probablemente la razón por la que el ministro de Economía de Reino Unido, George Osborne, no está hablando de una venta de acciones al estilo Lloyds en poco tiempo.

RBS todavía tiene que preocuparse de algunas cuestiones jurídicas, como una investigación mundial a varios bancos sobre la presunta manipulación de los tipos de cambio, y una multa potencialmente fuerte por emitir garantías hipotecarias malas. Sin embargo, el plan de McEwan permite a RBS iniciar un renovado comienzo.

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