Editorial

La gran banca recupera el pulso

Tras un 2012 severamente marcado por las exigencias del rescate, saneamiento y reestructuración del sector financiero, la gran banca vuelve a recuperar el pulso. Las seis principales entidades españolas han cerrado los nueve primeros meses de este año con un incremento de casi un 80% respecto a los resultados del mismo periodo del año anterior. Esa mejora en los márgenes es fruto de la reducción de las fuertes provisiones que marcaron el último ejercicio. Pese a que la obligación de provisionar no terminará de normalizarse hasta 2016, ese ritmo descendente ha permitido recomponer resultados. Aun así, los deberes de la banca no han finalizado. Una muestra de ello es el último ejercicio de saneamiento impuesto por el Banco de España, que ha sacado a la luz morosidad oculta que figuraba como créditos refinanciados. Solo las seis grandes entidades han recalificado como carteras dudosas 14.500 millones de euros. Ese proceso de afloramiento, unido a la reducción general del volumen de créditos vivos, ha disparado la mora del sector por encima del 12%. Dado que el proceso de revisión de créditos refinanciados finalizó en septiembre, todo apunta a que la morosidad seguirá aumentando hasta bien entrado 2014.

La severa purga que se ha impuesto al sector financiero español ha supuesto una enorme dosis de sacrificio, pero ha permitido también apuntalar la solvencia y credibilidad del sector. A las exigencias de provisionamiento y reestructuración se han sumado las dificultades de financiación soportadas por las entidades como consecuencia de la desconfianza de los inversores internacionales. Aunque los deberes de saneamiento comienzan poco a poco a aflojar y la mejora de expectativas de la economía española ha propiciado un cambio de percepción en los mercados, la banca española sigue sin ejercer con normalidad su función crediticia. Los datos sobre el tercer trimestre de este año revelan que los seis primeros bancos han prestado casi 45.000 millones –un 5%– menos que el año anterior. El dato no constituye una buena noticia y evidencia que el lento proceso de digestión del endeudamiento de empresas y familias sigue sembrando dudas de solvencia y estrangulando, por tanto, la fluidez del crédito. Se trata de un proceso que se retroalimenta, puesto que la sequía de financiación reduce de forma importante las posibilidades de crecimiento de una economía que necesita alimentarse de recursos. Todo ello constituye, sin duda, una ecuación compleja; pero la mejora de márgenes que ha arrojado este tercer trimestre debería servir de argumento para suavizar con prudencia una política de riesgos que está ahogando la actividad.

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