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Contar pesos antes de tiempo

Los inversores argentinos están contando sus pesos antes de tiempo. La presidenta Cristina Fernández sufrió el domingo el revés que previeron las primarias de agosto. Desde entonces, el punto de referencia del índice bursátil Merval ha subido casi un 50%, superando las ganancias en el Bovespa de Brasil. Sin embargo, a Fernández aún le quedan dos años más para causar daños económicos o para que los vientos políticos cambien. Su legado también podría dejar atado de pies y manos a su sucesor.

Los opositores a Fernández aumentaron su minoría parlamentaria en las últimas elecciones y por lo tanto evitaron sus esfuerzos para modificar la Constitución de forma que se le permitiera buscar un tercer mandato. Los inversores habían estado anticipando el resultado, haciendo subir las acciones argentinas con la esperanza de que los resultados vaticinados pudieran hacer que el peronismo atenuase las políticas de nacionalización y el elevado gasto gubernamental. Pero no hay signos evidentes de que se vaya a producir un cambio inminente, y queda mucho tiempo para encontrar un sucesor de ideas afines a las suyas como hizo Hugo Chávez en Venezuela antes de morir.

Los problemas económicos internos no pueden esperar. El tipo de cambio dólar blue, no oficial, ha superado recientemente los 10 pesos, una prima un 70% superior a la tasa oficial. Por su parte, las reservas de los bancos centrales han caído de 43.000 millones de dólares en enero a 34.000 millones. Las estadísticas oficiales de inflación arrojan una tasa anual del 10,5%; los cálculo no oficiales la sitúan en el doble. Existen diferencias similares en el PIB y la balanza de pagos.

La energía argentina y las reservas minerales son suficientes para mantener las inversiones de empresas de la talla de Chevron a largo plazo. Y con ese fin, los resultados electorales del domingo serán alentadores. A pesar de ello, el conjunto de los problemas económicos es suficiente para generar preocupaciones monetarias inmediatas, en particular para un país que ha suspendido pagos antes. Eso significa que se mantienen las posibilidades de que haya más casos como el de YPF de Repsol e incluso el riesgo de que las exportaciones del país para obtener financiación de China se vean afectadas.

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