Aviación y aeronáutica
Más de 80 millones de pasajeros utilizaron las líneas de bajo coste en España hasta septiembre.
Más de 80 millones de pasajeros utilizaron las líneas de bajo coste en España hasta septiembre.

Las ‘low cost’ vuelan alto

Las líneas regulares comienzan a copiar un modelo de negocio exitoso

De ser denostadas y miradas por encima del hombro, tanto por pasajeros como por las líneas aéreas de bandera, las compañías de vuelo baratas, las low cost, se han convertido en un modelo de negocio a imitar, que aún no ha dicho su última palabra y se encuentra en constante expansión.

Esa transición se ha realizado en apenas 15 años y el camino no ha sido fácil, pero sí tan exitoso como para que muchas de las líneas regulares europeas hayan copiado y puesto en práctica algunas de sus fórmulas con más crédito entre los pasajeros, entre ellas, horarios de vuelo casi a la carta, puntualidad, confort y servicios esenciales a bordo.

La flexibilidad y un servicio a medida de cada tipo de viajero han llevado a compañías como Vueling, Easyjet, Volotea o Ryanair a convertirse en las reinas de los cielos en los trayectos de corto y medio radio y la especialización no ha hecho más que comenzar. El peso de las líneas aéreas de bajo coste se ha ido incrementando progresivamente y supone ya el 55,5% del tráfico generado en España en los aeropuertos gestionados por Aena entre enero y septiembre de 2013. Viajeros de negocios pero también cada vez más de ocio y vacacional son los principales clientes de estas líneas.

Un dato que no ha pasado inadvertido para las líneas regulares que han lanzado sus propias marcas low cost para competir. La última en incorporarse a este mercado es la francesa Hop!, cuyo nombre lo dice todo: “Evoca la rapidez y la facilidad con la que los viajeros pueden ir de punto a punto” en vuelos regionales que no cubre Air France, en palabras de los responsables de la filial cuando empezó sus operaciones el pasado marzo.

El viajero ahora es más racional y exigente

Un año antes, Iberia presentaba Iberia Express, que opera desde el hub del aeropuerto de Barajas, y más avispada, la alemana Lufthansa creo su subsidiaria Germanwings, que inició sus trayectos low cost en octubre de 2002.

Casi 81 millones de pasajeros eligieron una compañía de bajo coste para desplazarse entre enero y septiembre de 2013 en los aeropuertos españoles que gestiona Aena, lo que demuestra el constante peso de este tipo de líneas en el transporte aéreo, siendo los aeropuertos de Gerona-Costa Brava y Santiago los que registran una mayor cuota de mercado (94,83% y 84,14%), mientras Madrid Barajas ocupa la última posición (28,02%) y El Prat-Barcelona, un puesto destacado (63%).

Dentro de las líneas baratas, no todas siguen el mismo modelo de negocio, mientras algunas, como Ryanair, mantienen un perfil low cost puro y duro y muy de pasajeros de ocio, otras han logrado atraer una cantidad nada desdeñable de tráfico de negocios, a partir de una oferta variada de extras de pago, tanto en el aeropuerto como una vez a bordo del avión, como es el caso de Vueling o de Easyjet. Las más nuevas, como Volotea, se han especializado en cubrir rutas regionales, desdeñadas por las regulares por su falta de rentabilidad.

Una de las ventajas de este tipo de empresas es que, a diferencia de las compañías de bandera, nacen sin grandes costes estructurales, por lo que pueden ofrecer precios más competitivos. Tradicionalmente, una de sus características ha sido poder descomponer el precio de vuelo en distintos productos y añadir servicios adicionales en función de lo que viajero quiere pagar.

La tecnología ha hecho posible que en un solo clic se realicen millones de transacciones y opciones para viajar al menor coste

El desarrollo tecnológico ha jugado también un papel muy importante en la dinamización del sector. En este sentido, Amadeus, proveedor tecnológico para la industria del viaje en todo el mundo, "tanto para líneas regulares como de low cost, se ha convertido en un testigo privilegiado del cambio. “En servicios complementarios en Europa estamos aún muy al principio frente a las compañías regionales que operan en Estados Unidos”, explica Íñigo García Aranda, director de marketing de Amadeus España.

“El nivel de exigencia de los sistemas operativos es muy alto, ya que en un solo clic se realizan millones de transacciones” y, en este sentido, el turismo es “una de las industrias más dinámicas ligadas a la tecnología”.

Amadeus suministra tecnología de distribución de reservas –para que las agencias de viajes puedan reservar sus plazas– así como tecnología de gestión –las aerolíneas externalizan al proveedor funciones críticas del negocio como la gestión de ventas y reservas, la gestión de inventario y la de salidas de vuelo–.

Tampoco la cacareada inseguridad de las low cost es un factor de mayor riesgo. “La seguridad es igual o mayor que en las líneas regulares, ese tema intentó hacer daño a las low cost pero no tiene ninguna base real”, afirma Javier Gándara, director general de Easyjet. Normalmente, la flota es más joven y se renueva antes y los aviones realizan más horas de vuelo y menos descansos.

Un servicio ‘premium’ a precio reducido

Las ‘low cost’ vuelan alto

La aerolínea española con hub propio en El Prat de Barcelona desde 2010 es una de las pocas compañías europeas de low cost que operan vuelos en conexión en código compartido con las líneas aéreas de la alianza Oneworld a la que pertenecen, entre otras, Iberia y British Airways.

Vueling opera unos 240 vuelos diarios con una cuota de mercado del 30% en Barcelona. El éxito de la línea, según explica Fernando Estrada, director de estrategia y alianzas, está “en ofrecer más al cliente. Damos un servicio premium con un valor de low cost, lo que ha sido una constante y una característica de nuestra compañía desde el principio”.

Vueling, que inició su andadura en 2004, consiguió ocho años después, en 2012, llegar a ser la primera aerolínea dentro del territorio español en número de destinos, la segunda por tamaño de flota y la tercera por número de pasajeros transportados dentro del territorio español, solo superada por Iberia y la irlandesa Ryanair.

Para Estrada, “Vueling lleva ventaja” a otras competidoras de bajo coste porque “hemos sido pioneros en romper muchos tabúes. Damos mejor servicio que las líneas regulares en corto y medio radio”. Actualmente la compañía opera en más de 100 destinos distintos.

‘Vamos, volemos’... en la red

Las ‘low cost’ vuelan alto

Las exitosas campañas de marketing de esta compañía británica, con sede en el aeropuerto de Londres Luton desde 1995, y sus prestaciones han colocado a Easyjet entre las favoritas de los pasajeros de negocios (20% de usuarios), pero también es elegida por los viajeros de ocio o vacaciones de recorridos cortos.

Easyjet opera 580 rutas en toda Europa y otras 104 entre Europa y aeropuertos del norte de África. Se hizo famosa por vender sus billetes directamente al usuario por Internet o por teléfono sin necesidad de pasar por agencias de viajes, lo que la posicionó como la favorita de los internautas.

El viaje de negocios es uno de los que precisamente más está creciendo. “Hoy, para un pasajero de negocios no tiene ningún sentido pagar 300 o 400 euros en una compañía regular por el mismo servicio que le da una low cost”, explica Javier Gándara, director general de la aerolínea, que ofrece a sus usuarios una amplísima disponibilidad de horarios y flexibilidad de tipos de billetes que “se ajustan a las necesidades de cada viajero. Ya no está mal visto viajar en low cost”.

Desde la familia real española al primer ministro británico, superejecutivos, pequeños empresarios o autónomos vuelan con Easyjet.

Conexiones sin aterrizar ni en Barajas ni en El Prat

Las ‘low cost’ vuelan alto

Con sede en Barcelona y la experiencia de los creadores de Vueling, Carlos Muñoz y Lázaro Ros, Volotea es la compañía de low cost más joven en iniciar su andadura en España.

Desde que comenzara sus operaciones el 5 de abril de 2012, la compañía ocupa “un nicho de mercado previamente no servido en Europa, el de las ciudades medianas y pequeñas” o capitales regionales, explica Alfons Claver, responsable de relaciones institucionales.

La propuesta de Volotea es “sortear” los hubs de Madrid y Barcelona y operar vuelos directos, de calidad y a menor precio entre ciudades medianas y pequeñas. “El 80% de las rutas que operamos son totalmente inéditas, nadie antes las había realizado, dado que la gente volaba a través del hub o no volaba”.

Lo que para los pasajeros implicaba duplicidad de gasto, al tener que coger dos aviones, invertir mayor tiempo de espera y molestias al tener que cambiar de aeronave.

En 18 meses de actividad han transportado 1,7 millones de pasajeros, la mayoría de ellos en Francia e Italia, y seguirán abriendo rutas. En concreto, a partir de 2014, “quien quiera ir de Vigo a Valencia podrá hacerlo con nosotros sin cambiar de avión y sin pasar por Madrid o Barcelona”.

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