Editorial

La hora de las oportunidades y los riesgos

El inicio del proceso de recuperación de la economía española constituye un hecho cuya solidez y perspectivas de consolidación centran en estos momentos los análisis de la mayoría de los expertos económicos y los estudiosos del mercado. Los últimos datos confirman que España ha dejado atrás los momentos más duros de la crisis para afrontar una senda de crecimiento que será larga y estará jalonada de riesgos. En ese escenario, las previsiones del Ejecutivo para el año que viene –cifradas en un repunte de algo menos de un 1% del PIB– no solo resultan realistas, sino que dibujan un marco atractivo y rico en oportunidades de inversión.

Las razones del cambio de perspectivas no son un secreto. El fuerte tirón del sector exterior, las reformas estructurales acometidas por el Gobierno y el crecimiento de la productividad, alimentada por una devaluación de salarios y precios que hace poco más de un año parecía impensable, están detrás de la reactivación económica. Tampoco son desconocidas las amenazas que pueden dificultar el crecimiento. Algunas son externas, como la posibilidad de un nuevo episodio de inestabilidad del euro en una Europa que sigue sin realizar sus deberes de gobernanza económica e institucional, o el riesgo de un repunte de tensiones al otro lado del Atlántico. Otras constituyen barreras internas, como las elevadas cifras de desempleo, el alto endeudamiento de empresas y familias, la atonía del consumo y las persistentes dificultades en el mercado de crédito.

Pese a todo, las bases de la recuperación están sentadas y ello convierte la actual coyuntura económica en un momento propicio para buscar posibilidades de inversión. El mercado bursátil, con un Ibex en el que las valoraciones de las compañías todavía tienen un amplio recorrido alcista, constituye en este momento una opción sumamente atractiva para los inversores. También es un buen momento para la renta fija, especialmente para los bonos a medio plazo. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y la durísima purga que ha vivido el ladrillo, el sector inmobiliario comienza a atraer las miradas de quienes buscan opciones de rentabilidad. Es el caso de los fondos de inversión internacionales, que han dado signos de interés en los últimos meses respecto a activos gestionados por Sareb y créditos fallidos del sector bancario.

Como en toda economía que deja atrás la recesión, las oportunidades existen, pero también los riesgos. La tarea del inversor es elegir –con un balance adecuado entre rentabilidad y riesgo – el dónde, el cómo y el cuándo invertir su dinero. La del Gobierno comprende ahondar en el saneamiento fiscal, culminar las reformas estructurales y eliminar los escollos que siguen entorpeciendo la actividad de las empresas y dificultando, con ello, la consolidación de la recuperación.

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