Han pasado de la oscuridad del despacho al consejo de administración
El abogado de empresa gana protagonismo.
El abogado de empresa gana protagonismo.

Abogados 'in house', las nuevas estrellas

La eficiencia y la mejor gestión cobra pesoen los departamentos jurídicos de las empresas

Ya no actúan como apagafuegos sino que participan e la toma de decisiones

El hecho de conceptualizar qué es un abogado in house (no se sienten cómodos en general con el término de abogado interno) no es tan sencillo como pudiera parecer. Hay algunos elementos definitorios, como son el trabajar para una empresa o corporación en exclusividad, pertenecer a su estructura organizativa o estar sometidos a la jerarquía y autoridad que en cada sociedad se establece, pero son tantas las peculiaridades, que podemos decir que nos encontramos con un modelo de ejercicio profesional diverso, flexible y adaptable en cada caso. Un colectivo menos expuesto que el de los despachos externos, amante de la discreción y con poco deseo de protagonismo, al que el devenir de la vida está aflorando a una mayor visibilidad.

La aparición en el ordenamiento jurídico español de la responsabilidad penal de las personas jurídicas y, en paralelo, la extensión de remedios legales preventivos –el compliance penal– que la alivian e incluso, en el anteproyecto de Ley de Reforma del Código Penal recientemente presentado, la anulan, y la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en el asunto Akzo contra la Comisión Europea, que crea una diferenciación a efectos de confidencialidad o secreto de las comunicaciones entre los abogados in house y los abogados externos, han multiplicado la actividad de este subsector legal

La profesora de Esade y experta en temas jurídicos Eugenia Navarro constata “un cambio de paradigma” en este colectivo. El abogado in house, dice la profesora Navarro, “ha pasado de encontrarse en una dinámica reactiva, en la que se le llamaba cuando la empresa estaba en un problema, a ser un directivo más que participa como otros en las dinámicas de dirección empresarial y forma parte de las decisiones”. Esto se debe a que “el marco regulatorio de las empresas es tan estrecho que sus decisiones tienen impacto directo en las operaciones de negocio. Marca, competencia o aspectos fiscales están en su esfera”, aunque, matiza Eugenia Navarro, “todavía hay compañías en España que tienen servicios jurídicos propios de tamaño poco dimensionado a su estructura”.

Coincide en la anterior valoración Estíbaliz Gállego, directora del servicio jurídico y secretaria del consejo de administración de Nutreco España, quien afirma que “las empresas han evolucionado mucho en los últimos años y en esa evolución también ha ganado valor el papel del abogado de empresa”. En esta dirección, la directiva de Nutreco –empresa del sector alimentario con más 1.000 millones de euros de facturación– considera que “los abogados de empresa ya no son apagafuegos, sino que potencian su cometido principal, que es la prevención, señalando al negocio potenciales riesgos del plan estratégico o en la toma de decisiones”, aunque “no todas las compañías han llegado a eso”. Las habilidades directivas son otro de los marchamos que identifican a los abogados in house. “Ya no podemos ser solo los licenciados en Derecho que éramos al salir de la universidad. Ahora participamos de los objetivos de la empresa porque le damos valor añadido y debemos estar alineados con la dirección del negocio”.

En el mismo sentido, Eugenia Navarro, también coautora de la obra de referencia Estudio del sector legal de los negocios, plantea que “el impacto de la labor de los in house en las cuentas de resultados puede ser más difícil de medir que el de otras áreas de la compañía, pero su peso es hoy incuestionable”.

Así, la implementación de nuevas herramientas o sistemas de trabajo vinculados a la eficiencia y la mejor gestión está cobrando un peso cada vez mayor en los departamentos jurídicos de las empresas. Quizá la más novedosa y cada vez más implantada es el Legal Project Management (LPM), un sistema que aplica las técnicas de gestión de proyectos, como las que se utilizan para planificar los tiempos, costes y sistemas de la construcción de una carretera o un vehículo, pero a los proyectos legales. En palabras de la consultora y abogada Anna Marra, pionera en España de esta técnica y directora del Programa de LPM realizado por el Instituto de Empresa (IE), “un enfoque que permite trabajar eficientemente con un control exhaustivo sobre alcance, tiempo y coste del asunto desde el inicio hasta el cierre (...), ofreciendo mayor valor y en muchos casos mayor satisfacción propia al realizar el trabajo”. La empresa en estado puro.

Los externos juegan

Una de las labores principales de los departamentos jurídicos de empresa es la contratación de servicios legales externos que apoyan, complementan o defienden intereses de la compañía, bien por la especialidad de los casos, bien por la gestión de volumen de asuntos o por contar con informes externos. Una relación que también ha cambiado en los últimos años.

Según detalla Eugenia Navarro y describe el Estudio del sector legal de los negocios, elaborado junto a Sandra Enzler en la Facultad de Derecho de Esade, los departamentos jurídicos valoran cada vez más el factor precio a la hora de contratar servicios legales externos, “presionando a la baja los honorarios, buscando diferentes modelos de facturación o fraccionando por especialidad los contratos”. En todo caso, cada empresa es un mundo y aquí, como en otros muchos espacios del sector legal, el factor confianza y el conocimiento personal influyen.

Este es el criterio, indica Jacinto Berzosa desde la atalaya de sus 40 años de profesión y hoy director del servicio jurídico de Ibermutuatur, una de las principales mutuas de accidentes de trabajo: “Buscamos una estabilidad en la relación que los externos mantienen con nosotros. Queremos profesionales que se acrediten con su ejercicio profesional durante el tiempo o que les veamos actuar en sus asuntos”.

Estíbaliz Gállego, también actualmente presidenta de la Comisión de Abogados de Empresa del Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), considera la relatividad del criterio económico en relación con la especialidad que requiera el encargo. “Si no se aporta un valor especial, sí te puedes guiar por criterios económicos. Si el tema es crucial, primará la confianza”, apunta la letrada.

Guardianes de la ética

El Tribunal de Justicia (Gran Sala) de la Unión Europea resolvió el 14 de septiembre de 2010 el asunto Akzo Nobel Chemicals contra la Comisión Europea, confirmando las sentencias de inferior instancia, y estableció una diferenciación a efectos de confidencialidad o secreto de las comunicaciones entre los abogados de empresa y los abogados externos independientes. Los primeros no pueden acogerse al secreto profesional porque el TJUE duda de que puedan actuar con total independencia.

Una resolución que, en opinión de la presidenta de la Comisión de Abogados de Empresa del ICAM, “emborrona” la posición del abogado de empresa. “Creo”, dice la abogada, “que debemos ser un referente, un guardián de la ética en la empresa, a la que obviamente están sujetos todos los que participan de ella. Coinciden vehementemente los abogados de empresa en defender su “independencia”, lo que además es “un valor para la protección de los valores e intereses de la empresa”. También Jacinto Berzosa es meridiano en defender “la independencia” y “el apego a los principios de la deontología profesional, que intento transmitir a todos los que trabajan conmigo”. Para un abogado, “respetar el principio de la buena fe” trasciende incluso “a su propio cliente”.

Estíbaliz Gallego muestra su asombro “trascendiendo la ética” porque se pueda discutir la necesidad de la colegiación obligatoria a los abogados in house. “El propio proyecto de ley dice que una de las razones de la colegiación es un interés superior a proteger, y qué mayor interés para una sociedad que la sociedad tenga unos abogados in house que velen por el cumplimiento normativo en las empresas”.

Abogados, pues, con todas las letras y todos los complementos que hacen un trabajo si bien menos visible, no menos importante que otros profesionales del Derecho y de cuyo trabajo, su profesionalidad y su independencia depende en muchos casos la mejor fortuna de la empresa y la mayor salud de la sociedad.

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