Editorial

La distribución y el crecimiento

La Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), que engloba a los gigantes del sector en España, ha advertido sobre el impacto negativo que la espiral de impuestos autonómicos está creando en las cuentas de sus empresas asociadas. Parte de las criticas se han focalizado en cinco comunidades y, de estas, más en Cataluña, donde según cálculos de Anged “el impuesto se come el 36% del beneficio”. Esas cinco comunidades (Aragón, La Rioja, Navarra y Asturias, además de Cataluña) gravan a las grandes superficies con lo que Anged considera un “impuesto revolucionario” que discrimina a este formato de distribución frente a otros más pequeños o ante el comercio online, y que además pone en peligro inversión y empleo. Pero esto se produce cuando las comunidades necesitan más fondos, en una coyuntura de desplome de ingresos e incumplimiento de los compromisos de déficit. Y, al tiempo, la patronal asegura que empieza a detectar los primeros síntomas de recuperación de la confianza del consumo desde el principio de la crisis, en 2007. Todo ello crea un entramado de intereses confrontados, todos con parte de razón y en el que no es menor la polémica por la libertad de horarios, que de no resolverse adecuadamente supondrá una pérdida de oportunidades de cara a la recuperación que se atisba.

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