Entrevista a Carlos Moro, presidente de Matarromera y Esdor Cosméticos
Carlos Moro, presidente de Grupo Matarromera.
Carlos Moro, presidente de Grupo Matarromera.

“Si no se arriesga, no se tiene éxito empresarial”

Su productos de belleza de extracto de uva están presentes en 800 farmacias

Da empleo a 150 personas, factura 18,6 millones de euros y tiene sede en Nueva York

Preside el grupo Matarromera, bodega asentada en Valladolid que facturó 18,6 millones de euros en 2012 y que invierte cada año más de tres millones de euros en I+D+i. Uno de esos proyectos, del que Carlos Moro (nacido en Valladolid hace 60 años) se muestra orgulloso, es Esdor Cosméticos, asentado en Valbuena de Duero. El secreto no es otro que aprovechar el extracto de la uva para desarrollar una línea de productos y tratamientos de belleza que ya se venden en tres continentes y acaba de crear una filial mexicana, además de estar presente en más de 800 farmacias y en las parafarmacias de El Corte Inglés.

Pregunta. ¿Cómo surgió la idea de este negocio?

Respuesta. Siempre hemos tenido preocupación por la utilización del vino como alimento, sobre cómo enfatizar sus valores saludables, ya que puede mejorar la prevención de oxidación del cuerpo, de manera que ayuda a mantener la longevidad. A todo esto se une la compra de una destilería para hacer aguardiente de orujo, pero es un producto que no tiene la valoración que se merece porque el mercado está muy adulterado. Y uniendo el conocimiento con la praxis de un proyecto rentable decidimos extraer los polifenoles de la uva tempranillo para investigar. Obtuvimos un extracto con una gran concentración de eminol, que es un antioxidante muy potente que hemos patentado. Vemos además que en el mercado solo hay una empresa de origen francés [se refiere a Caudalie] que se dedique a lo mismo.

P. Y se deciden a entrar de lleno en el sector.

R. Teníamos la opción de ser únicamente proveedores de materia prima o de intentar la locura de hacer un laboratorio cosmético. Lo intentamos con una compañía cosmética pero es difícil porque nosotros, al igual que con el vino, buscamos la excelencia.

P. ¿Por qué habla de locura?

R. Ahora sé poco, pero hace ocho años no sabíamos nada, así que busqué partners para hacer frente a la inversión que se requería. Vimos que el eminol era un antioxidante muy bueno y nos lanzamos a la aventura empresarial.

P. ¿Los proyectos en el sector de la cosmética son a largo plazo como en el vino?

R. Sin duda. Para nosotros era una mezcla de oportunidad e investigación. Es vocación pero entendemos que nuestro cometido es transformar una idea en una actividad económica, con la dosis de riesgo científico que conlleva. Nuestros proyectos exitosos los llevamos a una franja de riesgo empresarial. Si no arriesgas, difícilmente tendrás éxito. Y nuestros productos han de ser globales, sobre todo en negocios de maduración larga, sin atajos. Creamos mercado, paso a paso, nos gusta la creación reposada, que todo esté testado y evaluado.

P. ¿La innovación forma parte del ADN del grupo Matarromera?

R. Arrancamos con tres productos de cosmética y cada tres o cuatro meses lanzamos un producto que nos lleva año y medio de investigaciones. Hemos sacado recientemente una línea de hombre y ahora una de sérum, también una gama de productos para balnearios y spas. Nos gusta innovar y ser pioneros en conceptos cercanos al vino. Va en nuestro ADN. Forma parte de un todo, de una empresa con valores, con criterio, con investigación, con proyectos e iniciativas. Tenemos 150 empleados que se sienten implicados en todo lo que hacemos. Es fundamental involucrar a todo el equipo en este tipo de aventuras.

P. Hace dos años recibieron un premio la innovación empresarial, que cada año concede Cinco Días, por un vino sin alcohol.

R. El vino Emina Zer0.0 ha sido un revulsivo en el entorno vinícola, lo que nos posiciona como una empresa dentro del sector bodeguero de vanguardia, que se sustenta con una producción de máxima calidad. Hemos crecido en estos años de crisis debido fundamentalmente a la internacionalización y al uso de la tecnología. El vino sin alcohol ha tenido una gran éxito en las Islas Scheylles o en Albania. Lo bueno que tenemos es que cada empresa del grupo es independiente, tienen como elemento común el vino, pero creemos que cada palo tiene que aguantar su vela.

"Tenemos una empresa apetecible"

P. ¿Por qué a las empresas les da miedo invertir en innovación?

R. Un proyecto de investigación o de innovación requiere tiempo. En nuestro caso, te lleva entre seis o siete años hasta que ves los resultados. Requiere de mucha paciencia, pero además necesitas tener fondos para poder soportarlo. Afortunadamente, existen bastantes apoyos de la Unión Europea para hacer I+D+i. Nosotros invertimos cada año cerca de cuatro millones de euros en innovar.

P. ¿No han recibido ninguna oferta de alguna multinacional para adquirir Esdor Cosméticos?

R. Es una empresa muy apetecible, una start-up con mercado y futuro, con una estructura pequeña, que está presente en más de 20 países, con un nicho muy especializado. No nos hemos planteado nada pero hay valores muy importantes dentro de la empresa.

P. ¿Qué valores son importantes para ustedes?

R. Creemos en las empresas familiares, en el apego y a la creación de riqueza en nuestro entorno.

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