José María Marín Quemada
Caricatura de José María Marín Quemada, presidente de la CNMC
Caricatura de José María Marín Quemada, presidente de la CNMC

El docente supervisor

Un prestigioso profesor, con gran capacidad para escuchar a los demás, será el encargado de dirigir los primeros pasos de la nueva Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia

Una larga lista de comisiones, comités y consejos (y sus correspondientes siglas) han pasado definitivamente a la historia con la puesta en marcha del llamado superregulador. Con este sobrenombre se ha bautizado a la nueva Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), un organismo que ha aglutinado a los supervisores de sectores como el de la energía, el postal o el de las telecomunicaciones. Ser su primer presidente no será tarea sencilla ya que los inicios de todo proyecto son complicados, y más todavía cuando hay que conjugar un gran número de voces, pero José María Marín Quemada (Madrid, 1948) es precisamente conocido por su capacidad conciliadora.

El responsable del nuevo organismo es, ante todo, docente. Y es que la mayor parte de su carrera ha estado ligada a la universidad. Se licenció en Ciencias Económicas en la Complutense de Madrid, en la que también ejerció como profesor. Ha impartido clases en la Universidad de Valencia y en la de Navarra y en 1985 desembarcó en la que se convirtió prácticamente su casa: la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Durante mucho tiempo compaginó la docencia con otras actividades en la esfera privada, pero desde hace ocho años su dedicación a esta institución ha sido completa.

Allí el trabajo en equipo se convirtió en una de sus especialidades, según explica su compañero y amigo Carlos Velasco, que compartió con él –allá por los años sesenta– la promoción de facultad de la que salieron otros nombres conocidos como Elvira Rodríguez, Fernando Maravall, Óscar Fanjul o Jorge Fabra. También profesor de la UNED, Velasco ha pertenecido al grupo de investigación sobre Economía Internacional que dirigía hasta hace poco el presidente de la CNMC. “Aunque él era el responsable, sometía todos los temas a debate y era muy respetuoso con las diferentes opiniones de los miembros del equipo”, recuerda el docente.

Poco le ha quedado por hacer en la universidad, ya que también ha escrito numerosos artículos y dirigido varias tesis, pero sus nuevas obligaciones no han dejado a Marín Quemada más remedio que abandonar la tarea a la que ha dedicado tantos años de su vida.

Hace alrededor de un mes de su toma de posesión, en la que se comprometió a garantizar la independencia del regulador de reguladores. Aquel día también se mostró convencido de que la CNMC tendrá que convertirse en un motor para acompañar e impulsar las reformas estructurales de la economía. Eran muchos los que consideraban al profesor como el mejor posicionado para ocupar el puesto, pese a que su paso por varias empresas, sobre todo por Cepsa como director de Relaciones Institucionales, generó algunas reticencias. Finalmente, su prestigio pesó más.

Sus conocidos lo califican como alguien muy educado, tranquilo, metódico en el trabajo –aunque flexible– y atento con sus amigos

Quienes conocen a Marín Quemada de cerca lo califican como una persona muy educada, un hombre tranquilo, metódico en el trabajo –aunque flexible– y atento con sus amigos. En el fondo, casi todas las bondades que cuentan de él están relacionadas con su capacidad para escuchar y tener en cuenta las opiniones y los problemas de los demás. Esta característica puede ayudarle mucho en la tarea que tiene ahora por delante.

Su compañero de fatigas Carlos Velasco considera que, aunque en los últimos tiempos Martín Quemada se ha dedicado a un ámbito muy diferente, su vocación de servicio público le ayudará a cumplir perfectamente con su nuevo cometido.

Estos dos docentes también compartieron a finales de los años noventa la creación de la ONG Economistas Sin Fronteras, cuyo objetivo es poner en marcha proyectos para favorecer el desarrollo de las zonas y sectores más vulnerables de la población (tanto en España como en otros países, sobre todo de Latinoamérica). Hoy en día, ambos continúan siendo miembros del Patronato de este proyecto que impulsaron junto con otros profesores y catedráticos universitarios.

Además, Marín Quemada pertenece desde hace casi 15 añós a la Comisión Ejecutiva y a varios grupos de trabajo de uno de los principales think tank de nuestro país, el Real Instituto Elcano. A su larga lista de cargos, se une el de consejero del Banco de España, que ostenta desde el año 2005.

Con tantas ocupaciones, el presidente del nuevo superregulador no dispone de demasiado tiempo libre, pero cuando puede hacer un alto en el camino se refugia entre plantas y árboles. Aficionado a la jardinería, sus amigos aseguran que se ha convertido en un experto en todo lo relacionado con el campo.

Y es que dicen que José María Marín Quemada se implica por completo en todo lo que hace.

Normas