Editorial

Financiación mejor y barata

El Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) inició ayer su andadura con el loable objetivo de activar el flujo de financiación de las empresas. El nuevo sistema, que ya está plenamente operativo y en proceso de inscripción de miembros y asesores registrados, nace como vía alternativa de financiación para que las pymes –que dependen ahora casi en exclusiva del sistema bancario– puedan acceder al ahorro de inversores institucionales. Pese a todo, y a pesar de los buenos deseos de los responsables de Economía, hay mucho trabajo por hacer para que el nuevo mercado dé sus frutos como un canal de financiación estable para un amplio número de empresas, especialmente pymes. Lo deseable, como se destacó ayer en su presentación, es que se configure como un mercado estable y con pervivencia en el tiempo, pero para todas las circunstancias, y no solo para esta coyuntura de restricción de crédito. Por ello, y siempre cumpliendo con las obligaciones de información y garantías, las empresas que deseen emitir activos de renta fija en el MARF deben beneficiarse de requerimientos formales asumibles, agilidad en los trámites y, sobre todo, menores costes. Porque si nace como iniciativa para poner a disposición de las empresas la tan necesaria financiación, solo funcionará si da más facilidades que las existentes.

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