Los exdueños de preferentes de Caja España tendrán la última palabra
Tomás Villanueva, consejero de Economía de la Junta de Castilla y León (primero por la izquierda), Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta de Castilla y León (segundo por la izquierda), Braulio Medel, presidente de Unicaja (tercero por la izquierda) y Evaristo del Canto, presidente de Ceiss (cuarto por la izquierda).
Tomás Villanueva, consejero de Economía de la Junta de Castilla y León (primero por la izquierda), Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta de Castilla y León (segundo por la izquierda), Braulio Medel, presidente de Unicaja (tercero por la izquierda) y Evaristo del Canto, presidente de Ceiss (cuarto por la izquierda).

El prolongado embarazo de la absorción de Ceiss por Unicaja


El último informe de la troika sobre el rescate a la banca española aplaudía el esfuerzo realizado en recapitalización y saneamiento por parte del sector. Sin embargo, aún quedan tres problemas de gran calado por resolver. Dos bien visibles: la venta en subasta de las nacionalizadas Catalunya Banc y Novagalicia Banco, que deberían tener comprador durante el otoño. Y un tercer problema del que se habla poco, pero que puede estallar en cualquier momento: la incompleta fusión entre Unicaja y Caja España Duero (en concreto, con su división bancaria, Banco Ceiss).

“Para muchos esta fusión era un asunto cerrado, pero la situación se está complicando en las últimas semanas y la opinión mayoritaria del sector es que la operación, al menos en sus términos actuales, no va a salir adelante”. Así se expresa un directivo de una de las antiguas cajas de ahorros, que observa preocupado el desafío que supondría para el Gobierno el descarrilamiento de una integración cuyos primeros pasos se dieron a inicios de 2010. El máximo responsable de otra entidad también se muestra pesimista sobre las posibilidades de que la operación culmine. “Está más muerta que viva desde hace tiempo”, sentencia.

La posición oficial tanto en Unicaja como en Banco Ceiss es que el proceso se mantiene dentro de “la hoja de ruta marcada”, una postura mantenida inalterable desde los albores de la negociación. También el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, aseguraba el martes que ve posible que la fusión se cierre “dentro de un mes y medio”.

El próximo paso que debería producirse es la publicación del informe de la consultora Ernst & Young sobre la ecuación de canje entre las acciones de Banco Ceiss y las de Unicaja Banco. Después, vendría una oferta en la CNMV y, si los accionistas y bonistas de Ceiss aceptasen, la absorción se completaría.

A menos que cambien los términos ahora sobre la mesa, y Unicaja ceda en sus pretensiones, la clave para que la integración llegue a buen puerto la tienen los antiguos propietarios de preferentes emitidas por Caja España y Caja Duero. Cuando la entidad se sometió a las pruebas de estrés a la banca y requirió la inyección de 604 millones de euros provenientes del fondo de rescate europeo, una de las condiciones era que los clientes e inversores que tuvieran instrumentos híbridos de capital (deuda subordinada y participaciones preferentes), asumieran parte de la carga del rescate.

Ello se tradujo en que el FROB estipuló unas quitas para ellos que iban del 10% al 70%. De los 1.441 millones emitidos en híbridos, 1.010 millones correspondían a unos 35.000 pequeños inversores y el resto, a inversores institucionales. Estos últimos ya han recibido acciones de Banco Ceiss, con la correspondiente quita, mientras que los ahorradores han recibido unos bonos convertibles en acciones con una rentabilidad del 1%.

Aquí es donde aparece el principal escollo de la operación. Unicaja ha puesto como condición para absorber Ceiss que el 75% de los accionistas (inversores institucionales) y bonistas (pequeños ahorradores) apruebe el futuro canje por acciones y bonos de Unicaja. Pero ese canje implicará una nueva quita y no garantizará la liquidez que demandan los antiguos preferentistas, que tienen su dinero congelado.

Las condiciones conocidas de la oferta de Unicaja son extremadamente exigentes para los afectados de Ceiss. Hay varios requisitos suspensivos. Primero, que renuncien a “cualquier tipo de reclamación o al inicio de cualquier procedimiento judicial o extrajudicial”. Segundo, pese a todo, no les van a dar dinero contante y sonante sino otros bonos convertibles. La mitad de la oferta será en bonos que se convertirán en acciones con vencimiento en junio de 2016 –la promesa de Unicaja es que podrán tener liquidez en Bolsa como muy tarde a finales de ese mismo año– y que hasta entonces pagarán un 6% anual. La otra mitad será en bonos convertibles perpetuos al 4%. La liquidez de estos dos productos será mínima y su valor de mercado, incierto. Por estas razones la efectividad de la oferta es complicada, explican fuentes del sector.

La alternativa de los exdueños de preferentes de Ceiss sería caer bajo el control del FROB, que se vería obligado a nacionalizar la entidad con la transformación en acciones de los 604 millones de euros que tiene ahora en forma de bonos. Junto a esta medida, los bonos de los particulares se transformarían en acciones (con otro descuento), como ha ocurrido en Bankia, Novagalicia y Catalunya Banc. Y al igual que en estas dos últimas entidades, los minoritarios podrían acudir al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) para recibir dinero en efectivo y además se les abriría la puerta a recuperar toda su inversión con el arbitraje.

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