Editorial

Las pensiones y la política

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, reiteró ayer la posibilidad de que las cuantías de las pensiones suban en enero de 2014 por encima del 0,25% recogido en los Presupuestos, pero lo condicionó a la colaboración política del Partido Socialista. Habrá mayor revalorización si el grupo socialista respalda la reforma de las pensiones del Gobierno, tanto en la revalorización como en el factor de sostenibilidad que determinará la primera pensión desde 2019. Gobierno y oposición disponen de tres meses para llegar al consenso. En un Presupuesto que congela el sueldo a los funcionarios por cuarto año consecutivo y que reduce la inversión pública hasta el mínimo de supervivencia, las pensiones públicas no pueden subir ni un ápice más de lo fijado en ley (0,25%). Si subiesen más podría considerarse un pequeño desatino político. Pero estaría bien empleado si fuese a cambio de un consenso entre los dos grandes partidos para consolidar la legislación en materia de pensiones y alejarlas de la confrontación política. El PSOE, que ha puesto una cruz a este asunto para convertirlo en el eje de su oposición, y el PP deben hacer un ejercicio de compromiso en un país que tiene un problema muy serio con sus pensiones y que se está gastando casi 12.000 millones de lo ahorrado en la última década para atender los derechos de los pensionistas.

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