Da una victoria parcial a la City londinense
City de Londres
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El Tribunal de la UE cuestiona la autoridad de Bruselas para prohibir las ventas a corto

Rechaza el resto de argumentos de fondo presentados por Londres

Reino Unido se anotó hoy una victoria parcial pero significativa en su batalla para impedir que la nueva regulación europea del sector financiero amenace la primacía de la City londinense. En un dictamen de carácter preliminar, el Tribunal de Justicia de la UE avala el recurso del Gobierno de David Cameron contra el reglamento que el año pasado concedió a la Autoridad Europea Valores y Mercados la potestad de prohibir las ventas a corto en cualquier mercado bursátil de la UE, incluso si la autoridad nacional no es partidaria.

Niilo Jääskinen, abogado general del Tribunal, recomienda a los jueces europeos que declaren ilegal la transferencia de esa potestad a nivel europeo. El abogado no cuestiona el traspaso en sí, pero considera que se aprobó con arreglo a una base legal no adecuada.

El dictamen, que no es vinculante pero suele marcar el sentido de la sentencia posterior, rechaza el resto de argumentos de fondo presentados por Londres. Pero si la victoria británica se consuma, aunque sea solo por una razón de forma, supondrá un serio batacazo para las reformas puestas en marcha por la Comisión Europea como respuesta a la crisis financiera iniciada en 2008.

Desde entonces, algunos países, como Alemania, Francia o España, han prohibido de manera temporal las ventas a corto de ciertos valores. Las ventas a corto son operaciones a plazo en las que el vendedor no posee el valor en el momento de pactar la transferencia, pero espera conseguirlo a menor precio, obteniendo así una ventaja con la depreciación de un activo. Se trata de una práctica habitual en los mercados, pero en momentos de extrema volatilidad pueden desencadenar una espiral de pánico y especulación a la baja, como sucedió con la banca.

El reglamento europeo aprobado en marzo de 2012 pretendía garantizar la coordinación de las autoridades nacionales, para evitar que la pasividad de algún país o la alarma exagerada de otro distorsione la competencia y fragmente el mercado.

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