La Cámara exige a cambio "control democrático" de la nueva tarea
 El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. EFE

Luz verde del Parlamento Europeo a la supervisión única del BCE

El BCE supervisará los bancos cuyos activos superen los 30.000 millones de euros

El 95% de la banca española quedará bajo control del BCE a partir de otoño de 2014

El pleno de la Eurocámara respaldó hoy el nuevo papel del Banco Central Europeo (BCE) para controlar directamente las cuentas de 150 bancos de gran tamaño y evitar que se repitan futuras crisis bancarias que lleven a tener que dedicar dinero público a salvar a esas entidades.

La Eurocámara ya respaldó en mayo el Mecanismo de Supervisión Único, pero no ha sido hasta hoy que ha aprobado el nuevo papel del BCE en sus tareas de supervisor, tras haberse alcanzado un acuerdo al respecto entre el PE y la autoridad monetaria.

El sistema único de supervisión, pilar de la unión bancaria, implica la transferencia de los poderes de supervisión desde los órganos nacionales a la nueva autoridad europea. La Eurocámara ha insistido en que esa transferencia de competencias debe ir acompañada “de un mecanismo claro de responsabilidad que garantice el control democrático del nuevo supervisor”.

El acuerdo deja claro que hay que hacer una división estricta dentro del BCE entre el personal dedicado a la política monetaria y el del supervisor, con el fin de asegurar la rendición de cuentas por parte del brazo supervisor del Banco.

Además, prevé mejor acceso a los documentos, tanto por parte de la autoridad supervisora de la UE, con respecto a la información de los bancos como por parte de los parlamentos nacionales en relación a la autoridad supervisora.

También un papel reforzado para los parlamentos nacionales, que organizarán las audiencias con el presidente y el vicepresidente del órgano supervisor y podrán solicitar respuestas escritas al brazo supervisor del BCE.

Asimismo, una mayor rendición de cuentas para el supervisor al PE, que será el encargado de aprobar los nombramientos del presidente y del vicepresidente del órgano supervisor, así como su posible despido. El Mecanismo de Supervisión Único, en que participa el BCE y la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en inglés), vigilará las cuentas de 6.000 bancos de la zona euro.

El comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier, destacó que el Mecanismo de Supervisión Único es “el primer pilar de la unión bancaria, el proyecto más importante para la integración económica tras la creación del euro, señaló”.

Para Barnier, este paso significa que “los ciudadanos dejaran de pagar la factura de las crisis bancarias en el futuro, lo que devolverá la confianza en Europa”. En un comunicado conjunto, el presidente del BCE, Mario Draghi, y el del PE, Martin Schulz, destacaron la importancia del control democrático que ejercerá la Eurocámara sobre el nuevo sistema.

La futura tarea del BCE

El BCE tiene previsto asumir sus nuevas tareas de supervisor en otoño de 2014. Antes realizará una revisión de la calidad de los activos de los principales bancos de la eurozona y dirigirá, junto con la Autoridad Bancaria Europea, una nueva ronda de test de estrés.

Las nuevas normas encomiendan al BCE la supervisión directa de los bancos cuyos activos superen los 30.000 millones de euros o el 20% del PIB del país en el que estén establecidos, y también de aquellos que hayan recibido fondos del MEDE, es decir, alrededor de 130 entidades de las 6.000 de la eurozona.

Según los cálculos del Gobierno, el 95% de la banca española quedará bajo control del BCE. Además, el órgano presidido por Mario Draghi tendrá derecho a asumir en cualquier momento el control directo de un banco pequeño si lo considera necesario.

Para separar la política monetaria de las nuevas tareas de supervisión, se creará un nuevo consejo de supervisión en el BCE en el que se garantiza además la igualdad de trato a los países de fuera del euro. No obstante, la última palabra la seguirá teniendo el consejo de gobierno de la autoridad monetaria, donde sólo están representados los países euro, porque así lo marca el Tratado.

Por lo que se refiere al reparto de poder en el seno de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), que seguirá siendo la responsable de elaborar los estándares técnicos para todos los bancos de la UE, Reino Unido ha logrado su propósito de tener derechos especiales para no quedar siempre en minoría frente a los países del euro. El Ejecutivo comunitario espera que todos los países de fuera del euro se sumen al mecanismo de supervisión única, excepto Reino Unido, Suecia y República Checa

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