Blogs por Alexis Ortega

Correr cuanto se pueda para permanecer en el mismo sitio.

-¿Estamos llegando ya?- se las arregló al fin Alicia para preguntar.

-¿Llegando ya?- repitió la Reina-. ¡Pero si ya lo hemos dejado atrás hace más de diez minutos! ¡Más rápido!- y continuaron corriendo durante algún rato más, en silencio y a tal velocidad que el aire le silbaba a Alicia en los oídos y parecía querer arrancarle todos los pelos de la cabeza, o así al menos le pareció a Alicia.

-¡Ahora, ahora! -gritó la Reina-. ¡Más rápido, más rápido!

Y fueron tan rápido que al final parecía como si estuviesen deslizándose por los aires, sin apenas tocar el suelo con los pies; hasta que de pronto, cuando Alicia ya creía que no iba a poder más, pararon y se encontró sentada en el suelo, mareada y casi sin poder respirar.

La Reina la apoyó contra el tronco de un árbol y le dijo amablemente:

-Ahora puedes descansar un poco.

Alicia miró alrededor suyo con gran sorpresa.

-Pero ¿cómo? ¡Si parece que hemos estado bajo este árbol todo el tiempo! ¡Todo está igual que antes!

-¡Pues claro que sí! -convino la Reina-. Y ¿cómo si no?

-Bueno, lo que es en mi país -aclaró Alicia, jadeando aún bastante - cuando se corre tan rápido como lo hemos estado haciendo y durante algún tiempo, se suele llegar a alguna otra parte...

-¡Un país bastante lento! -replicó la Reina- Lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio.

“Alicia a través del espejo”

Lewis Carroll

Las ilusiones se desvanecen. El FOMC de junio, en donde parecía apuntarse a que por fin, se iniciaba la retirada paulatina de los estímulos (tapering) se ha encontrado, de pronto, con la realidad: no hay recuperación real, ni se la espera y para colmo, estamos ya en septiembre. En ésta situación cumplir el plan puede ser suicida e incumplirlo mostrar a las claras la situación de debilidad. Como solución de compromiso, se habla ahora de finales de año como inicio del “tapering”, en vez de hacerlo automáticamente tras el FOMC del 18-19 de septiembre y se rebaja a 10.000-15.000 millones de $ la magnitud del recorte cuando hace apenas unas semanas se insistía en los 25.000 millones de $.

Pero la verdad es muy tozuda: los niveles de empleo, producción industrial, ventas minoristas, confianza del consumidor, están en un entorno equiparable a una recesión (1) o en niveles inferiores a los existentes al inicio de la crisis (2).

Si recurrimos a otros indicadores económicos de menor relevancia, pero igualmente significativos, como los programas de ayuda alimentaria (NFSA) popularmente conocidos como los “Food Stamp”, el panorama es más desolador. Al inicio de la crisis 26 millones de americanos recurrían a las ayudas del programa NFSA actualmente son ya más de 47 millones (el 15% de la población total) los que lo utilizan. La reciente amenaza de huelga de los trabajadores en el sector de comida rápida (donde se reivindica un incremento salarial de 70%), y uno de los sectores de mayor creación de empleo, podría poner de manifiesto la falta de recuperación real del mercado laboral y, lo que podría ser peor, la existencia de una tasa de inflación mayor a la calculada por la cifras oficiales.

Mientras tanto se ha seguido (hasta el paroxismo) el manual habitual en éstas circunstancias, sazonadas con algunas medidas "no-ortodoxas": se ha aumentado el nivel de endeudamiento público (hasta casi duplicarlo de 9 a 17 billones), se han registrado déficits públicos del orden de los dos dígitos del PIB, se han bajado artificialmente los tipos de interés a corto, se han manipulado los tipos a largo con compras de deuda pública, se ha ampliado el balance de la FED en 4 veces hasta representar ya casi el 25% del PIB (6% antes de la crisis). Pero todo ello con un escaso éxito.

Al igual que Alicia, después de 6 años y una carrera vertiginosa “hemos estado bajo éste árbol todo el tiempo”.

El debate económico viene centrándose desde el inicio de la crisis en como reflotar la economía y volver a crecer sin entrar de lleno en que el problema real se encuentra en un modelo de crecimiento que al estar basado casi en exclusividad en un mayor endeudamiento (público y privado) no puede funcionar, pues los niveles del mismo son ya extremos. La correlación “incremento de la deuda, incremento de la actividad” (por saturación) se ha roto e incluso puede que se haya vuelto negativa.

A lo más que se ha llegado a hablar de deuda es de los niveles alcanzados en la Europa periférica, Chipre, Islandia como si estos fueran el “agujero negro” de la deuda mundial, cuando no son más que la metástasis del gran cáncer de la economía actual: un nivel de endeudamiento incompatible con el crecimiento.

El gravísimo problema de la deuda americana (pública y privada) apenas se ha tratado. Las medidas correctivas para afrontar este problema se han quedado en lo anecdótico, por no decir que han sido un puro fraude. Aumentar a toda costa el PIB (sin reparar en la sostenibilidad de ese crecimiento), hacerlo artificialmente con un nuevo método de cálculo del PIB o computar como deuda pública de solo la parte de la misma “en manos del público” (Debt held by the public) para aparentar tener solo un 75% de deuda soberana sobre el PIB cuando la realidad es que es superior al 110% del PIB (3) no son soluciones.

La clase política americana, inconsciente de la verdadera magnitud del problema, mantiene pautas de comportamiento que pertenecen a otra época. Y no solo esta situación se observa en lo económico. El espejismo actual les lleva incluso a plantearse una aventura peligrosa en un conflicto como el de Siria con objetivos inciertos (4), con una población opuesta a la intervención y con unos costes que no sabemos si puede asumir, sobre todo si la situación se enquista y deriva en una guerra global en la zona.

NOTAS:

  1. Como es el caso de la confianza del consumidor que se mantiene en el entorno de anteriores recesiones.
  2. o la sumo iguales como es el caso de las ventas minoristas reales y eso contando con que los cálculos de IPC sean correctos.
  3. si computamos no solo la deuda federal total sino también la de municipios y estados.
  4. no sabemos si castigando al actual régimen y favoreciendo la opción de los rebeldes (controlados por Al Qaeda) en la actual guerra civil les beneficia.

Comentarios

Totalmente de acuerdo. A día de hoy, no creo que nadie con sentido común y un mínimo conocimiento de Economía discuta tus comentarios. El gran dilema sigue siendo cómo salir de la espiral deuda/crecimiento/empleo, a lo que, a día de hoy, nadie tiene respuesta definitiva. Mi teoría es que se seguirán poniendo parches hasta que no se produzca un enorme trasvase de renta disponible a la población del 2º y 3er mundo, y se alcance un re-equilibrio productivo real. El proceso es y será tremendamente lento y muy doloroso, y probablemente tendrá que ser acompañado/motivado por un cambio tecnológico muy significativo. En definitiva, el arbol está enfermo y tarde o temprano nos moveremos a otro para seguir girando...
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