El Ejecutivo quiere tenerlo listo a finales de septiembre
La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, presentando el lunes la reforma de las pensiones diseñada por el Ejecutivo.
La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, presentando el lunes la reforma de las pensiones diseñada por el Ejecutivo.

La quimera de cerrar un acuerdo para reformar las pensiones

El PSOE advierte que la reforma provocará un ajuste del 20% en pensiones

IU advierte que se opondrá, incluso con movilizaciones

Ni se van a bajar ni se van a congelar las pensiones”. Con esa frase, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, quiso mandar el lunes un mensaje claro a los agentes sociales y a los partidos políticos integrantes del Pacto de Toledo, con los que ahora tendrá que negociar en tiempo récord el texto para tenerlo listo a finales de mes. La creación de un suelo para la actualización de las pensiones (nunca crecerán menos del 0,25%) es la bala que se guardaba para evitar que oposición y organizaciones sindicales se le echarán encima ante un más que previsible recorte de las prestaciones.

El mensaje no debió calar, a tenor de las reacciones de rechazo recogidas el día después a la presentación. La más contundente fue la de la portavoz del PSOE en el Congreso, Soraya Rodríguez, quién anunció su oposición “clara y radical” a la reforma, argumentando que conllevará una fuerte pérdida de poder adquisitivo. Según sus cálculos con un IPC del 2%, el recorte alcanzaría el 20% de reducción de la pensión real.

Los otros dos partidos con mayor representación en el Parlamento (CiU e IU) también expresaron sus cautelas. El secretario ejecutivo de Economía de IU, José Antonio García Rubio, apuntó que su formación se opondrá “incluso con la movilización, a cualquier medida que lleve a la disminución del poder adquisitivo de los pensionistas”, mientras que el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, se mostró preocupado por el hecho de que la medida pueda suponer perdida de poder adquisitivo para los pensionistas.

Por su parte, la secretaria de Política Social de UGT, Carmen López, reclamó ayer a Empleo que concrete por escrito la reforma para poder hacer una valoración seria. “La fórmula que plantea el Gobierno apunta “a una clara pérdida de poder adquisitivo que en la práctica es una bajada de las pensiones”, remarcó.

El secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, rechazó ayer esos temores y resaltó que la reforma de las pensiones no esconde una intención de recortar esta prestación. “Si el sistema es capaz de volver a generar un mayor nivel de ingresos por el crecimiento de las cotizaciones sociales, eso conllevará incrementos sustanciales de la pensión”, apuntó. Por ello volvió a instar a los interlocutores sociales y políticos para que trabajen “codo con codo” con el Gobierno para buscar el mayor acuerdo de cara a la tramitación del proyecto de ley.

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