LLevar la nomenclatura "con origen" es un sello de tradición y calidad
Distintas etiquetas con el sello denominación de origen
Distintas etiquetas con el sello denominación de origen

Origen España extrema la vigilancia del uso de su marca

Uniliver y Rpsol han estado bajo la lupa del organismo

Un vino o un producto agroalimentario con denominación de origen es símbolo de calidad, control y prestigio. Pero no es oro todo lo que reluce. Todos los meses las denominaciones de origen protagonizan luchas  contra empresas que introducen erróneamente este sello en sus productos.

Múltiples son los casos en los que la terminología es empleada ilegalmente y que denuncia Origen España, que engloba a las distintas denominaciones. El último caso bajo vigilancia ha sido el de la referencia que realizaba Unilever en su publicidad de  Carte D’or, que ha terminado con la eliminación de la campaña por parte de la empresa.

En los anuncios de la marca se aludía a que sus helados eran productos con denominación, por lo que la Asociación envió una carta a Unilever solicitando la retirada del lema por encontrarlo “engañoso”. Desde la institución se consideró que podía causar “error y confusión en los consumidores”. La compañía accedió a la retirada del anuncio aunque no consideraba que estuviera faltando a la legalidad, ya que no se especificaba la zona en concreto de la denominación y alguno de sus productos, como el helado de vainilla, posee denominación de Madagascar.

Origen España

La asociación se creó en  2008 en respuesta al intento de un grupo de productores agroalimentarios de fomentar el reconocimiento del papel esencial de las Denominaciones de Origen Protegidas (DOPs) e Indicaciones Geográficas Protegidas (IGPs) españolas, más conocidas globalmente en España como “denominaciones de origen”. Constituida como asociación sin ánimo de lucro, posee personalidad jurídica propia.

Otro caso reciente investigado por Origen España ha sido el de la venta en las estaciones de Repsol de algunos productos sin denominación de origen en la campaña “Selección de productos con origen”. La retirada de nomenclatura no fue tan amistosa, explican fuentes cercanas a las negociaciones con la petrolera, ya que fue necesaria una sentencia del jurado de Autocontrol, que regula la comunicación comercial.

Ventajas
Vestir un producto con la garantía de una denominación de origen es sinónimo de tradición y calidad, afirma Pilar Bordetas, directora adjunta de Origen España.

En este país más de 120 productos agroalimentarios y alrededor de 134 vinos llevan consigo la expresión “Denominación de origen”. Empresas como Calvo, 1880, Osborne o García Vaquero forman parte del selecto grupo de empresas que han adoptado esta nomenclatura, beneficiándose así de sus connotaciones.

El Ministerio de Agricultura recoge todas las diferentes zonas geográficas con denominación del país: Castilla y León, Guijuelo, Jijona o Rías Baixas son algunas de ellas. Además, se destaca a los productos con origen como el queso manchego, plátano de Canarias,  cerezas del Jerte o el pimentón de la Vera.

Requisitos de la denominación

La calidad y diversidad de la producción agrícola, pesquera y acuícola de la Unión Europea es uno de los objetivos de las Denominaciones de Origen, ofreciendo una ventaja competitiva para sus productores, además de contribuir de manera importante al patrimonio cultural y gastronómico de los países de la Unión.

Desde Bruselas se ampara y regula este campo desde el Reglamento Comunitario 1151/2012, que especifica claramente que “el ámbito de las denominaciones de origen y de las indicaciones geográficas queda restringido a aquellos productos agrícolas o alimenticios cuyas características se vinculen intrínsecamente con su origen geográfico.” 

Para que un producto lleve la calificación “con denominación de origen” debe ser originario y producido en un lugar determinado, una región o excepcionalmente un país, y que su calidad y características se deban fundamentalmente al medio geográfico de producción y a los factores naturales y humanos que participan en su realización.

Otra de las características que tienen que tener los productos que se quieran acoger a esta nomenclatura es la tradicionalidad, que entre otras condiciones hace referencia a que el bien de consumo se haya realizado en el mercado local durante al menos 30 años, algo que que permite su transmisión entre distintas generaciones.

Cada día más empresas deciden adherirse a las denominaciones de origen de los productos que elaboran. Los mejillones de la marca Calvo son un ejemplo de ello. Desde la conservera, orgullosos de ser la primera empresa del sector que consigue este calificativo (Mejillón de Galicia), afirman que su inscripción es un paso más en la búsqueda de la diferenciación de sus productos a través de la calidad que otorga la selección de las mejores materias primas.

Ganarse este marchamo es posible gracias a las habilidades, conocimientos y determinación de los productores, que han tenido presente la evolución hacia los nuevos métodos y materiales desde el mayor respeto al producto elaborado.

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