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La brújula cambia de rumbo

La rentabilidad de los bonos sigue siendo baja en términos históricos. Sin embargo, ha ido creciendo lo suficientemente rápido como para deteriorar la prima de riesgo. Eso significa que los patrones de la semana pasada –con el precio de las acciones a la baja y la rentabilidad de los bonos en aumento– puede llegar a ser más común.

En lo que va de 2013, los valores en Estados Unidos habían aumentado en 12 de las 17 semanas en las que la rentabilidad de la deuda pública se incrementó. Pero la semana pasada el índice S & P 500 cayó un 2,1%, mientras la rentabilidad de los bonos a 10 años tocó niveles que no alcanzaba desde 2011, del 2,9%.

Una rentabilidad más alta de los bonos perjudica el atractivo de las acciones que pagan altos dividendos. Con el tiempo, estas cifras frenan el consumo y el crédito a las empresas y limitan el crecimiento. Los inversores están recalculando.

Unos bonos más rentables acabarían con el atractivo de las acciones que pagan grandes dividendos

La prima de riesgo estadounidense se ha reducido en alrededor de un 25% desde el inicio de 2012, hasta el 5,1%, según con Societé Genérale. Sus modelos muestran que si esta cifra sigue siendo superior a la media registrada después de 1990, situada en el 3,9%, solo haría falta un aumento de 1 punto porcentual en la rentabilidad de los bonos a 10 años para impulsar el riesgo país a ese nivel. Existe la posibilidad que este movimiento se produzca. El panorama es similar en la zona euro y Reino Unido.

Por supuesto, hay un largo camino por recorrer antes de que las primas de riesgo se acerquen a los exuberantes mínimos de los 2000 –un 1,2% en Estados Unidos. La recuperación de la Bolsa parece mantenerse, de momento. Por otra parte, las acciones no tienen que depender tanto de los movimientos del mercado de bonos como lo hicieron durante la crisis de la zona financiera y la de la zona euro.

Sin embargo, los operadores y los inversores están atentos al gran punto de inflexión en la política monetaria occidental. A medida que se muerden las uñas, las fuertes oscilaciones en la rentabilidad de los bonos más seguros y más líquidos representan más riesgo del que han implicado en cinco años.

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