Renfe había solicitado más tiempo
Imagen de un AVE.
Imagen de un AVE.

Brasil aplaza "al menos un año" la licitación de la alta velocidad entre Río y São Paulo

Aire para el consorcio español que optaba a adjudicarse la primera línea de alta velocidad del gigante suramericano. El Gobierno brasileño anunció ayer un nuevo aplazamiento –este será “de al menos un año”, según el presidente del órgano del que depende la subasta, la Empresa de Planeamiento y Logística (EPL), Bernardo Figueiredo– de la licitación de la línea, que tiene previsto unir las ciudades de Río de Janeiro y São Paulo. Al concurso optaban interesados consorcios de España, Francia y Alemania. 

Figueiredo confirmó en una comparecencia pública que esta decisión de posponer la subasta se había tomado después de conversar con los países interesados. Y es que todos, menos Francia, habían reclamado otra prórroga. España pidió “más tiempo” y Alemania incluso solicitó que se atrasase en más de un año. La fecha prevista para la presentación de los proyectos era el próximo viernes, 16 de agosto. El calendario previsto fijaba para el 19 de septiembre la apertura pública de las ofertas económicas y para el 23 de ese mismo mes el anuncio del eventual adjudicatario. Ahora habrá que esperar para conocer las nuevas fechas.

El consorcio español, que preside José Eladio Seco, está compuesto por las públicas Renfe, Adif e Ineco, y las firmas privadas ACS, Talgo, Indra, Elecnor, Abengoa, Thales, Bombardier y Dimetroni.

Y es que Fomento persiguió en todo momento que la oferta española se concentrase en un solo consorcio. El departamento de Ana Pastor, no en vano, tenía en mente el éxito logrado en Arabia Saudí en 2011. Entonces, otro grupo de empresas bajo bandera española logró hacerse con el AVE La Meca-Medina, lo que ha constituido uno de los mayores contratos logrados en el exterior hasta la fecha valorado en 6.736 millones.

Macrocontrato
Este contrato iba a ser aún mayor (al menos en sus dos fases conjuntamente). La alta velocidad brasileña es un verdadero macrocontrato estimado en unos 12.000 millones de euros que contempla la construcción y explotación de una línea AVE de 511 kilómetros de longitud que unirá Río de Janeiro, São Paulo, con un ramal de 100 kilómetros a Campinhas. Los planes contemplan que el proyecto se desarrolle en dos fases. La primera de ellas, que es la que actualmente estaba en liza, está presupuestada en 2.450 millones y contemplaba la instalación de la denominada superestructura de la línea (sistemas de electrificación, la señalización, la seguridad y las telecomunicaciones, entre otros) y explotación del servicio ferroviario durante un plazo de 40 años.

El proyecto fue anunciado en 2007, sufrió dos aplazamientos para conceder más tiempo a los consorcios interesados, y fue licitado en julio de 2011. Entonces ninguna empresa presentó ofertas, por lo que el Gobierno volvió a formular la subasta y la dividió en dos etapas.

La oferta española, sin embargo, se ha encontrado con un serio contratiempo: el accidente de la línea Alvia en el tramo Ourense-Santiago el 24 de julio. Sobre todo, porque en las condiciones exigidas por Brasil figuraba que ningún grupo podía haber sufrido un accidente “fatal” en los últimos cinco años.Brasil, no obstante, había confirmado que el suceso no iba a impedir que se presentase la oferta. Las empresas españolas habían acelerado la labor de relaciones públicas con el fin de reducir el efecto del accidente.

Frente común
La presentación definitiva al concurso por el AVE de Brasil, así como otros a los que la industria española piensa presentarse, se produce en las adversas circunstancias que ha generado el accidente del tren Alvia en Santiago de Compostela el 24 de julio pasado. Hay que recordar que, entre otras cosas, en los pliegos de condiciones de la licitación brasileña figura como condición la ausencia de accidentes graves de los aspirantes en un periodo de cinco años.

Para combatir esta circunstancia, la ministra de Fomento, Ana Pastor, inició días después del siniestro una ronda de contactos con todas las empresas implicadas para fijar una estrategia común de defensa de los proyectos de alta velocidad española.

El ministro brasileño de Transportes, César Borges, aseguró que no impediría participar a Renfe, despejando así la duda puesto que los pliegos del concurso especifican que no se podrán presentar los grupos que hayan sufrido un “accidente fatal” en los últimos cinco años. Fomento y las empresas implicadas aseguraron que el tramo Ourense-Santiago no era de alta velocidad.

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