Las financieras de marca dominan el mercado
El crédito tradicional solo supone el 3% de la financiación para comprar coches
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El crédito tradicional solo supone el 3% de la financiación para comprar coches

La financiación concedida por los cauces bancarios tradicionales para la compra de coches ha pasado de representar el 41% del total en 2007 a tener un papel testimonial.

El banco se baja del coche. La crisis financiera y la caída de las ventas de automóviles ha conducido a un nuevo escenario a la hora de financiar la compra de un vehículo. Y en ese escenario, la banca tradicional ha quedado relegada. Los créditos aportados por ésta, entiéndanse como aquellos concedidos en la sucursal de confianza del cliente, solo representaban en 2012 el 3% de la nueva financiación destinada a este fin, según datos de Cetelem. Las financieras de las propias marcas y las especializadas, entre las que se encuentran las creadas por los propios bancos, acaparan esta vía de negocio, que supondrá una fuente de ingresos cada vez mayor a medida que el mercado se recupere.

La caída del canal tradicional de crédito ha sido exponencial desde que comenzara la crisis. En 2007, éste representaba el 41% de la nueva financiación para comprar un coche, para ahora ser una parte residual. Según los datos del Banco de España, los créditos de los bancos para la adquisición de bienes de consumo duradero, entre los que se incluyen los automóviles, ha caído en un 46% desde 2007. Pero el mercado del automóvil ha caído en mayor proporción: un 56% desde ese mismo año, de 1,6 millones a 700.000 unidades vendidas, y los impagos se han multiplicado por cuatro. Los bajos volúmenes de matriculaciones han hecho del automóvil un negocio menos apetecible para las entidades tradicionales, y dentro de las reducidas cifras de de venta que persisten en el mercado, otros han sabido posicionarse para proporcionar mejores condiciones a los clientes, y también para aprovecharse de una futura recuperación de las ventas.

En el principal canal de ventas, el de particulares, ésta ya comienza a darse desde el mes de abril gracias al PIVE, en el que las marcas han visto una ocasión.

El concesionario, centro de operaciones

La contratación de la financiación ha pasado del banco al concesionario. El 51% de los clientes acuden a él para comprar y financiar su coche en lugar de acudir de forma directa a establecimientos especializados. El distribuidor puede ofrecer las condiciones de la financiera de la propia marca o las acordadas con entidades especializadas en crédito al consumo.

El primer caso representa ya el 53% de las nuevas operaciones y la llegada de las ayudas a la compra han logrado, por un lado, potenciar las ventas, y por otro, beneficiar el negocio de estos servicios. Los principales fabricantes complementan los descuentos de 2.000 euros del PIVE con ventajosas condiciones de pago siempre que el cliente complete la compra con su financiera.

Un ejemplo de ello es Peugeot, que permite acogerse a las ofertas del PIVE y no pagar hasta diciembre al financiar con Banque PSA un mínimo de 6.000 euros, y una permanencia mínima de 36 meses. Su financiera, además, se ha convertido en una de la división más rentable para PSA. Ford también ha lanzado una campaña para comprar un Fiesta por poco más de 8.000 euros y no pagar hasta después del verano si se financia con FCE Bank. Los mismos ejemplos se suceden en otras marcas, como Volkswagen o Renault.

La otra opción, la contratación de crédito a través de entidades especializadas, supone el 44%_de las operaciones. Entidades como Santander, BBVA o La Caixa han modificado sus estructuras para crear equipos especialiados en créditos al consumo y, en concreto, a la automoción. Estas dos, junto a Cetelem, controlan la mayor parte de este mercado.

Sin embargo, aún queda margen de mejora en este ámbito, en un mercado como el español en el que era habitual pagar buena parte de los automóviles al contado. Una mayor cohesión entre financieras y concesionarios y unos créditos más maduros son los puntos que se señalan. Los clientes españoles se fijan cada vez más en el tipo de interés como factor clave para elegir una u otra fuente de financiación. Ahí estará la competencia, y el negocio.

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