El riesgo país ha caído 340 puntos básicos en 12 meses
El logotipo del euro frente a la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort.
El logotipo del euro frente a la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort. EFE

Draghi y el ajuste bancario recortan la prima a la mitad en un año

El 24 de julio de 2012 la prima de riesgo española sobrepasaba la vertiginosa cifra de 650 puntos básicos. Mientras el bund germano marcaba sus niveles más bajos la deuda española a una década hacía justamente lo contrario. La rentabilidad del bono a diez años ascendía al 7,6%. Pero lo más peligroso y preocupante era que los tipos de la deuda a corto y medio plazo se situaban en los mismos niveles –el bono a cinco años, en el 7,59% y el de dos años, en el 6,64%–. El proyecto de la zona euro hacía aguas y muchos especulaban con su inminente ruptura. Pero un año después los nubarrones han empezado a despejarse y, a pesar de que todavía queda un largo camino, Álex Fusté, economista jefe de Andbank, señala que el principal riesgo, es decir, el fin de la moneda única y la expulsión de alguno de los Estados miembros ya no está siendo descontado por el mercado. El riesgo país se sitúa en el entorno de los 310 puntos básicos y la rentabilidad del bono a 10 años está en el 4,652%.

¿Qué ha pasado en estos 12 meses? La primera y más importante de las razones que explican la mejora del riesgo soberano es el papel desempeñado por Mario Draghi. Como indica Daniel Álvarez, analista de XTB, las palabras del presidente del BCE “marcaron un antes y un después”. Algo en lo que también coincide Nuria Álvarez de Renta 4 que señala que desde septiembre hasta la actualidad entre el 80% y el 90% de la mejora experimentada por la prima de riesgo se debe al anuncio del programa de compra de bonos. “La OMT supuso un cambio de inflexión”, afirma.

Aunque todavía no se ha llevado a la práctica, el simple hecho de contar con el apoyo incondicional del Banco Central Europeo ante un hipotético caso de impago es suficiente para garantizar la seguridad de la eurozona y muy especialmente de los países periféricos. Algunos expertos aseguran que el retraso de Draghi en poner fin a su ambigüedad se debió no solo a la presión del Bundesbank sino también a la necesidad por parte del responsable de la política monetaria de comprobar el compromiso de los Estados miembros con el ajuste y consolidación fiscal. El mejor ejemplo de esto es España que dos semanas antes de la intervención del responsable del BCE puso en marcha el que ha sido el paquete de medidas más severo para llegar al objetivo de déficit del 3%. Entre las iniciativas anunciadas por el Ejecutivo destacan la subida del IVA, la reducción de la prestación por desempleo o la supresión de la deducción fiscal por la compra de vivienda.

Llega la hora de los Gobiernos

Álex Fusté apunta al sector privado como el principal responsable de la mejora del riesgo país.Para asistir a nuevos recortes del diferencial entre en la deuda española a diez años y el bund germano es fundamental que el sector público aborde de una vez por todas la reestructuración que tanto aclama Bruselas.

Con la prima de riesgo en los 310 puntos básicos, Daniel Álvarez señala que las medidas conocidas hasta el momento solo sirven para salir del atolladero, pero estas no se han materializado en la economía real.

La continuidad de las reformas fiscales, la evolución que experimenten los países periféricos, la intervención de las agencias de rating, el resultado de las elecciones en Alemania, así como los resultados de los test de estrés a la banca europea, jugarán un papel importante en los próximos meses.

Pero aunque Draghi ha ayudado, no es el único artífice de la estabilidad. Las políticas laxas del resto de bancos centrales han sido un impulso para mantener el buen tono, según Daniel Álvarez. Las bajas rentabilidades de los bonos soberanos de los países de centroeuropeos, así como los estadounidenses o o japoneses, han llevado a los ahorradores a decantarse por inversiones seguras que permitieran combatir la inflación. En este apartado los bonos de países como España e Italia han sido la opción más acertada y el mercado ha asistido a una demanda de papel periférico.

Renta 4 identifica la reestructuración bancaria y la aplicación del Memorándum de Entendimiento (MoU) como otros de los factores que justifican la caída de los tipos en el mercado secundario. Todo ello ha redundado en un retorno de la confianza por parte de los inversores extranjeros que ha tenido su principal reflejo en las emisiones del Tesoro. El erario público ha conseguido colocar el máximo a menor precio. Si hace un año se hablaba de fuga de capitales (en 2012 se calcula que cerca de 220.000 millones salieron de España), ahora, y según datos del Tesoro del mes de mayo, los extranjeros tienen en sus manos 242.552 millones de euros, cifra que equivale al 37% de la deuda en circulación.

Fuera de la eurozona, y especialmente en EE UU, los datos invitan al optimismo. Junto a la mejora del mercado laboral y las cifras de crecimiento se suman los resultados de las empresas y el buen comportamiento de la renta variable desde comienzos de año, momento en que republicanos y demócratas llegaron a un acuerdo in extremis para evitar el precipicio fiscal.


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