Tecnología

Los laboratorios de análisis se automatizan para reducir costes

Los hospitales buscan sistemas que permitan ganar eficiencia, ahorro en personal y acelerar los procesos

Laboratorio automatizado por Siemens.
Laboratorio automatizado por Siemens.

Un lector, como el de los supermercados, lee el código de barras de un tubo de sangre extraída a un paciente del madrileño Hospital Príncipe de Asturias (en Alcalá de Henares).

A partir de ahí, el técnico del laboratorio lo introduce en una cadena automatizada que realiza todas las peticiones del médico.

Este caso ejemplifica una tendencia en los hospitales, la de la automatización de sus laboratorios para ahorrar costes y mejorar la eficiencia.

“La red que conformamos los laboratorios de Madrid tenemos el compromiso de reducir los gastos en seis millones. La automatización es una herramienta que nos ayuda”, revela Carmen Coca, jefa de servicio de bioquímica del Hospital Príncipe de Asturias, que acaba de estrenar un sistema de Siemens de automatización.

Con el nuevo sistema de Siemens, a los pacientes se les extrae una muestra

Anteriormente, el laboratorio de este centro estaba organizado en islas, cada una de las cuales trabajaba con una casa comercial que proporcionaba equipos y reactivos. El nuevo sistema funciona como una cadena de 25 metros, donde el tubo entra por un lado, pasa por distintos procesos según lo que haya solicitado el médico y acaba en una nevera que guarda hasta 15.000 muestras y que, transcurridos 12 días, se desechan de manera automática.

El hospital no paga por la cadena, sino que se utiliza un modelo de pago por uso. “Se repercute en el precio de los reactivos. Esto es muy importante en la actual situación de escasez de recursos en los hospitales, porque no se considera una inversión sino un gasto corriente”, explica Joan Almarcha, director de marketing de Siemens Healthcare Diagnostics. “Este es un proceso imparable, pero requiere un cierto tamaño del laboratorio”, añade.

Este sistema se ha implantado ya en el Hospital Carlos Haya de Málaga, en el de Getafe y, a finales de año, funcionará también en el de Alcalá de Henares. Actualmente se encuentra en fase de instalación en el de Cruces de Bilbao y en La Paz de Madrid.

“Hemos tenido una reducción de costes espectacular”, confirma Coca, superior en un 20% en muchos procesos. Los ahorros provienen, describe, de varios apartados: centralización de pedidos a una única compañía, por lo que existe mayor margen de negociación, se reduce el personal necesario y en costes de material, ya que se analizan menos extracciones y se hace de forma más rápida. “Los recursos humanos se pueden dedicar a tareas de mayor valor añadido”, opina Almarcha.

Con el nuevo sistema, a los pacientes solo se les extrae un único tubo de sangre. Unos brazos robotizados destapan cada cilindro, recuperan cantidades ínfimas, de entre 10 y 20 mililitros, para cada prueba y lo vuelve a enroscar.

Y el resto se guarda por si el médico necesita conocer alguna variable adicional. La media anterior era de tres tubos por persona, con lo que se produce un ahorro en consumibles y da mayor comodidad al paciente. Lo mismo ocurre con muestras de orina y de suero.

Además, “ahora todos los análisis se hacen en el día”, apunta Coca. A las enfermeras del primer turno les llegan de forma electrónica las peticiones para su hoja de trabajo.

A las 7.30 horas, dos celadores recogen, planta por planta, las muestras identificadas en un carrito. Los tubos pasan al sistema a través de una tolva o de una mesa de muestras y comienzan el recorrido. Si es necesario, se centrifugan y van parando en cada estación.

A las 11 de la mañana, el médico cuenta con los resultados. Todo de forma digital, sin papeles. En el caso de urgencias, el tiempo medio puede superar apenas la media hora y todas las extracciones provenientes de los centros de especialidades y de la atención primaria se concluyen en la jornada.

Además, en una misma cadena se automatizan las peticiones para los tres servicios del laboratorio: bioquímica, hematología y microbiología, compartiendo instrumentos, muestras y recursos. En una jornada, pasan alrededor de 2.200 tubos.

Otra de las ventajas consiste en que los técnicos saben exactamente dónde está la muestra y cuánto tiempo le falta para concluir, con un sistema de trazabilidad que abarca todo el proceso gracias a tecnología de radiofrecuencia.

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