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Ábrete, sésamo

India ha decidido abrir sus industrias locales, incluyendo el sector de las telecomunicaciones, a una mayor participación extranjera. Puede que esto no cree una oleada de nuevas inversiones, pero debería dar lugar a una modesta mejora en la confianza.

Las compañías extranjeras podrán poseer el 100% de los operadores de telecomunicaciones, en comparación con el 74% permitido hasta ahora. Piramal Enterprises, la farmacéutica del país que posee el 11% del negocio del operador de Reino Unido en la India, quiere ejercer su opción de salir. Vodafone ahora puede comprar a su socio sin tener que encontrar otro comprador local o pasar por la molestia de una salida a bolsa local.

Otros operadores de telecomunicaciones podrán simplificar las complejas estructuras de propiedad diseñadas para mantener las inversiones extranjeras dentro de los límites.

En defensa hay otro cambio –las empresas que no sean de la India pueden poseer más del 26% en las operaciones locales si traen una indefinida tecnología del “estado del arte”. Pero no está claro a quién dará el visto bueno el comité de seguridad que debe resolver las propuestas que implican una participación extranjera superior al 26%.

En otros ámbitos, el efecto de la inversión puede ser leve. El PIB de la India está creciendo a su ritmo más lento en una década, y la inflación está cerca de los dos dígitos. Pero mostrar su apertura a la financiación extranjera a largo plazo es importante. Sugiere un intento de sustituir la dependencia de la economía del capital especulativo por fuentes más estables.

Esta forma de pensar a largo plazo merece crédito. Nueva Delhi se ha casado con soluciones a corto plazo, como restricciones a las importaciones de oro, para cumplir con sus problemas de financiación. Puede que haya un doble impulso, si los inversores extranjeros que compran acciones y bonos también sienten más confianza –haciendo que su capital especulativo no lo sea tanto. Hay que decirlo en voz baja, pero la rupia, que se ha depreciado un 12,5% desde octubre, puede dejar de ser una apuesta a la baja en un solo sentido.

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