Fernández Sousa dice que hay conclusiones del informe de KPMG "no acertadas"

El presidente de Pescanova dimite pero seguirá como consejero

El consejo ha autorizado la contratación de un asesor financiero que elabore un plan de viabilidad

La compañía celebrará su junta general el próximo 12 de septiembre

"Puedo decir que Pescanova es viable", señala Sousa en su carta de dimisión

Carceller dice que "ahora hay que asegurar que las prácticas corruptas del anterior equipo acaben"

El Presidente de Pescanova, Manuel Fernandez de Sousa, llegando a la sede de la empresa.
El Presidente de Pescanova, Manuel Fernandez de Sousa, llegando a la sede de la empresa. EL PAÍS

Manuel Fernández Sousa, presidente de Pescanova, ha presentado hoy su dimisión en el consejo de administración celebrado por la multinacional gallega en Pontevedra, según fuentes cercanas a la compañía. La dimisión se produce después de que el juez del concurso de Pescanova decidiera la suspensión de las facultades de administración de los consejeros del grupo y una semana después de conocerse el contenido del informe elaborado por KPMG, según el cual integrantes de la cúpula de la empresa conocieron o llevaron a cabo prácticas contables irregulares dirigidas a esconder deuda y aflorar beneficios.

"Para llegar aquí, hubo muchos aciertos y muchos errores", dice Fernández Sousa en su carta de dimisión. "Pero como he dicho, tanto esfuerzo y tanto sacrificio han merecido la pena para que Pescanova siga viva hoy”. Sobre el informe de KPMG, que fue encargado por el mismo Fernández Sousa, el presidente de la compañía señala que "algunas de sus conclusiones no son acertadas y muchas se han malinterpretado, como explicaré en el momento oportuno". También admite que otras conclusiones "reflejan una situación verdaderamente complicada de la compañía, que hoy conocemos de forma certera gracias a este ejercicio de trasparencia y gracias a la colaboración del equipo directivo de Pescanova”. El hasta ahora primer ejecutivo de la empresa insiste en su carta de dimisión que Pescanova es una compañía con futuro. “Este es un día triste, sin duda. Pero, después de 37 años de mi vida entregados a Pescanova, de miles y miles de jornadas de esfuerzo, de sacrificios y de muchas alegrías, puedo decir que Pescanova es viable. Porque, como yo siempre estuve seguro, Pescanova es una compañía con futuro”.

Carceller: "Ahora hay que asegurar que las prácticas corruptas acaben"

El consejero de Damm en Pescanova, José Carceller, ha asegurado que el informe de KPMG ha sido “tan demoledor y rotundo” que el presidente de Pescanova, Manuel Fernández Sousa “no ha tenido más remedio que dimitir, lo que equivale a asumir su responsabilidad”.

Carceller ha hecho estas declaraciones al término del consejo de administración de Pescanova celebrado hoy en Chapela-Redondela (Pontevedra).

Ha indicado, además, que ahora se abre una nueva etapa para Pescanova y que hay que asegurarse de que las prácticas corruptas del antiguo equipo se acaben con Sousa.

Ha subrayado que es responsabilidad del consejo de administración de la empresa gallega nombrar al presidente que “más garantías pueda dar a la continuidad de la sociedad”.

En declaraciones a los medios posteriores a la reunión del consejo donde presentó su dimisión, que fue aceptada por unanimidad en una sesión que se prolongó durante unas seis horas, Fernández de Sousa ha dicho que el informe 'forensic' de KPMG incluye conclusiones en las que puede estar “más de acuerdo” y otras en las que lo está “menos”, pero en todo caso ha reconocido que “ha habido errores”.

Así, ha indicado que los “errores en el 'management' tienen siempre un responsable primero” el cual, según apuntó, es él mismo. “Como consecuencia de tener que asumir la responsabilidad de los errores, que todos tienen explicación, pero no dejan de serlo; es obligado presentar mi dimisión en el consejo”, ha asegurado en ese sentido.

Sbre si el resultado de la auditoría 'forensic' ha precipitado su decisión de renunciar, Fernández de Sousa consideró que “en el momento en el que hay errores importantes”, él siempre había pensado que, “al final de ese periodo de transición, cuando saliera el informe”, debía dimitir, máxime desde que el pasado marzo informó de problemas en las cuentas y se contrató el citado 'forensic'.

“Nadie es insustituible, yo tampoco lo soy y por tanto es mi obligación, llegado este momento es presentar mi dimisión, cosa que he hecho”, aseveró, al tiempo que recordó que en anteriores consejos las peticiones de dimisión realizadas por consejeros críticos no salieron adelante y resultó ratificado como presidente de Pescanova.

En sus declaraciones, en las que compareció con semblante afectado, Manuel Fernández de Sousa explicó que en el consejo de administración se acordó convocar una junta general de accionistas para el 12 de septiembre y que, para el mismo día, se ha convocado un consejo de administración, donde él ya no será presidente, sino consejero.

Fernández Sousa, hijo de uno de los fundadores de Pescanova, José Fernández López, accedió a la presidencia de la empresa en los años ochenta del pasado siglo. Bajo la presidencia de Fernández Sousa, Pescanova ha impulsado su expansión internacional y ha apostado decididamente por la acuicultura. El presidente del grupo ha explicado recientemente que las previsiones de mayor rendimiento de los centros de acuicultura controlados por la empresa estaba a punto de llegar pero que ese momento ha coincidido con el cerrojazo financiero provocando la situación concursal de la empresa.

El primer ejecutivo de Pescanova afronta querellas admitidas en la Audiencia Nacional por varios posibles delitos, entre ellos los de presunto delito de falseamiento de cuentas anuales y uso de información privilegiada. Fernández Sousa vendió acciones poco antes de que se hiciera pública la crisis de la multinacional española (el 28 de febrero, cuando comunicó que no formulaba sus cuentas). El presidente del grupo y otros ejecutivos declararán en el juzgado número cinco de la Audiencia Nacional previsiblemente en septiembre por las querellas admitidas. 

El 15 de abril, Sousa admitió ante la CNMV haber vendido 1,98 millones de acciones de Pescanova entre diciembre y febrero reduciendo su participación en el grupo al 7,5%. Hasta ese día el presidente y primer accionista de la empresa se había presentado como poseedor del 14,4% de Pescanova. El primer ejecutivo del grupo ha aludido a problemas personales y a la necesidad de inyectar capital en el grupo para explicar esas ventas no comunicadas en su momento.

De acuerdo al informe de KPMG Pescanova tiene un patrimonio neto negativo, a 31 de diciembre de 2012, de 927 millones de euros. El mismo documento cifra en 3.281 millones de euros la deuda del grupo. Pescanova informó de un pasivo de 1.522 millones con motivo de la presentación de sus resultados hasta el pasado mes de septiembre; se trata de la última comunicación oficial sobre la deuda reconocida por la compañía.

La crisis de un gigante pesquero

La alarma por la situación de Pescanova saltó el 28 de febrero pasado. Hasta ese momento las acciones del grupo gallego eran recomendadas por todos los analistas y la compañía aparentemente estaba logrando resistir dignamente a la crisis económica. Sin embargo el último día de febrero Pescanova, en un hecho relevante publicado en la CNMV pasadas las 23 horas, advertía de que no formulaba las cuentas de 2012 y de que estudiaba solicitar preconcurso de acreedores, lo que efectivamente hizo al día siguiente.

El 12 de marzo el grupo informó en un hecho relevante publicado por el regulador del mercado que se habían “detectado discrepancias entre nuestra contabilidad y las cifras de deuda bancaria”. Dos días después Pescanova celebró consejo de administración, y aunque la empresa informó de que se había tomado por unanimidad la decisión de reestructurar la deuda, un día después los consejeros del grupo Damm y Luxempart informaron de que no habían apoyado la línea de reestructuración propuesta evidenciando el enfrentamiento interno en el consejo de administración de Pescanova.

El 4 de abril Pescanova celebró otro consejo de administración en el que se decidió, con el voto en contra de varios consejeros, solicitar concurso de acreedores y pedir la revocación del auditor del grupo, BDO. El día 15 de ese mes se comunicó la contratación de KPMG para realizar una auditoría forensic sobre las cuentas del grupo, al tiempo que se conoció que Sousa y otros consejeros del grupo habían vendido acciones de Pescanova poco antes de que se hiciera pública la situación real del grupo.

El 22 de mayo el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz imputó a Sousa admitiendo a trámite tres querellas.

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