Quieren una rebaja del impuesto sobre la electricidad

Las cementeras reclaman ayudas para amortiguar la reforma energética

Entre los puntos que preocupan a la industria está el futuro del servicio de interrumpibilidad

Las fábricas de cemento en España funcionan al 40% de su capacidad

Las cementeras se ven con dificultades para exportar por sus estructuras de costes

Isidoro Miranda y Aniceto Zaragoza, presidente y director general de Oficemen, respectivamente.
Isidoro Miranda y Aniceto Zaragoza, presidente y director general de Oficemen, respectivamente.

Las cementeras demandan medidas al Gobierno “para amortiguar el efecto de la reforma energética”. El presidente de la patronal Oficemen, Isidoro Miranda, ha comentado en rueda de prensa que “la competitividad de los fabricantes españoles queda dañada” y se buscarán incentivos “que amortigüen el impacto”. Oficemen confía la negociación con el Gobierno a la Asociación de Empresas con gran consumo de Energía (AEGE). Entre los asuntos que preocupan a la industria figura la demanda de interrumpibilidad: “No hay una decisión tomada, pero se habla de una reducción de la bolsa de interrumpibilidad que iría contra la competitividad de la industria”, valora Miranda.

El presidente de turno de Oficemen también es primer ejecutivo de la cementera francesa Lafarge en España. Desde esa posición asegura que los costes de la energía en España ha dejado de estar por debajo de la media de los mercados de Lafarge para pasar a la zona alta. Además de mantener el Servicio de gestión de la demanda de interrumpibilidad en los términos actuales, las cementeras también reclaman al Ministerio de Industria medidas fiscales que aligeren los costes de producción: “El impuesto especial sobre la electricidad está en España en el 5,1% frente a menos del 1% en otros países del entorno. En España se grava con 4 euros por megavatio cuando la Unión Europea marca mínimos de 0,5 euros por megavatio. ¿Por qué se trata con tanta dureza a la electricidad en España?”, se pregunta Aniceto Zaragoza, director general del colectivo de cementeras.

Un 18% de los costes totales de producción del cemento, o un 32% de los variables, están relacionados con el consumo eléctrico. España cuenta con 35 fábricas de cemento y una capacidad de producción de 45 millones de toneladas al año. Para el cierre de 2013 se prevé un consumo doméstico de 10,6 millones de toneladas y las empresas se ven con limitada capacidad de exportación por la dificultad de competir con los costes de producción en el Norte de África, Turquía o Grecia.

El año va mal y la tormenta no escampa

En el negocio del cemento no terminan de apreciar una reanimación económica en el corto plazo. En el primer semestre se ha registrado un consumo local de 5,5 millones de toneladas de cemento frente a los más de siete millones del mismo periodo de 2012. Y las exportaciones no acaban de compensar la caída de la demanda interna: suben un 6%, hasta rozar los tres millones de toneladas. En resumen, la producción de cemento gris cae un 22% y el consumo nacional lo hace un 24%.

El presidente de la patronal, Isidoro Miranda, ha avanzado en reunión con los medios de comunicación que el año acabará con una rebaja en la demanda del 21%, llevando el consumo de este material de construcción hasta niveles de hace 50 años. Y para 2014, caída sobre caída: la estimación de consumo es del 16% por debajo de un cierre de 2013 que se prevé en el entorno de las 10,6 millones de toneladas.

A día de hoy los hornos funcionan al 40% de su capacidad, la producción se ha desplomado un 80% desde 2007 y se ha perdido un 45% del empleo.

Buena parte de la evolución en los próximos meses, según esta patronal, depende del tratamiento que se dé a la inversión en obra civil en los Presupuestos Generales del Estado de 2014: “Es necesario que se reactiven las obras ya contratadas y que permanecen paradas, ralentizadas o han sido reprogramadas”, pide Aniceto Zaragoza, director general de Oficemen.

Otro acicate para la producción sería la apertura real del crédito: “Este año se van a construir 45.000 viviendas en España, una cifra anormal e insostenible por baja”, advierte Miranda. Los cálculos de Oficemen señalan que la demanda sostenible en España está en el entorno de las 200.000 viviendas anuales. El presidente de Oficemen también urge la aplicación de la nueva normativa sobre eficiencia energética en edificios para fomentar la rehabilitación y el ahorro.

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