La tarifa social dependerá de la renta

Adiós a la TUR y cambios en el bono social

Nueva factura

Un operario revisa un contador de la luz.
Un operario revisa un contador de la luz.

La reforma eléctrica va a eliminar la actual tarifa de último recurso (TUR) porque, en palabras del secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, “ni es una tarifa ni es de último recurso”. Efectivametne, una parte de la TURes el precio de la energía que se fija en una subasta liberaliza (la Cesur), pero la otra es una tarifa regulada por el Gobierno, los peajes de acceso.

 La TUR, tras un periodo transitorio que podrá durar hasta finales de año, será sustituida por un Precio Voluntario al Pequeño Consumidor también para los consumidores con una potencia contratada inferior a los 10 kW. Sobre este precio, al contrario que en la TUR, los comercializadores podrán hacer ofertas o descuentos. Con todo, quedará una TUR residual para aquellos usuarios que no logren ser suministrados por un comercializador libre (generalmente, organismos morosos de la Administración) y para los consumidores vulnerables de verdad, señaló Nadal, que son los que cobran el bono social.

Este, que supone la congelación de cualquier subida de la luz y está vigente desde 2009, sufrirá para ello un cambio importante: solo tendrán derecho al mismo aquellos que no superen ciertos niveles de renta, que variará en función del número de miembros de la familia. Por ejemplo, familias de cuatro miembros con una renta anual no superior a los 29.000 euros. Desaparece, por tanto, el derecho actual ligado a ciertas situaciones personales: los hogares con menos de 3,3 kW de potencia contratada;las familias con todos los miembros en paro; quienes tengan una pensión mínima o las familias numerosas.

Otra novedad es que serán de nuevo las cinco grandes eléctricas (“las integradas verticalmente”) las que financien el bono social. Originalmente, también lo pagaban, hasta que una sentencia del Tribunal Supremo les dio la razón al considerar que se trataba de una discriminación respecto al resto de generadoras eléctricas. Desde entonces, el bono lo paga el resto de consumidores.

Según el secretario de Energía, dicha sentencia señalaba que “no había motivación legal suficiente” para obligarles a pagar, pero esto se “ha subsanado en la nueva norma”. En estos momentos, disfrutan del bono tres millones de usuarios y Nadal dijo desconocer el efecto que tendrá el nuevo sistema que, eso sí, será más equitativo.

La reforma introduce un nuevo modelo de factura obligatoria, más simple y clara; habilita a nuevos comercializadores para suministrar a los domésticos; pretende agilizar el cambio de suministrador y penaliza la factura de la luz de las segundas viviendas frente a las primeras.

La reforma, que Nadal explicó el jueves a las grandes eléctricas de Unesa (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, EDP España, Eon España y a su propia asociación) y a los tres mayores grupos de renovables (Acciona, ACS y Abengoa) ha provocado virulentas reacciones de todas ellas, que han amenazado con despidos y recortes a la inversión. Respecto a estas amenazas, Alberto Nadal dijo no conocer “a nadie que no reaccione cuando se le recorta la retribución, pero lo que las eléctricas proponían era una subida de tarifas del 40%.

 

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