Ignacio Garralda

A medida para la Mutua

Caricatura de Ignacio Garralda.
Caricatura de Ignacio Garralda.

Soy de la Mutua” es el exitoso lema que en los últimos tiempos ha marcado las campañas publicitarias de la aseguradora Mutua Madrileña. En los anuncios de la compañía en todo tipo de soportes, los clientes muestran su satisfacción con la empresa con la que han contratado sus pólizas. A partir de ahora, además de los precios y los servicios a los que hacen referencia en su publicidad, los mutualistas tienen un motivo más de orgullo y es que su presidente, Ignacio Garralda (Madrid, 1951) ha sido nombrado como el mejor directivo del año 2012 por la Asociación Española de Directivos. A los buenos resultados de la aseguradora, a haber sido considerado el ejecutivo mejor valorado del sector segurador –según el ranking del Instituto Merco–, y a que la revista Executive Excellence lo haya situado en alguna ocasión entre los tres más destacados de los últimos tiempos se une ahora este reconocimiento que sus allegados consideran muy merecido.

Este notario en excedencia estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y arrancó su carrera profesional como agente de bolsa. Pronto se introdujo en el mundo empresarial y, tras ostentar durante un tiempo la presidencia de Bancoval, comenzó un proyecto con dos grandes amigos de toda la vida que marcó su trayectoria. Junto con Pedro Guerrero, hoy presidente de Bankinter, y Salvador García-Atance, actual presidente de la Fundación Lealtad, Garralda puso en marcha en 1984 AB Asesores Bursátiles. Esta empresa, dedicada al análisis y la intermediación financiera, fue la primera que se aventuró en España a ofrecer estos servicios de manera independiente de bancos y cajas. Su éxito fue incontestable y en 1999, con 40.000 clientes y un volumen de activos gestionados que superaba los 700.000 millones de pesetas, la entidad financiera estadounidense Morgan Stanley compró la firma.

Poco después, en 2002, el mejor directivo de 2012 empezaba su relación con Mutua Madrileña. Ese año entró a formar parte del consejo de administración y en 2005 asumió la vicepresidencia. Tres años más tarde, los problemas de salud de José María Tamírez Pomatta, entonces presidente de la aseguradora, le obligaron a retirarse del cargo y, por unanimidad, el consejo decidió que Ignacio Garralda era el ejecutivo idóneo para el puesto.

El presidente de la compañía de seguros trabaja para que la RSC se convierta en uno de sus sellos de identidad

Quien fuera su socio y gran amigo, desde la infancia hasta hoy, Salvador García-Atance, afirma que no podría estar más de acuerdo con su nombramiento, ya que considera que el emparejamiento entre su compañero y la Mutua es “muy bueno”. Describe a Garralda como un magnífico presidente con el que, dice, casan a la perfección las peculiaridades de la aseguradora madrileña. García-Atance apunta además que el galardonado ejecutivo disfruta de su trabajo al frente de la compañía y que es feliz con su cometido.

Los tres fundadores de AB Asesores se encuentran también comprometidos con otro proyecto, en este caso sin ningún ánimo de lucro: la Fundación Lealtad. Esta organización se puso en marcha en 2001 y se encarga de analizar el funcionamiento de las ONG para generar confianza a la población aportando transparencia a estas estructuras.

Vicepresidente de esta fundación, Ignacio Garralda ha querido también impulsar la responsabilidad social corporativa desde su llegada a Mutua Madrileña. En varias ocasiones ha manifestado la importancia que para él tienen las medidas de RSC en el contexto empresarial y por ello trabaja para que esta se convierta en una de las señas de identidad de la aseguradora.

Los que le conocen coinciden en que es una persona tranquila, capaz de tomar decisiones con la cabeza fría y que siempre busca el equilibrio. Sus allegados también apuntan que esta forma de ser también puede hacer que a veces parezca algo frío, aunque cuentan que es una impresión que no se ajusta en absoluto a su forma de ser. Destacan también que es una buena persona a la que es difícil enfadar de verdad y que es muy familiar, sobre todo con sus cuatro hijas, a las que dedica todas las atenciones que puede.

La tercera pata del grupo de amigos y socios que pusieron en marcha AB Asesores, Pedro Guerrero, define a Garralda como alguien equilibrado, al que le gusta alejarse de los excesos y que, ante un conflicto, siempre busca el diálogo entre las distintas partes para que estas alcancen un punto de consenso.

Tanto Guerrero como García-Atance, hacen mención a la inteligencia del amigo que tienen en común. Una cualidad que, afirman ambos, le ha llevado muy lejos, hasta el punto de se reconocido con el premio que la Asociación Española de Directivos le ha otorgado.

Cuando Ignacio Garralda hace un hueco en su apretada agenda, le gusta sacar tiempo para hacer algún viaje, ya que conocer mundo es una de sus mayores aficiones. Tal vez su pasión tenga algo que ver en que Mutua Madrileña esté empezando a plantearse dar el gran salto y comenzar a operar en el extranjero. Eso sí, todavía no se han concretado el plano ni el lugar.

El directivo también disfruta en sus ratos libres con cosas sencillas como charlas y reuniones con amigos y familia. Además, practica de vez en cuando algo de deporte, aunque sus amigos dicen que, siguiendo en la línea de su comedida personalidad, no está demasiado obsesionado con la actividad física. El tenis es una de sus diversiones predilectas y, curiosamente, también la compañía que preside está relacionada con esta disciplina a través del patrocinio del torneo Master 1000 de la capital.

Sus allegados consideran que Ignacio Garralda y Mutua Madrileña se venían uno a otro como anillo al dedo. Sea como sea, lo que está claro es que ambos han progresado juntos (el grupo ha multiplicado por cuatro el número de asegurados y ha duplicado sus ingresos, pese a la mala coyuntura económica) y que es una relación que todavía puede dar muchos frutos.

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