Una burbuja de crédito de responsabilidad compartida

Ni los Gobiernos ni los gobernadores del Banco de España atajaron la espiral de endeudamiento y de precios de la vivienda en los primeros años del siglo, y permitieron que las casas se convirtieran en un activo financiero y especulativo.

Los éxitos tienen multitud de padres, pero los fracasos son hijos bastardos que buscan eternamente la madre que los parió. En el reparto de facturas desatado con la larga y predatoria crisis económica de los últimos seis años, cada cual ha adjudicado la responsabilidad de los acontecimientos a conveniencia ideológica, sin la contextualización debida y sin aportar un análisis medianamente detallado de la evolución de los datos.

El fenómeno de la burbuja inmobiliaria, situado por la doctrina como el motor de las desgracias que soporta ahora la economía española, es ejemplo paradigmático de ello, y se ha convertido en etiqueta prelidecta para afear la conducta a la izquierda y a la derecha, a los liberales y a los intervencionistas. Analizados los acontecimientos con la suficiente amplitud histórica puede concluirse que ni una cosa ni la otra es correcta. Veamos.

Para empezar, vaya por delante que los datos niegan la mayor: no ha habido burbuja inmobiliaria en España en los años de este siglo. Sí ha habido burbuja de crédito que ha (de)generado en burbuja de precios inmobiliarios, pero en absoluto burbuja de producción inmobiliaria. Tomadas separadamente las últimas cuatro décadas se observa que no ha sido la última la de mayor avance del parque de viviendas: ha aumentado un 20,3%, mientras que en la última del siglo pasado el número de casas avanzó un 21,73%, a su vez bastante más modesto que el avance del 38,1% de la década de los setenta. Incluso en valores absolutos el avance de los diez primeros años del siglo XXI es similar al de los decenios precedentes: 4,26 millones de casas, frente a los 4,06 millones en los setenta, los 2,48 millones en los ochenta y los 3,74 millones en los noventa.

El incremento del parque es paralelo al que registra la población (solo ligeramente más alcelerado en el primer decenio del siglo) y el número de hogares. De hecho, el parque de casas supera al número de hogares en un porcentaje que está estancado en el 45% desde 1980, y en los últimos años ha descendido de tal umbral. La referencia de las casas vacías avala también esta tesis: ahora están en esa situación el 13,6% de las viviendas frente al 14,8% de 2001, o el 16,3% de 1981, o el 12,7% de 1971.

Demasiado dinero

No hay, por tanto, burbuja de producción de viviendas. Sí hay burbuja crediticia y de liquidez que genera una descomunal burbuja de precios (inflación inmobiliaria), que arrastra a todas las variables de costes y precios, y estrangula las finanzas domésticas y la competitividad de la economía.

Ante tal fenómeno no es complicado identificar las responsabilidades: las autoridades monetarias. De todos los excesos financieros es culpable una pirámide de jerarquía en cuyo vértice se sientan los banqueros centrales, que han decidido dispensar demasiado dinero, demasiado barato durante demasiado tiempo. Pero también son responsables subsidiarios los políticos que propician una regulación laxa en materia de solvencia bancaria; los gestores bancarios, que emprenden programas de gestión que bonifican la concesión de crédito sin rigor en el análisis del riesgo; los Gobiernos que no aplican compresas frías para bajar la temperatura de la actividad crediticia; y la clientela bancaria, que toma crédito sin analizar en tiempo y forma si podrá devolverlo.

España engrendró y engordó la última burbuja crediticia-inmobiliaria sin autonomía monetaria: sin divisa propia y sin poder de decisión alguno sobre los tipos de interés. Pero no es excusa para el Banco de España con recien estrenada ley de autonomía, que si bien disponía de un audaz mecanismo de provisiones sobre crédito (que devino en insuficiente) e hizo reiteradas adventencias sobre el crecimiento del crédito y el avance desmesurado de los precios de los activos inmobiliarios, tiene un balance de censurable pasividad ante los acontecimientos, hasta permitir que casi la mitad del sistema financiero se le cayese encima. Y lo tiene con todos sus gestores, aunque sea con matices.

Más allá de las instituciones económicas y de supervisión bancaria, en España se despachan con ligereza y discutible solidez responsabilidades de los gestores políticos. Pero haciendo abstracción de la simple y casi siempre ciega intencionalidad ideológica, se detecta complicidad de intereses entre distintas sensibilidades en la paternidad de las decisiones que movilizaron la construcción y la compra compulsiva de viviendas en España en los últimos quince años, y que en parte fueron responsables de uno de los periodos de crecimiento más longevos de la historia reciente.

Aznar-Rato, diana

La diana preferida es Aznar y su Gobierno, por liberalizar la calificación de suelo edificable hasta los límites que impusieran los imperativos medioambientales, tras consagrar el Constitucional la titularidad autonómica en la mayoría de las competencias sobre legislación de suelo. Aznar abre una espita que los concejales de urbanismo utilizan para llevar el límite de lo urbanizable hasta donde empiezan a saciarse las insaciables necesidades financieras de los consistorios, que a su vez tienen réplica cumplida en las arcas no menos insaciables de las comunidades autónomas.

Nunca antes tanta proporción del territorio había sido urbanizable, lo que debería haberse convertido, en un mercado de funcionamiento perfecto, en un natural incremento de oferta para mantener bajo control los precios. Socialistas liberales como Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que ha tenido diferentes y determinantes responsabilidades políticas en las últimas décadas, se felicitaba entonces, en el ocaso del siglo XX, de que, por fin, se rompieran los límites del territorio urbanizable, que “se ha mantenido inamovible desde la época de los romanos, y ha condenado a las ciudades españolas a crecer en vertical”.

Lo cierto es que ni ayuntamientos ni comunidades, de ninguna tendencia política, supieron considerar esos ingresos como extraordinarios para evitar compromisos de gasto que no podrían cubrir en ausencia de tales ingresos, como terminó ocurriendo. Los gestores de las finanzas municipales, que antes son concejales que de uno u otro partido, pasaron de recaudar 1.233 millones de euros por licencias de obras en 2001 a 2.637 en 2006, cuando más pitaba la locomotora; ahora solo ingresan 864 millones. Con el impuesto sobre bienes inmuebles han pasado de 4.724 millones en el primer año del siglo, a los 10.778 de ahora, ya que nunca baja, dado que las casas terminadas son hecho imponible perpetuo.

La política de libertad de recalificación, que ha cebado, hasta reventarlos, los balances de los bancos con prometedores patatales en las siempre crecientes áreas metropolitanas de las grandes ciudades y con inigualables vistas al mar en las costas, solo ha sido corregida ya en 2007 por la primera ministra del rescatado ministerio de la Vivienda, de raíces desarrollistas y franquistas, en el primer Gobierno de Zapatero. Pero ya era tarde, porque el daño, en el caso de ser imputable a la liberalización del suelo, ya estaba hecho, y, como decimos en Castilla, “muerto el burro, la cebada, al rabo”.

El entorno del Gobierno de Aznar-Rato argumenta que sus políticas de vivienda se limitaron a liberalizar el suelo y a recortar los incentivos fiscales, y que en todo caso era su obligación ofrecer una alternativa a una sociedad con un desempleo del 25% cuando en 1996 llegó a la Administración. La construcción residencial se convirtió en un respiradero laboral muy intenso, aunque el detonador estuvo en la plena disponibilidad financiera, que predispuso a la ciudadanía a aprovechar la facilidad de crédito para cubrir una demanada de vivienda no satisfecha embalsada por los años de interesadamente elevados tipos de interés. La política económica y monetaria se mezclaban en la era González con tipos astronómicos de país emergente para mantener una peseta atractiva, y por tanto apreciada, como único mecanismo de cobertura de las necesidades de financiación generadas por creciente déficit por cuenta corriente.

No obstante, estas políticas que embalsaron sistemáticamente demandas no satisfechas, fueron permeables a una parte de las necesidades del mercado, a juzgar por la evolución de la contrucción de casas y la evolución de precios: en los últimos ochenta y primeros noventa generaron otra pequeña burbuja, subsanada por la recomposición posterior de la actividad tras cuatro devaluaciones en los estertores de la peseta y del sistema monetario europeo en el que estaba metida con forcecs.

Un concepto que ha sobrevolado siempre como cebador de la adquisición de casas, y que no ha sido eliminado hasta enero por prescripción comunitaria, ha sido la bonificación fiscal. En muchos casos (con créditos cortos y tipos bajos) costeaba la factura de las hipotecas, y era, y sigue siendo, el primer capítulo del farragoso y poco útil presupuesto de gastos fiscales. Aquí la responsabilidad también es compartida. En los ochenta era posible desgravar por tres casas a la vez y ya en los noventa se ciñe a una y con límite de cuantías. Es cierto que los dos últimos Gobiernos, de signo diferente, inician y culminan la liquidación, pero por estrecheces presupuestarias y presión de la UE.

Dado que el verdadero origen de la espiral de precios está en la disponibilidad crediticia, conviene echar un vistazo al comportamiento de la deuda de familias y empresas durante la era euro, y clarificar así hasta dónde llega la responsabilidad de cada cual. No obstante, los Gobiernos han mantenido una actitud tan pasiva ante el crecimiento de la deuda privada que parece que nada tenían en su mano para frenarla.

Vértigo en la deuda

La espiral de endeudamiento privado se inicia en 1998, y alcanza el cénit en 2008, once años más tarde. Un análisis por gestión política divide el periodo en dos periplos similares de seis años, y se detecta un crecimiento cada vez más acelerado de la deuda a media que avanzan las fechas. Así, mientras en la etapa de Aznar la deuda de las empresas no financieras y de las familias se duplica, en la primera legislatura de Zapatero ambas variables vuelven a duplicarse sobre lo duplicado.

En el caso de las empresas pasa de los 260.000 millones de euros en 1998 a 569.894 millones de euros en 2003, según los datos del Banco de España; y solo en los cuatro años siguientes alcanza los 1,213 billones de euros. Cada uno de los años de gestión de Aznar avanza a tasas del 14,8%, y en la de Zapatero llega al 20,06%. La partida de crédito a las familias pasa de 205.909 millones en 1998 a los 448.723 millones al finalizar 2003; pero hasta el año 2008 vuelve a duplicarse y supera los 911.000 millones de euros.

Aunque en ambas administraciones debieron ponerse medios para frenar el avance del crédito, ninguna lo hizo. La primera, la de Aznar, porque creía que los datos no eran alarmantes en comparación con el PIB, y porque vivía embriagada en las ínfulas regeneradoras del país, que a expensas de sus políticas había “abandonado la esquina de la historia” y había superado el pesimista fantasma que un siglo antes, en 1898, “había ensombrecido el horizonte de los españoles”.

Y la segunda, la de Zapatero, porque, aunque renegaba de la política de Aznar-Rato y simulaba buscar un modelo de crecimiento alternativo, la practicaba con entusiasmo y “no quería aguar la fiesta a los españoles parando la música”. De hecho, ya en un delirio quijotesco y desmedido, hasta Zapatero, y solo Zapatero, se creyó su propia mentira de que “si hemos superado la renta per cápita de Italia, superaremos la de Alemania”.

Herramientas, que no convicción, tenían para parar la música. Si el BCE permitía un crecimiento del crédito del 25%, como era el caso en 2005, el Gobierno podía subir los impuestos para neutralizar el apetito inversor desenfrenado. Nadie lo hizo cuando era su trabajo para contrarrestar los daños de la política monetaria procíclica de Francfurt con España, y todos prefirieron mirar para el Banco de España y sus ilustres gobernadores, con los ineficaces blindajes de la ley de autonomía.

Estos, que apuntaron los problemas cuando surgían, y que sabían como nadie que se trataba de una burbuja crediticia que había convertido a la vivienda en activo financiero con el que especular, ahorraron la acción escudados en que había un sistema poderoso de provisiones que convertía al sistema financiero en algo casi indestructible primero, y en que la política les impedía corregir las sangrías en las instituciones más vulnerables y más arrojadas, que eran las cajas de ahorros, después.

Pero desde luego por lo que todos los políticos, del PP y del PSOE, fueron cómplices del mal uso de las facilidades de crédito fue por sus negligencias en el nombramiento de gestores en las cajas de ahorros y en su protección ante los controles del supervisor. Dos ejemplos: Caja Castilla La Mancha quebró porque los políticos socialistas de la región protegieron a los gestores y a su revelada incapacidad para gestionar un banco; y Aznar hizo más daño a la economía española colocando presidente de Caja Madrid a su íntimo Miguel Blesa, de reconocida incompetencia como banquero, que liberalizando el suelo para que la expansión de la construcción residencial rompiese los límites que tenía desde los tiempos de los romanos.

Comentarios

Muy buen analisis de lo que ha pasado.Es un problema de la democracia, el impacto de las decisiones politicas se expande durante 10, 20 o 50 anios mientras que los politicos solo tienen que rendir cuentas cada 4 anios.Esto crea unos incentivos perniciosos para cualquiera que este en el gobierno para comportarse como la cigarra del cuento, quien votaria al partido politico que propone pasarse el verano trabajando duro y guardando para el invierno?Porque van a implementar nunca los politicos alguna medida que cause dolor a corto plazo para conseguir beneficios a largo plazo? Para evitar esto se pueden crear organismos "independientes" pero salvo que se explique cuidadosamente a los ciudadanos su labor (Los alemanes tienen grabada en su memoria historica los peligros de la inflacion y la necesidad de un Bundesbank independiente) en el momento que la situacion va mal solo serviran para que se les eche las culpas de todos los males (BCE, UE, Banco de Espana...)Aun a dia de hoy los partidos politicos continuan intentando que la burbuja inmobiliaria regrese por todos los medios y ralentizando la correccion inmobiliaria como pueden (15 anios para vender los activos del SAREB???!!!).En UK el gobierno tras imponer los prestamos en los que el comprador tenia que pagar un 20% de entrada se dieron cuenta de que el mercado inmobiliario no subia, a dos anios de las elecciones el partido consevador sabe que necesita una mejoria en las cifras asi que ahora el estado proporciona un 15% para que el comprador final solo tenga que poner un 5%.Resultado a corto plazo, el mercado inmobiliario sube, ningun prestamo tiene problemas y se crean un monton de puestos de trabajo en la construccion. Ademas todo es GRATIS, se ponen 20,000 al debe y al haber.Resultado a medio/largo plazo, en algun momento la burbuja estallara, el contribuyente perdera su 15% y habra una contraccion enorme. Claro que de eso ya se preocuparan en la proxima legislatura, seguramente al principio cuando aun queden 4 anios para las elecciones.
Felicidades por el artículo.Es extenso, pero vale la pena leer hasta la última letra. Es exhaustivo, detallado, justificado con datos que no dejan lugar a duda, una maravilla. Cuesta encontrar análisis objetivos como éste y sobran opiniones teñidas de ideología como las del Sr. JC Díez, tan asiduo a estos foros.Sólo añadir que en esos años de burbuja las decisiones importantes no las tomaban economistas de prestigio, sino políticos cortos de miras y que no pensaban en el bien del país sino en proteger su parcela de poder, políticos que evidentemente no tenían ni idea de economía.Lamento decir que a fecha de hoy, esto no ha cambiado mucho.Saludos,
Por fin!!!Felicitaciones.
Muuucha gente (99%) pensaba que "el ladrillo nunca baja" (y si les enseñabas en 2006 la curva de precios de los ladrillos japoneses -a la baja desde 1989- te decían que eso en España nunca pasaría porque todo el mundo quería una casa en la florida de Europa). Decir que los bancos centrales, los políticos locales y los bancos comerciales tienen toda la culpa es de una simpleza muy interesante. ¿Los ciudadanos y sus extrañas creencias más allá de los hechos nunca tienen la culpa?. En Irlanda o EE.UU. ni PSOE ni PP legalizaron nada. Y también hubo burbuja inmobiliaria. "Es la ambición, estúpido!".
Vamos a ver, si hay burbuja de crédito la hay también desde el punto de vista inmobiliario porque sin ese crédito extra no se hubiese construido tanto. Es absurdo decir que demasiada gente pudo acceder a crédito para comprar una vivienda y que el mercado estaba bien dimensionado maxime cuando comparaciones históricas no son lo único que importa. Simple y llanamente demasiada gente que no tenía capacidad real de acceder a una vivienda lo hizo por el crédito barato y eso animó al alza los precios y la producción inmobiliaria porque (dicho generalizando) en este país no entendemos otra forma de disfrutar un hogar que no sea comprándolo (vamos hipotecándonos), despreciamos el alquiler pero no queremos (o no entendemos) asumir los riesgos de la hipoteca. Por muy duro que suene cualquiera que firma una hipoteca está viviendo por encima de sus posibilidades porque está apostando a que va a poder hacer frente a los pagos de algo que a pasado a ser suyo gracias a tomar prestado dinero de otros (de ahí lo de vivir por encima de tus posibilidades).
Excelente resumen retrospectivo.¿Y ahora qué?
Excelente exposición.Sólo me gustaría aportar, a mi entender, que la "burbuja" inmobiliaria no sé si existió (según los datos parece que no), pero si se utilizó.Las ingentes cantidades de dinero que todas las entidades financieras aportaron al sistema y con las que se ganaron muy bien la vida, sin atender a la precaución del riesgo, fueron a parar a manos privadas. Siempre que se vendía una vivienda, un solar o un terreno (cada vez a precio más alto), alguien lo cobraba.Ahora lo hemos de devolver (entre todos, parece), pero…¿ dónde está ?.Supongo que quien ha ganado la crisis, como siempre, son los paraísos fiscales y no sólo por los políticos y banqueros, que eran “intermediaros” e iban a “pequeños” porcentajes de cantidades astronómicas, sino de los que se embolsaron esas cantidades astronómicas y de los que pocas veces se habla…
@JoanEsta claro quien tiene ese dinero.Por ejemplo mi abuelo que compro dos viviendas en Mostoles en los 80 y vio como su precio subio un 1000% desde entonces. La subida de los precios de la vivienda no crea riqueza, solo transfiere recursos de los potenciales compradores/arrendatarios (en su mayoria jovenes) hacia los potenciales vendedore/arrendadores (en su mayoria maduritos).En este pais los que ganaron con las inversiones en vivienda (aun a dia de hoy son la mayoria de los espanoles) lo hicieron muy bien. Mientras tanto los que ahora pierden con sus inversiones en vivienda parece que fueron obligados a punta de pistola a comprar. Me recuerda mucho a cuando los alumnos bien "aprueban" o "les suspenden".
Como decía el profe en Juan de Mairena. Fulano,; los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa, póngame esto en lenguaje poético.Las cosas que pasan en la calle. Muy bien, fulano, ya va usted aprendiedo!Qué tendrá la culpa, que es la única cosa que nadie quiere tener.Dicho del modo mas resumido posible, no tenemos dinero; una deuda de tres pares y cada uno va a lo suyo, y así en la vida de la vida lo resolveremos. Ha llegado la hora de olvidar el que pasó, porqué, cuándo como y quien tuvo la culpa, y empezar a hacer cosas para que deje de pasar.Que en plena era de la información y las noticias a la velocidad de la luz, algunas cosas se metan en la nevera, porque el jefe no las entiende o con la entrevista del ultimo imputado no hay hueco...No tiene perdón de Dios, ni de los hombres.
Muy buen artículo al que añado una evidencia empírica en lo relativo a liberalización del suelo; Majadahonda fue uno de los Ayuntamientos dónde proporcionalmente más suelo se liberalizó y se urbanizó en la "gloriosa época" del pelotazo urbanístico y dónde más crecieron los precios.
La deuda de las familias está a su nivel más bajo desde hace años, y sigue cayendo.Agrupando la deuda de familias y empresas, en 2007 suponía el 167% del PIB, en 2008 del 176%, mientras que en Marzo de 2013 es ya del 145 % del PIB.En Estados Unidos la deuda de empresas y familias era del 305% del PIB en 2008, mientras que ha sufrido igualmente un fuerte descenso hasta el 245% del PIB en 2013.Como vemos, en ambos países la deuda privada se ha reducido considerablemente; sin embargo en Estados Unidos es considerablemente mayor que en España, y aún así tiene tasas de crecimiento positivas y un desempleo muchísimo menor.Hemos de tener en cuenta que en España hemos pasado de 39 millones de habitantes a 47 en muy pocos años. Proporcionalmente, hemos recibido más emigrantes que EEUU en el último tercio del siglo XIX. Es decir, que es normal que se hayan construido más hospitales, más escuelas y más viviendas.EEUU prácticamente ha eliminado su stock de viviendas, mientras que en España los bancos mantienen los suyos a la espera de que se reanime el mercado valorando los activos artificialmente, con precios que son ciencia ficción y que no son otra cosa que falseamiento de balances.Lo que tenemos es una clase política que tiene su futuro en los consejos de las empresas públicas y en las grandes empresas (y no tan grandes), y por eso no ha tomado las medidas que tendrían que haber tomado. Si así hubiera sido los pisos se hubieran vendido porque a los bancos no les hubiera quedado otra, y ahora la construcción estaría en niveles normales de 200 mil pisos por años, en vez de los 83 mil del último año, lo que supondría tener muchos parados menos.El problema ha sido los precios, y muchos no han podido seguir pagando hipotecas disparatadas. Si hubieran comprado pisos de segunda mano, acordes con un sueldo normal, ahora no estarían en esta situación.Para contrarrestar el crecimiento del crédito no es adecuada la subida de impuestos, como dice el articulista, sino otros mecanismos como la subida del coeficiente de caja.Tampoco creo que el problema de cajamadrid haya sido su presidente, sino la absorción de cajas en ruina total, algo tendría que decir el gobernador de entonces del banco de españa, que todavía no está en cárcel.Si tenemos menos deuda privada que EEUU y otros países, si la estamos reduciendo a pasos agigantados, ¿cómo hemos llegado a rozar el 30%? de desempleo?.Porque no cualquiera sirve para ministro. Los gobiernos de zapatero han tenido alguna excepción, pero en general han sido personas de un nivel muy escaso, muy ideologizadas, que por ejemplo han introducido el llamado Derecho de Autor en el Código Penal, que sólo ha estado en vigor en la Alemania Nazi.Zapatero se gastó 350 mil millones de euros más de los que ingresó, llevó el nivel de empleados públicos a 3 millones y cuarto, y cuando el cambio de tendencia económica era evidente no tomó ni una sola medida en la reforma bancaria, ni en la reforma laboral, ni en la reforma de la administración pública, etc.Parte de estas reformas se están haciendo ahora, cinco años después. Por eso países que tomaron esas medidas hace cinco años, como Alemania, UK, EEUU,tienen un mercado de trabajo en mucha mejor situación. Vamos con varios años de retraso.Todo el mundo sabía que los consejos de las cajas estaban repletos de personas analfabetas, y otros cuya formación y trayectoria nada tenía que ver con el negocio bancario. No se hizo nada. El presidente de Caja Castilla La Mancha era del psoe, y el vicepresidente del pp, ninguno está en la cárcel. Ningún juez ha imputado a nadie por los préstamos condonados a los partidos, ningún banquero ha sido detenido por estafar a ancianos de 80 años vendiéndoles productos financieros de alto riesgo.Ahora se están dando los primeros pasos efectivos para empezar a vender los pisos de los bancos, que es donde está el problema. Pero el precio medio actual tendrá que caer por lo menos un 70% y los bancos tendrán que provisionar esas pérdidas, si las hubiera...o el Estado hacerse cargo.Ésta, creo yo, es la última pata de la mesa, la venta de pisos en cantidad suficiente. Porque en cuanto la construcción de viviendas pase de 100 mil por año estaremos en crecimientos bastante altos. Esperemos que las medidas recién tomadas por el gobierno tengan el efecto buscado.
A) Por cierto, yo que tengo ya una edad que me permite haber vivido lo que digo, puedo decir que desde finales de los 70, las casas han registrado una espiral de precios considerable con solo cortas fases de parada....Ahora ha sido la primera vez que se ha parado el carro de manera importante. Pero es que llevabamos casi 4 décadas de aceleración de precios por encima de la inflación.Vamos que el exceso de construcción de viviendas viene de lejos.B) Por lo demás, creo que el autor se olvida de todos los terrenos para los que se había iniciado el proceso de construcción y todas las viviendas no terminadas (que claro, no computan como vacias). Pero vamos, solo hay que darse un paseo por la autopistas de la costa para ver cuanto edificio hay en esa situación. El empuje que se dió a la construcción de nuevas viviendas poco antes del estallido de la burbuja fue importante.C) Al margen de la exactitud o no de los números del artículo, el autor olvida un punto muy importante y es el aumento de las superficies medias por vivienda, sobre todo durante el siglo XXI.D) En cuanto al supervisor bancario, la verdad es que hubiese sido incluso hasta jurídicamente casi imposible obligar a bancos y, sobre todo cajas, a provisionar los créditos inmobiliarios cuando resultaba que los precios se movían claramente al alza.No, la responsabilidad no fue del supervisor financiero, sino de los dirigentes de las cajas (normalmente políticos y demás amiguetes ajenos al mundo financiero con nulos conocimientos de banca o del sector inmobiliario), por poner todos los huevos en la misma cesta y financiar todo lo que olía a ladrillo.Prueba de lo anterior es que a los grandes bancos no les ha pillado el toro, pues estaban dirigidos por profesionales y no por políticos y su séquito totalmente ajenos al mundo de la banca y las finanzas.
E) Quisiera añadir que la denominación burbuja inmobiliaria es correcta. Pues inmobiliairio no implica que la burbuja se deba solo a un exceso de construcción (que yo creo que en parte sí, como demuestran todos los cadáveres en forma de solares con licencia y nada construido o solo cimientos y luego todos los esqueletos de casas a medio construir), sino que burbuja inmobiliaria también puede significar que la burbuja se limita a los precios inmobiliarios....Sector inmobilirio y sector de construcción residencial NO son sinónimos...De hecho, si algún día viena la siguiente burbuja inmobiliaria, igual viene precisamente por un defecto de construcción de nuevas viviendas.F) Para completar el análisis sería necesaria una comparación de nuestro parque de viviendas por habitante con el resto de Europa, también se echa en falta un análisis de los m2 edificados por habitante y su evolución en el tiempo.G) Sería también interesante saber la evolución del número de hogares, pues es posible que haya aumentado bastante más que la población, teniendo en cuenta que hay más familias monoparentales o de un solo miembro. ESto supone también un aumento de viviendas por habitante, cuando precisamente las familias de un solo miembro y monoparentales suelen ser reticentes a la segunda vivienda (tener una casa de vaciones o fin de semana para ir solo es un poco absurdo).H) También sería interesante tener en cuenta que las costumbres vacacionales se ha modificado y que si nos gusta más ir de vacaciones al extranjero, lo lógico sería que el interes por la segunda o tercera vivienda disminuyese.
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