Se fundó en 1516

El Reino Unido confirma la privatización de Royal Mail con su salida a Bolsa

Un buzón de Royal Mail.
Un buzón de Royal Mail. REUTERS

El Gobierno británico confirmó hoy la privatización del histórico servicio de correos Royal Mail, fundado en 1516, con su próxima salida a bolsa, cuando se ofrecerá al mercado una participación mayoritaria.

El ministro de Empresa, el liberaldemócrata Vince Cable, detalló en la Cámara de los Comunes los planes del Ejecutivo, que incluyen la concesión gratuita de un 10 % de las acciones a los empleados, que también tendrán preferencia para comprar.

Aunque aún no se ha precisado la cantidad de títulos que se pondrán en venta, Cable indicó que la intención es que “sea una participación mayoritaria”, si bien el porcentaje final dependerá “de la demanda” y “las condiciones del mercado”, con la intención de conseguir “el mayor valor para el contribuyente”.

Se prevé que la oferta inicial en la Bolsa de Londres, que se ha preferido como opción a una venta directa a otra empresa del sector privado, se producirá dentro de este año fiscal, que acaba en abril de 2014.

En cuanto al precio de las acciones, se considera que la empresa, cuyo déficit del plan de pensiones ha asumido el Estado, se valorará entre 2.000 y 3.000 millones de libras (2.320 a 3.480 millones de euros).

Se estima que esta será una de las mayores privatizaciones hechas en el Reino Unido desde la de las eléctricas o gasísticas como British Gas en los años 80.

El Gobierno del primer ministro conservador David Cameron se ha allanado el terreno hacia la privatización con la promulgación de una ley en 2011 de reforma de los correos postales.

Cable, del Partido Liberaldemócrata -socio minoritario en el Ejecutivo de coalición-, dijo hoy que el traspaso al sector privado es un paso “lógico”, “una decisión comercial destinada a poner el futuro de Royal Mail sobre una base sostenible a largo plazo”.

“Es coherente con lo que ha sucedido en otras partes de Europa, donde operadores privatizados en Austria, Alemania y Bélgica dan márgenes de beneficio mucho más elevados que Royal Mail y proporcionan un servicio de gran calidad”, argumentó.

La cesión de acciones a unos 150.000 empleados pretende aplacar a los sindicatos, radicalmente opuestos a la privatización al juzgar que se antepondrán los beneficios a lo que debe ser un servicio público universal.

También mostró hoy su oposición al plan el Partido Laborista, cuyo portavoz de Empresa, Chuka Umunna, alegó que “mantener Royal Mail en manos del Estado da al contribuyente un interés directo y permanente en el mantenimiento de un servicio postal universal”.

 

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