A fondo

La “insensibilidad” de Soria exaspera a las empresas turísticas

El ministro no está dispuesto a conceder beneficios o ayudas sectoriales al turismo

El sector exige crédito y aplazamientos de pago para evitar más cierres

La directora general de Air Europa, María José Hidalgo, y el ministro de Industria, José Manuel Soria, en la primera reunión del Consejo Asesor de Turespaña.
La directora general de Air Europa, María José Hidalgo, y el ministro de Industria, José Manuel Soria, en la primera reunión del Consejo Asesor de Turespaña.

La quiebra del grupo Orizonia a principios de 2013 fue tan solo el aviso de que no todo lo que reluce es oro en la primera industria en España. El sobreendeudamiento de muchas grandes compañías y el impacto que han tenido la subida de impuestos y el desplome de la demanda nacional ha dejado a muchas de ellas al borde del abismo. NH o Paradores también han presentado sendos ERE y el cierre masivo de agencias de viajes ha reducido el tamaño del sector aproximadamente a la mitad. Mucho mejor no les va las cosas a las aerolíneas, muy descontentas con la política de incremento de tasas aéreas impulsada desde AENA y el mejor ejemplo es Iberia, que finalmente ha despedido a 3.800 empleados

En mitad de esta espiral de destrucción de empleo y actividad, el turismo extranjero, lejos de caer, ha subido con fuerza y las primeras estimaciones apuntan a un nuevo año récord con más de 58 millones de visitas (el máximo histórico son 58,6 millones). Todo lo contrario que el turismo nacional, deprimido por el paro, los impuestos y la caída de la renta disponible, que puede cerrar este año con 150 millones de desplazamientos, el menor de la serie histórica, iniciada en 2005.

Conscientes de que la situación del sector es bastante más delicada de lo que pinta el registro de entrada de extranjeros, los empresarios han insistido al ministro José Manuel Soria en las frecuentes reuniones que tienen en activar créditos del ICO, tanto para tesorería como para la renovación de las instalaciones; y en aprobar medidas excepcionales, como el aplazamiento de pagos a la Seguridad Social, con el fin de tratar de evitar más cierres empresariales.

El último ejemplo se produjo el martes, cuando Soria se reunió por la mañana y por separado con el lobby turístico Exceltur y la patronal hotelera Cehat. Fuentes asistentes a las reuniones constatan el enrocamiento del ministro en sus posiciones (una de las frases más repetidas en la reunión es que “no hay dinero en la caja”) en pos de la austeridad en el gasto y en el cumplimiento del objetivo de déficit. “Hemos salido con la impresión de que el Gobierno cree que la primera industria española no necesita ayudas y que se puede mantener por sí sola”, advierte un empresario presente en las conversaciones. “No he salido decepcionado, sino más bien preocupado por la insensibilidad de Soria con los problemas del sector que ha sido poco reivindicativo y ha generado poco ruido. Me ha dado la sensación de que más que una reunión a puerta cerrada con el sector estaba en una comparecencia parlamentaria respondiendo a la oposición”, subraya ese mismo empresario.

Las empresas turísticas consultadas coinciden mayoritariamente en que de los tres cometidos que tiene Soria en el Ministerio (Industria, Energía y Turismo), este último es el más desatendido y el más ignorado. Y una de las mayores quejas se centra en la fuerte rebaja de la partida destinada a los viajes del Imserso, considerada estratégica por su capacidad para movilizar visitantes en temporada baja y todo lo que ello conlleva (vuelos, plazas hoteleras, transporte, consumo y mayor recaudación impositiva). La partida destinada a subvencionar los viajes de mayores de 55 años ha sufrido importantes recortes pasando de 242 a 114 millones entre 2009 y 2013.

Todo ello les lleva a pensar que puede haber un invierno complicado en materia turística, aunque el desvío de visitantes desde Egipto puede enmascarar la difícil situación del sector y servir de coartada al Ejecutivo.

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