Nin afirma que la financiación debe bajar casi 150.000 millones en dos años

La banca considera que la economía sigue "demasiado" endeudada

Nin cree que costará "mucho" recuperar la confianza en la banca

Cano reclama "reglas claras sobre la resolución de la crisis bancaria en Europa, que eviten utilizar el dinero de los contribuyentes"

El vicepresidente y consejero delegado de CaixaBank, Juan María Nin, ayer en unas jornadas sobre el sector financiero
El vicepresidente y consejero delegado de CaixaBank, Juan María Nin, ayer en unas jornadas sobre el sector financiero EFE

No hay crédito solvente, pero la banca y la economía española siguen su proceso de desapalancamiento, coinciden los responsables de las entidades financieras. El consejero delegado de BBVA, Ángel Cano, explicó que en el sector España “seguimos teniendo demasiado crédito”. Su homólogo de Caixabank, Juan María Nin, afirmó que la banca debe aún reducir el crédito en casi 150.000 millones en dos años, hasta llegar a los 1,458 billones de euros, frente a los 1,6 billones actuales.

Tanto el consejero delegado de BBVA, Ángel Cano, como su homólogo de Caixabank, Juan María Nin, coincidieron ayer al explicar que España está aún demasiado endeudada. Aseguran, como también lo hizo el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, que la banca tiene posibilidades de conceder nueva financiación para cubrir la demanda solvente. El problema es que en España aún “seguimos teniendo demasiado crédito”, declaró.

Cano afirmó que el “desapalancamiento es bueno, porque el crédito está mal repartido”. Declaración que poco después corroboró Nin, aunque con otras palabras. El consejero delegado de Caixabank explicó que en 2009 el saldo crediticio del sector ascendía a 1,8 billones de euros, ahora es de 1,605 billones, y “se va a que quede en 1,458 billones en dos años”, porque “así lo quiere el cliente y no hay nada más que hacer”, sentenció.

Nin, que participó como el resto de los ponentes en unas jornadas sobre el sector financiero organizada por KPMG y Expansión, aclaró que la banca tiende a tener un balance ajustado con niveles similares de créditos y depósitos. Además, considera que la sociedad en general necesita menos crédito, ya que las familias han pagado en gran parte sus hipotecas, los promotores no reclaman inversión y el parqué ha finalizado su inversión y queda rentabilizarlo.

También subrayó que la introducción de nuevas necesidades de capital ha traído consigo “gran presión” en el manejo del crédito, en el precio y en el volumen. Y vaticinó que la economía española dependerá cada vez menos del sistema financiero.

Cano también considera que las familias y el sector productivo español necesita menos financiación tras la desaparición de una parte de los actores que más inversión reclamaban antes de la crisis –promotores y constructores–. Ahora, las “entidades sanas debemos comprometernos con la sociedad española y contribuir de manera activa a la revitalización del crédito de una manera equilibrada y responsable”, declaró.

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, explicó que Bankia tiene como objetivo crecer en créditos a pymes y consumo. En seis meses ha concedido 6.900 millones en crédito.

Nin y Cano también coincidieron en otro asunto que preocupa en gran medida al sector, su credibilidad. El ejecutivo de Caixabank afirmó que “costará mucho” recuperar la confianza en la banca. “Sin confianza, los sistemas financieros no funcionan. La regulación en estos momentos prima sobre la supervisión. Cada día es una luz de nueva regulación. Tendremos que imponerla, pero si no se vigila de cerca, algunos lo harán bien y otros mal y se sabrá a destiempo”. Cano pidió “reglas claras sobre la resolución de las crisis bancarias en Europa, que eviten utilizar el dinero del contribuyente”. Afirmó que la sociedad “cada vez tiene mayor poder para alzar la voz y exige mayor responsabilidad, honestidad y transparencia, sobre todo tras la pérdida de confianza en muchas organizaciones o instituciones”.

Linde espera un pacto sobre el crédito fiscal en el sector

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, declaró ayer que tiene “esperanza” de que se alcance al final un acuerdo en relación con los denominados activos fiscales diferidos, conocidos en la jerga financiera por DTAS por sus siglas en inglés, que impactarán sobre la banca. El sector, de hecho, podría perder unos 50.000 millones de euros en 10 años de su capital de máxima categoría, el core capital, al no poder computar como recursos propios los créditos fiscales como establece Basilea III. De ahí, que el sector negocie con Economía, Banco de España y Hacienda para llegar a un acuerdo para evitar este impacto negativo sobre el capital. Varias fuentes aseguran que la predisposición para alcanzar un pacto es completa, aunque reconocen que el Gobierno, y sobre todo, Hacienda, han mostrado sus reticencias a llegar en breve a un acuerdo. Linde reconoció ayer que se trata de un tema “muy importante”. El gobernador también se ha mostrado partidario de que las entidades reflejen el grado de deterioro de sus activos en cuanto las previsiones de pérdidas estimadas así lo aconsejen, y puedan reflejarlo adecuadamente en su balance. Linde considera que no es conveniente dejar “esta discrecionalidad al criterio de la entidad”.

Normas