Reclama políticas para volver "cuanto antes" al crecimiento y al empleo

La UE da una tregua a Grecia para evitar un agosto negro

La UE da una tregua a Grecia para evitar un agosto negro

El ministro griego de Finanzas, Yannis Stournaras, conversa con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ayer en Bruselas.
El ministro griego de Finanzas, Yannis Stournaras, conversa con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ayer en Bruselas. REUTERS

La última reunión oficial del Eurogrupo (ministros de Economía de la zona euro) antes del verano constató ayer que el programa de ajuste de Grecia acusa lagunas y retrasos considerables. Y que la capacidad de Lisboa para llevar a cabo la reforma de la administración exigida por la troika ha mermado tras la dimisión del ministro de Economía, Vitor Gaspar.

Solo el rescate de la banca española avanza sin contratiempos, aunque algunos socios de la Unión albergan dudas sobre la fortaleza del FROB (fondo de reestructuración y ordenación bancaria) para hacer frente por sí solo a las posibles dificultades a partir de la expiración del Memorándum, que termina en enero de 2014. De momento, sin embargo, “España ha cumplido todos sus plazos y objetivos”, según concluyó el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, tras aprobar el tercer informe sobre el préstamo a España.

Fue la parte positiva de una jornada que también dejó la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento de la zona euro, a la que tanto el BCE como el FMI auguran una recuperación más lenta de lo previsto. De hecho, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, fue la única que amargó ayer la fiesta con una seria advertencia sobre “la vulnerabilidad de la zona euro”. Lagarde señaló la urgencia de recuperar cuanto antes mediante "acciones concertadas" el crecimiento y el empleo para frenar la espiral depresiva que sufre la eurozona. En concreto, ha pedido al Banco Central Europeo (BCE) más medidas, como nuevos recortes de tipos o más inyecciones de liquidez, que apoyen la recuperación de la unión monetaria.  En este sentido, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ha reclamado al BCE “medidas adicionales tanto convencionales como no convencionales si es necesario”. “Celebramos las medidas no convencionales que se anunciaron a final de la semana pasada”, ha apuntado.

Balance desigual
A pesar del balance tan desigual en lo spáises con más problemas dentro de la zona euro, el Eurogrupo prefirió ayer hacer una lectura positiva para intentar apuntalar en la medida de lo posible a sus dos socios más vulnerables, Grecia y Portugal, con la esperanza de que ambos recuperen la estabilidad política para seguir adelante con unos programas de rescate que atraviesan serias dificultades.

En el caso de Atenas, la zona euro se mostró ayer dispuesta a liberar progresivamente los fondos necesarios para que el Gobierno de Antonis Samaras pueda hacer frente a los vencimientos de deuda del próximo trimestre.

La señal positiva llegó a pesar de que la última revisión de la troika (CE, BCE y FMI), concluida ayer por la mañana, reconoce que “el panorama [económico] es incierto” y “la implementación del programa va retrasada en varias áreas”.

La troika ni siquiera ha logrado esta vez doblegar al Gobierno de Samaras en un tema como la reducción del IVA en hostelería y catering, que Atenas mantiene por ahora a pesar del rechazo de sus acreedores a esa medida. Pero el Eurogrupo no bloquea la liberación de los fondos. Y se limitó a exigir a Atenas una ratificación de la agenda de reformas antes del próximo día 19.

“Quedan esfuerzos por hacer”, reconocía el ministro francés de Finanzas, Pierre Moscovici. “Pero”, añadía, “existen las bases para un acuerdo”. El titular alemán de finanzas, Wolfgang Schäuble, habitualmente el más exigente con los países rescatados, también se mostraba partidario esta vez de ofrecer cierta benevolencia y confiar “en que no se producirá un empeoramiento en Grecia durante los próximos meses”.

En el caso de Portugal, el Eurogrupo también parece dispuesto a aflojar la presión sobre el Gobierno de Passos Coelho, que ha estado a punto de caer tras la dimisión de su ministro de Finanzas y gran aliado de la troika.

A la reunión de ayer asistió la nueva ministra, Maria Luis Albuquerque, quien dispondrá de menos margen que Gaspar para imponer la drástica reestructuración del sector público. Aun así, Luis fue recibida calurosamente por sus nuevos colegas europeos. Una acogida simbolizada por el fraternal abrazo que dispensó a la ministra el alemán Jörg Asmussen, miembro del BCE y otro de los halcones del Eurogrupo.

Fuentes oficiales atribuyen la falta de drama al margen de liquidez de que gozan ahora mismo tanto Atenas como Lisboa. “Grecia no tienen ningún vencimiento importante de manera inminente y Portugal dispone de financiación más que suficiente para los próximos meses”, señalan esas fuentes.

Los analistas privados, por su parte, achacan la benevolencia del Eurogrupo a la cuenta atrás hacia las elecciones legislativas en Alemania (22 de septiembre) y el deseo de la canciller, Angela Merkel, de llegar a esa cita con la zona euro lo más estable posible.

Pero la nueva actitud del Eurogrupo parece responder también a datos no tan positivos o coyunturales: la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento de la zona euro, a la que tanto el BCE como el FMI auguran una recuperación más lenta de lo previsto. De hecho, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, fue la única que amargó ayer la fiesta con una seria advertencia sobre “la vulnerabilidad de la zona euro”. Lagarde señaló la urgencia de recuperar cuanto antes el crecimiento y el empleo para frenar la espiral depresiva que sufre la eurozona.

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