Adolf Todó se incorporó en marzo de 2008

Todó atribuye el declive de CatalunyaCaixa a la mala gestión anterior

Todó se incorporó en marzo de 2008 como director general a la entonces Caixa Catalunya

En 2008 idearon un plan de reestructuración en coordinación con la Generalitat, el Gobierno y el Banco de España

El expresidente Catalunya Banc dice fue destituido por defender venta de entidad

Adolf Todó
Adolf Todó Cinco Días

El expresidente de CatalunyaCaixa Adolf Todó ha atribuido los problemas de la entidad financiera a la mala gestión de Caixa Catalunya antes de su llegada en 2008, con un peso “excesivo” del negocio inmobiliario y costes elevados de una gran expansión comercial fuera de Cataluña.

Se concedieron hipotecas por más del 80% del valor de tasación --hasta un 32% del total de préstamos hipotecarios, mientras que por encima del 15% es un despropósito total, ha señalado--, y con márgenes muy ajustados: el margen financiero en 2006 era el más bajo de las 45 cajas españolas, por la expansión fuera de Catalunya y por los depósitos remunerados “demasiado generosamente”. La inmobiliaria Procam, que se convirtió en una de las más importantes de España, tenía inversiones por valor de 4.500 millones; la exposición a promotores era 3,8 veces el capital de la entidad, y el negocio promotor suponía el 16% del activo, pero solo aportaba el 5% del margen, ha detallado. La tasa de morosidad era un 50% superior a la del sector --solo superada por Caja Castilla-La Mancha, que fue la primera caja en desaparecer--, y basada en las garantías en vez de en la capacidad de pago, y solo el 42% del activo de Caixa Catalunya procedía de los depósitos, frente al 58% de media del sector, lo que aumentaba la dependencia del endeudamiento exterior, llegando a negociar 3.000 millones de euros en el mercado interbancario a un día.

Por todo ello, la ratio de solvencia también era muy baja, y había poco capital principal por el “excesivo crecimiento de riesgos y del reparto de los beneficios, si bien es verdad que permitió una gran obra social”, que ha augurado que no desaparecerá sino que se potenciará pese a la desvinculación del negocio financiero.

Así lo ha expuesto Todó este lunes en el primer día de comparecencias de la comisión del Parlamento autonómico sobre las posibles responsabilidades derivadas de la actuación de las entidades financieras y la posible vulneración de los derechos de los consumidores. El expresidente de Catalunya Banc ha asegurado hoy que su desacuerdo con la decisión del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) de suspender hasta en dos ocasiones la subasta de la entidad motivó su destitución, el pasado 10 de mayo. Todó ha sido el primer directivo de banca en comparecer en la comisión creada por el Parlamento catalán para investigar la actuación de las entidades financieras durante la crisis.

A una pregunta del diputado de C's Jordi Cañas, ha admitido un 5% de responsabilidad en los problemas de CatalunyaCaixa, incluyendo que no pidiese responsabilidades por la gestión anterior, que no criticó para no perjudicar a la entidad, ya que era “un enfermo que no quería ruido”, pero ahora ha atribuido un 95% de la responsabilidad al anterior equipo directivo liderado por el director general Josep Maria Loza.

Todó se incorporó en marzo de 2008 como director general a la entonces Caixa Catalunya --ahora CatalunyaCaixa tras fusionarse con Caixa Tarragona y Caixa Manresa en verano de 2010--, y accedió a la presidencia de Catalunya Banc en 2011; procedía de Caixa Manresa, de la que también atrajo a Jaume Masana como director general adjunto un mes después de incorporarse a Caixa Catalunya.

Este lunes ha constatado que Masana y él detectaron a su llegada un “problema preexistente a 2008, que si la economía seguía deteriorándose pondría en graves problemas a la entidad”, y desde entonces idearon un plan de reestructuración en coordinación con la Generalitat, el Gobierno y el Banco de España. Todó ha explicado que desde un primer momento defendió que la venta de la nacionalizada Catalunya Banc -CatalunyaCaixa- suponía la mejor solución para su viabilidad y la preservación del máximo valor de la marca. Todó ha comentado que tanto él como el exconsejero delegado Jaume Masana, que también comparecerá hoy en el Parlamento catalán, mostraron a los responsables del Banco de España su “total desacuerdo” con la decisión de paralizar la subasta, ya que entendían que ello conllevaría un mayor coste para los ciudadanos y que el valor de Catalunya Caixa “iría cayendo a medida que pasaba el tiempo”.

“El hecho de que la entidad estuviera instalada en una especie de limbo, de provisionalidad, no gustaba a los mercados y mucho menos a los clientes”, ha señalado Todó, quien intentó trasladar su opinión “de forma leal” al FROB, “aunque no gustara a la propiedad”.

Adolf Todó ha subrayado que el FROB estudia ahora nuevamente acelerar la subasta de Catalunya Banc: “Parece que ha entendido lo que decíamos desde hace meses, que cuanto más se retrasara la venta, más dinero costaría a los contribuyentes”.

Adolf Todó cifra en 3,5 millones la pensión que le corresponde "por contrato"

Todó ha insistido en que esta cifra “no es una indemnización”, sino que son “derechos de pensiones”, un salario que se va pagando cada año en diferido.

El ex directivo ha eludido responder a si renunciará a su pensión o si llevará al FROB a los tribunales para exigir su cobro, aunque por el momento ha contratado al despacho de abogados Roca Junyent para que le preste el asesoramiento jurídico necesario para lograr que el Banco de España le pague la pensión que le corresponde.

El compareciente ha asegurado también que cuando fichó por CatalunyaCaixa lo hizo a cambio de unas determinadas condiciones económicas.

Como de entrada sus condiciones estaban “por debajo de la medida del sector”, años después se aprobó un incremento de sueldo para situarlo en torno a los 800.000 euros al año.

No obstante, el FROB acordó el pasado año que el salario anual de los directivos de las nacionalizadas no pudiera superar los 300.000 euros.

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