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Gullón, la fábrica de las galletas más familiares

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Pero mejor que su pasado, lo más interesante de Gullón es su presente y sobre todo su futuro. A pesar de que la sociedad no ha podido librarse de una seria, severa y cruda lucha familiar por el control de la empresa, los proyectos de futuro parecen seguir intactos. La elevada tensión entre accionistas que sufrió la empresa el pasado ejercicio (hoy ya mucho más relajada), de la salubridad de la empresa da cuenta una abultada cifra de facturación que en el pasado ejercicio 2012 alcanzó 216,8 millones de euros, lo que supone un incremento de más del 11,4% respecto al año anterior. Ingresos que permitieron obtener unos beneficios de 16,5 millones (+10,7%). Unos datos que muestran orgullosos en la empresa y que, aseguran, confirman el continuo crecimiento, éxito y credibilidad de Gullón. Inmersa desde hace años en una continua política de reinversión de beneficios, lo demuestra con el nuevo proyecto de expansión y desarrollo, VIDA.

El consejo de administración de Gullón aprobó a comienzos de año la inversión de 33 millones de euros para el año 2013. Inversión que en gran parte irá destinada a la compra de cuatro nuevas líneas de producción y al acondicionamiento de la nueva planta industrial, VIDA, en la que se prevé la contratación de 200 nuevos empleados en los próximos tres años. 

Cronología

Gullón, la fábrica de las galletas más familiares

1892. Año de la fundación. La empresa pone en marcha la fabricación y comercialización de un producto que en aquella época desconocía la sociedad española. Desde entonces es considerada como una de las empresas creadoras de las galletas tradicionales (Marías y Tostadas). Las galletas María, una de las señas de identidad de la industria galletera, fueron creadas durante la segunda mitad del siglo XIX en Inglaterra, pero no fue hasta la última década del XIX cuando hacen su aparición en nuestro país, concretamente de la mano de varias empresas ubicadas en la Villa de Aguilar de Campoo (Palencia), entre ellas Gullón.
El impulso definitivo a la firma se produciría cuando la Infanta Isabel, hermana del Rey Alfonso XIII, introdujo su consumo en palacio, escogiendo a Galletas Gullón como «suministradora Oficial de la Casa Real».

1936. El inicio de la Guerra Civil, supuso un paréntesis en la producción por la dificultad de obtener trigo y otros cereales. Gullón lograría mantener niveles similares de producción y asegurar un abastecimiento ininterrumpido de harina, debido –en gran parte- a su situación estratégica en una de las zonas de mayor producción de trigo nacional.

Década de los 50. Gullón comienza un proceso de diversificación sobre sus productos tradicionales, con el lanzamiento al mercado de las galletas Marías y Tostadas Doradas. De aquella época data también la fabricación de barquillos y rosquillas bañadas en chocolate, así como la elaboración de pastas.

1986. La firma da un giro en su política comercial al crear la primera galleta integral del país y fabricar las tradicionales galletas clásicas y doradas mediante el uso de aceites vegetales.

2000. La empresa elabora una amplia gama de productos siguiendo las exigencias del mercado en cuestiones dietéticas. Lanza al mercado varios productos, entre los que destacan, en el año 2002, la línea Diet Nature sin azúcar, productos aptos para diabéticos.

2003. Es un año de gran importancia para el grupo Gullón. Inaugura su nueva factoría, Gullón II para poder ser aún más competitivo y ampliar su gama de productos.

Esas cuatro nuevas unidades de producción, fabricarán productos para exportación y tendrán un plazo de ejecución y montaje de un año. 

Finalmente, otra parte de la inversión se dedicará al acondicionamiento de la parcela y a la construcción de las oficinas que se situarán en la planta VIDA.

La planta, que será el centro dedicado a la fabricación de galletas más grande y automatizado de Europa, ocupa actualmente una extensión de 35.000 metros cuadrados aunque llegará a tener 100.000. En ella trabajarán 800 personas. Estas instalaciones se sumarán a los 115.000 m2 de Gullón II, y a los 8.100 m2 de la primera fábrica de Gullón, situada en el casco urbano de Aguilar de Campoo. Es la gran apuesta personal de la presidenta de la firma María Teresa Rodríguez Sainz-Rozas, y producto de su decidido plan de reinversión, política que siempre ha mantenido desde que está a cargo de la compañía. “Estamos realmente orgullosos de la importante inversión planificada para este ejercicio, especialmente en un momento en el que la economía atraviesa grandes dificultades. En Gullón pensamos que la mejor receta contra la crisis es seguir creciendo, innovando e invirtiendo, por eso mantenemos la política de reinversión con la que aspiramos a ser una empresa más competitiva, innovadora y exportadora”, explica.

Su apuesta de futuro hace que los responsables de Gullón vaticinen que en los próximos tres años llegará a emplear un millar de trabajadores. “Casi treinta millones de euros en salarios directos avalan, además, la importancia de la empresa en el tejido económico e industrial de la comarca”, aseguran. Los esfuerzos económicos y humanos en I+D han dado su fruto para ofrecer la más amplia variedad de galletas denominadas “Vida Sana”.
Orgullo
Sus responsables hablan orgullosos de productos como la gama DietNature sin azúcares, avalada por la Sociedad Española de Diabetes. Y la gama “Vida Sana”, con productos como Ligera, sin sal ni azúcares añadidos, Creme Integral, sin sal y con cereales de bajo índice glucémico, colaboran con la Fundación Española del Corazón.

Otra de las variedades que diferencian a Gullón es María Bio procedente de la agricultura ecológica, o la gama de galletas Sin Gluten aptas para celiacos. En paralelo, y como parte de su compromiso con los objetivos de NAOS (Estrategia para la nutrición, Actividad física y prevención de la obesidad), los resoonsables de Galletas Gullón trabajan con afán cada día para mejorar la composición de sus galletas reduciendo azúcares, grasas saturadas y sal. Todo ello ha sido posible merced a un esfuerzo en innovación que se ha concretado en un significativo incremento de la inversión dedicada a Investigación y Desarrollo, que ha pasado del 1,13% de la facturación en 1997 hasta algo más del 3% actual.

Desde que en los años 80 ampliara su línea de productos con nuevas especialidades, la inversión de Gullón en Investigación y Desarrollo ha aumentado progresivamente para hacer frente a las demandas de todo tipo de consumidores. La ampliación de las instalaciones, la creación de nuevas líneas de producción con la tecnología más avanzada o la aplicación de la I+D al diseño de nuevos productos ha requerido hasta el momento inversiones que rondan los 3 millones anuales.

La apuesta por la dieta natural de Sara

Gullón, la fábrica de las galletas más familiares

SARA es un proyecto de investigación que Galletas Gullón lidera desde el año 2011 y que tiene como objetivo diseñar nuevos productos que ayuden a mejorar la salud de la mujer en determinadas etapas vitales: embarazo, lactancia y menopausia. Fruto de estas investigaciones, en las que han participado también otras empresas de alimentación, ha sido la creación de productos que contienen determinados nutrientes que aportan beneficios saludables.

A través de diferentes materias primas novedosas como las semillas y edulcorantes naturales, se logra conjuntar fibra, proteínas, vitaminas, minerales y ácidos saturados que producen un elevado poder saciante e intervienen en los procesos metabólicos evitando las grasas y aumentando los hidratos de carbono.

El objetivo de Gullón es crear productos que sean sustitutivos de las comidas, es decir, alimentos que puedan ser fácilmente incorporados por las mujeres con necesidades nutricionales especiales en el contexto de una dieta saludable, permitiendo, entre otras cosas, un control del peso de una forma más natural.

Tras haber realizado estudios de intervención nutricional en mujeres, que permitiesen comprobar la eficacia de los alimentos, se ha demostrado científicamente que los productos logran los efectos perseguidos. La compañía trabaja ahora estudiar su fabricación en serie y comercialización que, dependiendo de decisiones comerciales y legislativas, espera poner en marcha en los próximos meses.

Gullón ha podido llevar a cabo este proyecto gracias a la colaboración de los profesionales del Instituto de Endocrinología y Nutrición y al centro tecnológico Cartif. El proyecto ha contado con la financiación de un fondo tecnológico del FEDER.

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