Editorial

Tabletas en la receta de un gran negocio

La extraordinaria aceptación de las tabletas entre los consumidores de tecnología ha puesto a competir como pocas veces a los departamentos de ventas de todos los grandes de la industria informática. Y es que el trofeo a conseguir no es para menos. La carrera iniciada en 2010 por el fallecido mago Steve Jobs con su primer iPad está alcanzando proporciones épicas, hasta el punto de que ningún grupo que quiera representar algo en el futuro del sector puede permitirse quedar fuera de la pugna. Las cifras cantan. Mientras el mercado mundial de dispositivos crecerá este año un 5,9%, los PC siguen en retirada, con una caída del 10% prevista por Gartner para este año –solo se mantiene en crecimiento el nicho de los ultraportátiles–. A la vez, las ventas de tabletas se disparan un 68%, hasta superar los 200 millones de unidades, un porcentaje de crecimiento difícil de igualar hoy por cualquier otro producto –los móviles crecerán un 4,3%–. La preponderancia de las tabletas en sus distintas versiones es tal que, según la Consumer Electronics Association, en 2016 el 80% de los ordenadores que se venderán en EE UU serán tablets. Esto supone una anhelada victoria, que obtendrá el que mejor toque la fibra del usuario, y no solo en precio, sino también en algo que probablemente todavía desconocemos, pero por lo que la industria pagaría millones.

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