Editorial

Algo se mueve en las casas de la costa

El simple ejercicio de sondear la evolución de los indicadores adelantados de la actividad económica, como el que hicimos en CincoDías la semana pasada, revelaba que puede empezar a especularse ya con la proximidad del fondo de la crisis, con la estabilización de la economía, con el cambio de signo de la producción y la demanda en varias actividades. A renglón seguido, han sido casi legión los analistas que se han sumado a divisar un horizonte más despejado, e incluso algunos se han atrevido a cuantificar la caída del PIB intertrimestral de abril, mayo y junio en un 0,2%, o incluso un 0,1%, lo que supone una aceleración significativa del anterior escenario de recomposición cíclica. Ya hemos advertido aquí que campanas al vuelo, las justas. Pero la evolución de las ventas de viviendas en el mes de abril, con un avance apreciable, y teniendo en cuenta que han desaparecido las deducciones fiscales, permite extender un tímido optimismo también a este sector, que hasta ahora se comportaba como si estuviese en coma.

 El avance de las transacciones es de un 10,8% sobre el registrado en abril del año pasado (que puede estar parcialmente distorsionado por la Semana Santa) y de un 7% sobre marzo de este año. Pero lo que más llama la atención es que se han concentrado en las regiones costeras mediterráneas la mayoría de las ventas, pues en Murcia han avanzado un 48%, en Baleares un 23% y en Andalucía un 19%, además de registrar un tirón muy superior incluso en Canarias (64%). Son las viviendas turísticas el objeto de venta ahora, tras registrar descensos de cerca del 50% en sus precios desde el punto máximo alcanzado antes de la crisis. El precio, como siempre, es el árbitro de la situación, y la variable que más voluntades resistentes doblega. Y en este caso va acompañado del impulso comercial de la banca, ya que una parte importante de la oferta está en sus manos, y quiere hacer lo posible para limpiar cuanto antes sus balances para liberar capital atrapado en provisiones.

Además, es en estas regiones donde la demanda de extranjeros se concentra muy por encima de cualquiera otra ubicación, sobre todo desde que en 2012 volvieron para España las expectativas financieras favorables, tras unos cuantos meses en los que la especulación financiera se alimentaba de la posibilidad de desintegración del euro, rescate del país o, incluso, incumplimiento parcial de sus obligaciones con los acreedores.

En cualquier caso, el volumen de ventas es una gota dentro del océano de toda la oferta costera de vivienda vacacional, y hasta que no se absorba todo el estocaje, nadie debe esperar una reactivación en la construcción residencial. Proporcionará, eso sí, ingresos adicionales a las Haciendas y contribuirá a estabilizar, aunque sea en proporciones limitadas, las cuentas públicas.

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