Una nueva solución tendría que presentarse en el Fondo de Garantía

¿Y si alguien consigue una mejor solución para los preferentistas?

Unicaja ha sido la única entidad financiera que nunca comercializó híbridos

El arbitraje comenzó en Novagalicia y el Gobierno lo adoptó como solución para Bankia y Catalunya Banc

Las reclamaciones de los ahorros de los dueños de participaciones preferentes y de deuda subordinada se ha convertido en un auténtico drama para miles de personas, nada más y nada menos que 300.000 inversores, que confiaron su dinero a las entidades financieras creyendo en varias ocasiones que suscribían un depósito de alta rentabilidad, cuando en realidad firmaban la contratación de un producto de riesgo en el que o no les advirtieron o no esperaban que si su banco tenía problemas, los accionistas primero y ellos en segundo lugar, responderían de sus pérdidas.

La petición de ayudas a Europa por parte de España para recapitalizar a la banca con problemas llevó consigo un fuerte peaje, entre el que se encontraba el que estos pequeños ahorradores tendrían que sufrir grandes pérdidas en sus inversiones. Además, no recibirían su dinero en efectivo, sino en acciones de su banco, algo que complicaba más la situación para gran parte de estas 300.000 personas, más si encima la entidad en cuestión no cotiza.

Cuentan que tras varias visitas a Bruselas de los responsables de Novagalicia, José María Castellano y de César González-Bueno, presidente y consejero delegado, respectivamente de esta entidad, consiguieron convencer a la Comisión Europea para que permitiera imponer un sistema de arbitraje, método poco utilizado en España, y menos para resolver conflictos masivos, que permitiera devolver al preferentista minorista recuperar su dinero si se demostraba que la venta de este producto híbrido no había contado con todas las pautas éticas en el proceso de su venta.

Y lo que comenzó por ser un pequeño balón de oxígeno para algunos ahorradores, se ha convertido en una solución nacional impulsada por el Gobierno, y en la solución en la que confía Bankia para cerrar de una vez este drámatico episodio de las finanzas españolas. Acudir al arbitraje, no obstante, no cierra las puertas para interponer una denuncia por la vía judicial. Claro, siempre que el arbitraje no haya emitido un dictamen definitivo en contra del inversor.

Novagalicia lleva ya 18.000 arbitrajes. El número de presentación de solicitudes crece diariamente. Ahora es de 156 al día, pero se pretende acelerar el ritmo a 300 diarios. Quedan pendientes de reclamar por este sistema unos 43.000 inversores de la entidad gallega, todos minoristas, ya que los mayoristas no pueden acudir a este tipo de reclamaciones. En los próximos días el Banco de España reunirá al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), en el que están presentes los representantes de la banca y del supervisor. En esta reuniòn, provisionalmente agendada para el día 4, pero previsiblemente con cambio de fecha, se abordará la solución aprobada por el Gobierno para que las entidades aporten una derrama al FGD para dar liquidez a las preferentes y subordinadas de Novagalicia y Catalunya Banc.

Varios expertos aseguran que no es la mejor de las soluciones, pero es la única que han encontrado para devolver parte de los ahorros –deben pasar por dos quitas– de los inversores que no acudan al arbitraje o a la vía judicial, o que les haya sido denegada su demanda. Pero hay personas que no pierden la esperanza en que se pueda encontrar otra solución más conveniente para todos, inversores y entidades. Cuentan que hay algún que otro directivo con una solución que ya ha sido presentada a las autoridades pertinentes.

Que sea aceptada o no, y que se compruebe que sea mejor es solo cuestión de tiempo, de poco tiempo. La teórica solución debería presentarse a la banca antes o el mismo día en el que se celebre la reunión del FGD, o por lo menos eso sería lo lógico.

Y, por cierto, solo hay una entidad financiera que nunca comercializó híbridos, Unicaja. La antigua entidad de ahorros malagueña, hoy transformada en banco, siempre rechazó capitalizarse a través de preferentes, producto que computaba como recursos propios de primera categoría y cuya emisión salvó a más de una caja en la década pasada de ser penalizada por no cumplir los ratios de capital. El banco que preside Braulio Medel también rechazó comercializar híbridos para que sus clientes obtuvieran mayor rentabilidad. El riesgo siempre estaba latente”, dicen en Unicaja.

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