Recetas para volver a crecer

Los graduados de MBA tienen la solución a la crisis

Los exalumnos de IESE proponen reformas laborales y más apoyo a los emprendedores

Los egresados de la escuela de negocios debaten con el ministro chino de Ciencia y Tecnología

Algunos exalumnos en un aula de la escuela de negocios donde cursaron el MBA.
Algunos exalumnos en un aula de la escuela de negocios donde cursaron el MBA.

Llegaron a Barcelona desde los rincones más variados de España y del mundo, con experiencias ganadas en sectores de los más diversos. Unos 1.300 exalumnos del MBA de la escuela de negocios IESE, algunos recién graduados y otros con muchos años fuera de las aulas, se reunieron la semana pasada para debatir sobre los retos económicos y empresariales globales. Además de escuchar a invitados, como el ministro de Ciencia y Tecnología de China, Wan Gang, y el reconocido cocinero Ferran Adrià, los egresados del máster de dirección de empresas, el séptimo mejor del mundo en 2013, según el diario británico Financial Times, hablaron con Cinco Días sobre los problemas de España y dieron sus recetas para salir cuanto antes del marasmo de la crisis económica.

Francisco Pérez Salinas, de 51 años, terminó de cursar el máster en 1988 y hoy es director comercial del grupo Ausa, una empresa fabricante de vehículos industriales con sede en Barcelona. Pérez, licenciado en Derecho con muchos años de trabajo en ciudades como Londres, Turín y Buenos Aires, es tajante cuando habla de las alternativas para recuperar el crecimiento económico: “Lo que hay que hacer es reducir costes y exportar, no hay otra salida”. El directivo asegura que el camino de la internacionalización salvó a su empresa ante el derrumbe del mercado español.

La propuesta del chef Ferran Adrià

“Lo que tenemos que hacer en España es mimetizarnos con la sociedad civil de Estados Unidos”, afirma el reconocido chef Ferran Adrià en una conversación con Cinco Días tras su intervención en la jornada organizada por la escuela de negocios IESE.
El fundador del restaurante elBulli precisa que se refiere a la fortaleza de la filantropía y el mecenazgo de los estadounidenses, un modelo que permite a los proyectos culturales obtener mayor financiación del sector privado y no depender tanto de las cada vez más escasas partidas públicas.
En el auditorio de IESE, Adrià disertó sobre creatividad e innovación junto al prestigioso arquitecto japonés Makoto Tanjiri. El chef recomendó a las empresas no tener tanta compasión con los creativos que no dan los resultados que esperan, buscar ideas en los sitios que sean la vanguardia del sector y tener un director creativo que coordine las actividades.
A los propios creativos les aconsejó mucho esfuerzo, pero también “desconectar” cuando es necesario. “Si no descansas, al final te repites”. Y lo más importante: divertirse. “Yo estoy aquí porque me estoy divirtiendo”, concluyó.

"La crisis nos hizo cambiar de estrategia. Ahora estamos exportando a un centenar de países, tenemos empleados en 15 de ellos y estamos en proceso de contratar a 25 personas”, explica Pérez Salinas. La empresa, fundada en los años cincuenta, hoy tiene filiales en Francia, Reino Unido, Alemania, México, Brasil y China. “España se está achicando como economía y en algunos foros internacionales se habla de que no volverá a ser lo que era hasta 2018. Pero no podemos esperar. El empresario no puede pensar que todo va a volver a ser como antes”.

Los últimos en cursar el máster creen que en España hay varias reformas necesarias. María de Amezola tiene 32 años y se graduó el año pasado. En su empresa familiar, una bodega de La Rioja, observa que los costes del trabajo siguen siendo muy altos. “La reforma laboral no es suficiente. Creo que es necesario, entre otras cosas, el contrato laboral único”. Amezola sostiene que la legislación actual no permite a los empresarios “ajustar cuando es necesario”, y eso hace que contratar nuevos empleados sea demasiado arriesgado. También observa tareas pendientes en un sector público al que considera sobredimensionado. “Sigue habiendo duplicación de funciones entre los distintos niveles de la Administración. Tenemos una estructura más grande que la de Alemania y más funcionarios de los que había al principio de la crisis”.

La joven empresaria acababa de escuchar una conferencia sobre la situación de la economía mundial en la que Pedro Videla, profesor de IESE, ofrecía argumentos contra la legislación laboral “extremadamente inflexible” de España. Videla cree que la regulación actual es un resabio del franquismo “tan grande como el monumento del Valle de los Caídos”. Al estar en el euro, asegura el profesor, España está en la misma situación que en los años del patrón oro y no tiene otra salida que una devaluación interna, esto es, la caída de precios y salarios. “El costo social de esa devaluación se maximiza cuando la legislación laboral no es flexible y dificulta la creación de empleo”, afirma el profesor, que además es crítico con la fijación de salarios mínimos por ley.

Dos graduados en el campus de la escuela de negocios en Barcelona.
Dos graduados en el campus de la escuela de negocios en Barcelona.

Rocío Vergara se graduó del máster junto con la empresaria de La Rioja. Tiene 30 años y trabaja en el área de consultoría de un banco. Al igual que su compañera, opina que hay que cambiar la legislación laboral, pero tiene una visión diferente: “Habría que abaratar la contratación, pero no el despido”. De lo que observa en su trabajo, le preocupa que el crédito esté casi paralizado. “En el sector inmobiliario solo hay créditos para grandes promotores. ¿Cómo puede ser eso? Es volver al modelo que nos llevó a estar donde estamos”.

Vergara también piensa que hay muchas cosas que corregir en el sector público, para el que propone exigir una mayor eficiencia a los empleados. “Tiene que haber más auditorías para medir la productividad de los funcionarios”. Aunque lo que más le preocupa a la joven son las dificultades a las que se enfrentan aquellos que quieren emprender en España. “Hay demasiada burocracia, cuesta mucho poner en marcha una nueva empresa y eso es algo fundamental para salir de la crisis”.

La receta de Xavier Tintoré, que terminó de cursar el posgrado de IESE en 1983, ayudaría a resolver uno de los grandes obstáculos de los emprendedores españoles: la falta de financiación. Su trabajo como asesor en temas de capital riesgo le permite observar el pobre desempeño de España en este campo. “El Gobierno debería apoyar el crecimiento de una industria de capital riesgo más potente. Una buena medida sería copiar el modelo que implementó el Gobierno de Israel”. Tintoré explica que no se trata de dar subsidios, sino fondos públicos para coinvertir con los privados, y que el Estado se convierta en accionista de las nuevas empresas. “Eso fue lo que convirtió al país de Oriente Medio en un líder del sector tecnológico”, añade.

En coincidencia con la opinión del graduado de IESE, el semanario británico The Economist afirmaba en una edición de 2012 que Israel es el país que más venture capital atrae por número de habitantes. El fondo de capital riesgo del Estado judío, fundado en 1992 con 100 millones de dólares, fue diseñado para atraer fondos internacionales. Tel Aviv permitía a los extranjeros decidir en qué invertir y luego aportaba una parte del dinero necesario para cada proyecto. Los capitales llegaron en grandes cantidades y, con la excepción de Silicon Valley (Estados Unidos), el auge de las compañías high-tech de Israel se convirtió en la envidia de todo el mundo.

La relevancia del desarrollo tecnológico para el crecimiento sostenible fue un punto en el que insistió el ministro chino. “Los avances científicos y tecnológicos son hoy la base de la economía china”, aseveró Wan.

Hans Cool, físico holandés que acabó el MBA en 2003, se atrevió a emprender en España a pesar de las dificultades. Es uno de los fundadores de Alucha, una start-up dedicada a reciclar residuos complejos. El joven emprendedor también es crítico con las leyes que regulan el mercado de trabajo español. Defiende que hay que cambiarlas para que los empresarios no sean “tan reacios a contratar gente”. Por encima de todo, está convencido de que lo que falta es creer en el futuro. “La economía está parada por falta de confianza. Es por eso que los ciudadanos no consumen. Hay que lograr que la gente vuelva a creer en Europa”.

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