La economía española descendió un 0,5% en el primer trimestre y un 2% anual

El PIB modera su caída gracias al consumo de los hogares y la inversión

La demanda interna sigue congelada, pero cae menos que el trimestre anterior

La aportación del sector exterior, insuficiente para aliviar la crisis

Vista del puerto de Algeciras. EFEArchivo
Vista del puerto de Algeciras. EFE/Archivo EFE

El vaso podría empezar a estar ya medio lleno, en lugar de medio vacío. El miércoles lo apuntó el Banco de España: algunos indicadores apuntan a una mejoría de la situación económica. La publicación ayer del detalle de las cifras de la contabilidad nacional que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) explican por qué el deterioro de la coyuntura a comienzos de año ya fue menos malo. El PIB disminuyó un 0,5% en los tres primeros meses del año respecto al trimestre anterior. Este descenso es tres décimas menor del registrado de octubre a diciembre (-0,8%), aunque en tasa anual la economía cayó hasta marzo un 2%, una décima más que en diciembre.

El sector exterior volvió a ser el gran colchón de la actividad y la demanda neta externa tuvo una aportación de 2,9 puntos porcentuales a la tasa anual del PIB, una décima más que tres meses antes. España encadena así 11 trimestres consecutivos con aportación positiva del sector exterior. Por el contrario, la demanda interna restó 4,9 puntos a la variación interanual del PIB, dos décimas más que en el último trimestre de 2012. En cuanto al comportamiento que tuvieron exportaciones e importaciones, las primeras mejoraron en términos anuales un 4,5%, 1,3 puntos más que tres meses antes, mientras las importaciones continuaron desplomándose, un relevante 5,1%, aunque ya tres décimas menos que a finales del año anterior.

En el trimestre, que son las cifras que pueden empezar a marcar los cambios de tendencia fue significativa la caída de las exportaciones, del 1,3% frente al -0,9% anterior por el peor comportamiento de los servicios turísticos, pero al menos este resultado fue compensado por un descenso de las importaciones del 1,7%, muy inferior al de tres meses antes (-4,8%).

Lo peor, el empleo

Esa menor caída de las importaciones se explica por cómo evolucionaron los dos grandes componentes de la demanda nacional: consumo privado e inversión.

El gasto de los hogares, que había llegado a caer un 1,9% en el cuarto trimestre de 2012, disminuyó ya solo un 0,4% a comienzos de este 2013. Y la inversión que finalizó el ejercicio pasado con contracciones del 3,9%, inició el año con una merma de apenas el 1,1%.

Dentro de los componentes de la inversión, la cifra más positiva fue la registrada por el gasto en bienes de equipo, que se incrementó un 0,2% frente a una disminución del 5,4% tan solo tres meses antes. Este indicador suele estar muy condicionado por la consecución de grandes contratos por parte de las empresas, por lo que habrá que esperar a próximos trimestres para comprobar si se consolida su mejoría. También, registró resultados más positivos la inversión en activos fijos inmateriales, que avanzó un 4,5% tras contraerse un 6% a finales de 2012. La construcción continuó en negativo, pero menos (de una tasa de -2,8% pasó al -2,5% trimestral).

Entre los peores indicadores se situó el gasto de las administraciones públicas, que pasó de disminuir un 0,3% a un 1,2%, casi un punto más. Este comportamiento es lógica consecuencia de los recortes y el férreo control del gasto que están llevando a cabo las administraciones para poder reducir el déficit.

Pero si hay una variable cuya evolución es clave para determinar si la economía española ha tocado suelo o no es el empleo. El ritmo de destrucción de puestos de trabajo se moderó también tres décimas en términos trimestrales, hasta el -1,3% y dos décimas respecto al de hace un año, hasta el -4,5%. Pese a esta buena noticia, se trata de niveles aún muy elevados, lo que explicaría que si la situación es menos mala, todavía no se note ni en las empresas, ni mucho menos en las familias. En el año aún se han destruido 761.200 empleos, lo que provocó que la productividad se desacelerara hasta el 2,6% anual. Además, como la remuneración por asalariado redujo casi 2,5 puntos su ritmo de caída, los costes laborales unitarios descendieron un 3,2%, frente al -5,8% anterior. El margen empresarial también mitigó 1,5 puntos su crecimiento, hasta el 4,1%. El secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, dijo que la situación supone una “inflexión” y confió que la tendencia se mantenga a lo largo del año.

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